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Niños con hermanos mayores que fuman o con padres que fumaron son más propensos a fumar

​Los adolescentes son más propensos a fumar si sus padres fuman, y un nuevo estudio pone en evidencia la gran influencia que tienen los hermanos mayores que también fuman.

El estudio, “Los padres y el uso de cigarrillos en los niños: Un estudio longitudinal y de múltiples generaciones” publicado en el número de septiembre de 2013 de Pediatrics (publicado en línea el 5 de agosto), documenta como el hábito de fumar por mucho tiempo  por parte de los padres aumenta la probabilidad de que sus niños fumen.

Se analizó la información  obtenida de 214 padres y 314 niños de 11 años en adelante. Ocho por ciento de los niños de los padres que no eran fumadores fumaron el año pasado.  De los niños de padres fumadores, entre un 23 y un 29 por ciento fumaron el año pasado. Las tasas variaban de acuerdo a la cantidad que fumaban, pero hasta los niños de fumadores moderados quienes redujeron el número de cigarrillos o lo dejaron del todo en la madurez, eran más propensos a fumar.  El hábito de fumar en los padres, inclusive antes del nacimiento del niño, aumentaba la probabilidad de que eventualmente el niño fumara.  Los investigadores descubrieron también que los niños con hermanos mayores que fuman eran 6 veces más propensos a fumar que los niños que tenían hermanos que no fuman.  Es 15 veces más probable que haya un hermano mayor que fuma en el hogar si uno de los padres es un fumador empedernido comparado con los padres que no son fumadores.

Los autores del estudio concluyeron que las iniciativas para la intervención deben ser enfocadas en los padres que han fumado desde la adolescencia hasta la madurez, y que la labor de prevención debe también incluir el hábito de fumar de los hermanos mayores.

 

Published
8/5/2013 12:15 AM