Omitir los comandos de cinta
Saltar al contenido principal

Edades & Etapas

La lactancia materna, al igual que muchos otros aspectos de la crianza de los hijos, es un proceso gradual de aumento de la independencia y del autocontrol por parte de su bebé y un distanciamiento gradual con respecto a usted. Es posible que ya haya experimentado los comienzos de este proceso durante la primera mitad del año de vida, cuando su bebé aprendió a disfrutar de beber la leche materna extraída de un biberón o una taza, y usted comenzó a ir a lugares sin el bebé. Aun así, ambos estuvieron muy unidos en un sentido nutricional: su hijo se ha beneficiado de su leche materna por sí sola, lo que le proporcionó los nutrientes que necesitaba.

Durante la segunda mitad del año, su leche materna seguirá proporcionándole la gran mayoría de los nutrientes necesarios, mientras comienza a probar diversos alimentos nuevos. Si bien su bebé, sin dudas, disfrutará mucho la introducción de nuevos sabores y texturas en su vida, sus experiencias con los alimentos sólidos son solo sesiones de práctica para el futuro. Es importante asegurarse de que continúe recibiendo suficiente leche materna para satisfacer sus necesidades nutricionales.

Introducción de alimentos

La American Academy of Pediatrics recomienda la lactancia materna como el único recurso de nutrición para su bebé durante alrededor de 6 meses. Cuando agregue alimentos sólidos a la dieta de su bebé, continúe dándole el pecho hasta los 12 meses, como mínimo. Puede continuar dándole el pecho después de los 12 meses, si así lo desean usted y su bebé. Consulte con el médico de su hijo acerca de los suplementos de vitamina D y hierro durante el primer año.

Con frecuencia, se recomienda a los padres con alergias a los alimentos que eviten alimentos que, comúnmente, provocan reacciones alérgicas (como la leche de vaca, productos lácteos y alimentos elaborados a base de maní o de otros frutos secos). Sin embargo, las investigaciones recientes demostraron que la introducción tardía de determinados alimentos, en realidad, puede aumentar el riesgo de su bebé de presentar alergias a los alimentos y alergias por inhalación. Debe analizar cualquier inquietud con su pediatra.

Si no presenta ninguna alergia, simplemente observe al bebé para ver si tiene interés en probar nuevos alimentos y, luego, comience a introducirlos en forma gradual, uno por uno. Los signos de que los bebés más grandes están listos para incorporar alimentos sólidos incluyen: sentarse erguidos con una ayuda mínima, mostrar un buen control de la cabeza, tratar de tomar los alimentos de su plato o girar la cabeza para rechazar los alimentos cuando no tienen hambre. Es posible que su bebé esté listo para incorporar alimentos sólidos si sigue actuando como si tuviera hambre después de la lactancia materna. La pérdida del reflejo de interposición lingual, que hace que el alimento sea empujado hacia afuera de la boca del bebé, es otro signo de que el bebé está listo para ampliar su experiencia de sabores.

Primeros alimentos

Dado que la mayoría de las reservas de hierro de los lactantes comienzan a disminuir a alrededor de los seis meses, una buena primera elección de alimentos sólidos son los alimentos ricos en hierro. Según las recomendaciones actuales, las carnes, como el pavo, el pollo y la carne de res, deben incorporarse como uno de los primeros alimentos sólidos a la dieta del lactante. Las carnes son buenas fuentes de proteína, hierro y cinc de alta calidad, y proporcionan un mayor valor nutricional que los cereales, las frutas o las verduras.

Los cereales para bebés fortificados con hierro (como el cereal de arroz y la harina de avena) son otro ejemplo de alimentos sólidos buenos para complementar la leche materna. Cuando comience a incorporar cereales para bebés por primera vez, revise la etiqueta para asegurarse de que el cereal sea un producto de un solo ingrediente; es decir, cereal de arroz o harina de avena, y que no contenga frutas, leche o yogur agregados ni leche de fórmula para bebés. Esto reducirá la probabilidad de presentar una reacción alérgica con las primeras comidas a base de cereales. Puede mezclar los cereales con su leche materna, agua o leche de fórmula (si ya le ha introducido leche de fórmula a su bebé) hasta que tenga una consistencia ligera. A medida que el bebé se acostumbra al sabor y la textura, puede hacerla más espesa y aumentar la cantidad en forma gradual.

Una vez que el niño haya crecido y se haya acostumbrado a estos nuevos sabores, amplíe sus elecciones en forma gradual con compota de manzana, peras, duraznos, bananas o guineos, o con otras frutas hechas puré o pasadas por el colador, y con verduras como zanahorias cocidas, arvejas o guisantes y batatas. Introduzca solo un alimento nuevo a la vez y espere varios días antes de agregar otro alimento nuevo, a fin de asegurarse de que su hijo no tenga una reacción negativa.

A medida que usted sepa cuáles son los alimentos que disfruta su bebé y cuáles son los que claramente no le gustan, su relación durante la alimentación avanzará más allá de la lactancia materna hacia una interacción más compleja; no es precisamente un reemplazo de la lactancia materna, pero sí un complemento interesante de esta. Recuerde seguir exponiendo a su bebé a una amplia variedad de alimentos. Las investigaciones demuestran que