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Edades & Etapas

A la edad de ocho meses, su bebé probablemente ya se va a sentar sin apoyo. Aunque es probable que de vez en cuando se dé vuelta, por lo general logrará detenerse con los brazos. A medida que los músculos del torso se fortalecen, también comenzará a agacharse a recoger juguetes. Con el tiempo, encontrará la manera de rodar sobre su estómago y volver a sentarse.

Cuando esté recostado sobre una superficie plana, su bebé se mantendrá en constante movimiento. Cuando esté boca abajo, arqueará el cuello para ver a su alrededor, y cuando esté boca arriba, agarrará sus pies (o cualquier otra cosa que esté cerca) y se los meterá a la boca. Pero si está boca arriba no se quedará tranquilo mucho tiempo. Podrá voltearse cuando desee hacerlo y volver a la posición original sin previo aviso. Esto puede ser especialmente peligroso durante los cambios de pañal, por lo que es posible que ya no desee colocarlo en el cambiador, y prefiera ponerlo en el piso o la cama, de donde no se caerá tan fácilmente. Nunca deje solo a su bebé, ni por un instante.

Toda esta actividad fortalece los músculos para gatear, una destreza que generalmente se aprende entre los siete y diez meses. Por algún tiempo lo que hará es mecerse sobre sus manos y rodillas. Como los músculos de sus brazos están mejor desarrollados que los de sus piernas, es probable que incluso se empuje hacia atrás en lugar de hacerlo hacia adelante. Pero con el tiempo y la práctica descubrirá que al ponerse de rodillas y empujar, puede impulsarse hacia adelante y moverse por la habitación para alcanzar el objetivo que le llama la atención.

Algunos niños nunca llegan a gatear. En su lugar, utilizan métodos alternativos de movimiento, como arrastrarse sobre sus glúteos o deslizarse sobre el estómago. Si su bebé está aprendiendo a coordinar ambos lados de su cuerpo y a utilizar los brazos y piernas por igual, no hay nada de qué preocuparse. Lo importante es que pueda explorar sus alrededores por su cuenta y que esté fortaleciendo su cuerpo para prepararlo para caminar. Si siente que su hijo no se mueve normalmente, comuníquele su preocupación al pediatra.

¿Cómo puede motivar a su hijo a gatear? Intente colocar objetos interesantes fuera de su alcance. A medida que vaya adquiriendo más agilidad, arme pistas pequeñas de obstáculos con almohadas, cajas y cojines para que gatee encima y entre los mismos. ¡Únase al juego al esconderse detrás de uno de los obstáculos para sorprender a su bebé y juegue con el “dónde estoy...aquí estoy” (peekaboo). Eso sí, nunca deje sin supervisión a su bebé entre estos obstáculos. Si se cae entre los cojines o debajo de una caja, es posible que no pueda salir. Esto lo va a asustar y hasta podría asfixiarlo.

Las escaleras pueden ser otra pista de obstáculos ya lista, pero que es potencialmente peligrosa. Aunque su bebé necesita aprender cómo subir y bajar las escaleras, no debe dejarle jugar en ellas solo durante este tiempo. Si tiene escaleras en su casa, es probable que cada vez que su bebé tenga la oportunidad se acerque a las mismas, por lo que debe colocar barandas resistentes en la parte superior e inferior de sus escaleras para cerrarle el acceso.

En lugar de que juegue con las escaleras reales, deje a su bebé practicar subir y bajar escalones construidos con bloques de esponja o de cartón resistente cubierto con tela. A la edad de un año, cuando su bebé ya sea un experto en gateo, enséñele a bajar las escaleras de su casa de espaldas. Al principio le costará un poco entender la lógica de ir de espaldas, así que es importante que practique en escaleras alfombradas y que al principio no baje tantas escaleras a la vez. Si no hay escaleras alfombradas en su casa, deje que perfeccione esta destreza en una casa que sí las tenga.

Aunque el gateo hace la diferencia en cuanto a la manera en que su bebé percibe el mundo y lo que puede hacer en él, no espere que esto le baste por mucho tiempo. Su bebé se dará cuenta que las personas a su alrededor caminan, y precisamente eso será lo que querrá hacer. Para prepararse para caminar, se pondrá de pie cada vez que pueda, aunque las primeras veces no sepa como volverse a sentar. Si llora y pide ayuda, enséñele físicamente cómo doblar sus rodillas para que pueda bajar hasta el suelo sin caerse. Si le enseña esta destreza se evitará muchos viajes nocturnos a su habitación cuando se ponga de pie en la cuna y llore porque no sabe cómo sentarse de nuevo. Cuando su bebé se sienta seguro al estar de pie, intentará dar algunos pasos mientras se sostiene de algo. Por ejemplo, cuando no tenga ninguna mano que le sostenga, “viajará” sosteniéndose de los muebles. Solo asegúrese que lo que use de apoyo no tenga esquinas afiladas y pese lo suficiente o esté adherido al piso, para que no se caiga.

A medida que mejora su equilibrio, se soltará de vez en cuando, para volverse a agarrar cuando siente que va a tambalearse. La primera vez que camine sin ayuda, sus pasos serán tambaleantes. Al principio, es probable que solo dé un paso antes de caerse, ya sea por sorpresa o para ayudarse. Sin embargo, pronto podrá mantenerse de pie y caminar hasta que recorra la distancia hasta donde usted está esperándole. Tan milagroso como puede parecer, la mayoría de niños progresan de dar esos pequeños pasos hasta caminar perfectamente en pocos días.

Aunque sentirá emoción al ver este dramático desarrollo, también sentirá nervios, especialmente cuando su bebé se tropiece y caiga. Pero aunque se esfuerce por brindarle un ambiente seguro y suave, será casi imposible evitar que se golpee y le salgan moretones. Simplemente sea práctico cuando ocurran estos accidentes. Ofrézcale a su bebé un abrazo o una palabra tranquilizadora y dígale que continúe haciendo lo que estaba haciendo. Su bebé no se asustará mucho con estas caídas si usted tampoco lo hace.

En esta etapa, o incluso antes, muchos padres comienzan a usar un andador. Contrario a lo que el nombre sugiere, estos artículos no ayudan en el proceso de aprender a caminar. Lo que hacen realmente es eliminar el deseo de caminar. Para empeorar más las cosas, son muy peligrosos porque pueden tropezarse con facilidad cuando el bebé choca con algún objeto, como lo es un juguete pequeño o una alfombra. Los niños que usan andadores tienen más probabilidades de caerse por las escaleras y de meterse en lugares peligrosos que de otra manera no estarían a su alcance. Por estas razones, American Academy of Pediatrics recomienda a los padres no utilizar andadores.

Un andador estacionario o centro de actividades es una mejor elección. Estos no tienen ruedas, pero los asientos giran y rebotan. También es probable que desee considerar un vagón resistente o un auto infantil. Asegúrese de que el juguete tenga una barra que su bebé pueda empujar y que tenga suficiente peso para que no se vuelque cuando su bebé se meta en él.

Cuando su hijo comience a caminar al aire libre, necesitará zapatos para proteger sus pies. Estos deben ser cómodos y flexibles y tener suelas antideslizantes para evitar resbalones y ser un poco más grandes para que no le aprieten rápido; los zapatos tenis son una buena elección. Su hijo no necesita calces, hormas, apoyos altos, tacones reforzados, arcos especiales y otras características diseñadas para moldear y brindarle apoyo a los pies, debido a que no se ha comprobado el beneficio de los mismos en el niño promedio. Sus pies crecerán rápidamente durante estos meses, y los zapatos tendrán que mantener el ritmo de este crecimiento. Su primer par de zapatos durará probablemente dos o tres meses, pero debe revisar que los zapatos le queden por lo menos una vez al mes durante este período de formación. A menudo es mejor dejar que un profesional capacitado que esté al tanto de las necesidades específicas de un niño le pruebe los zapatos a su bebé.

Los primeros pasos de muchos bebés suceden cerca del primer cumpleaños; sin embargo, es perfectamente normal que un niño comience a caminar poco antes o poco después. Primero, su hijo caminará con los pies bien separados para mejorar su sentido de equilibrio inestable. Durante estos días y semanas iniciales, involuntariamente caminará con mucha velocidad y se caerá cuando intente detenerse. A medida de que vaya adquiriendo más confianza, aprenderá a detenerse y a cambiar de dirección. Muy pronto, podrá agacharse a recoger algo y luego pararse de nuevo. Cuando alcance este nivel de logro, le divertirá mucho jugar con juguetes para jalar y mientras más ruidosos sean será mejor.

 

Última actualización
5/23/2013
Fuente
Caring for Your Baby and Young Child: Birth to Age 5 (Copyright © 2009 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.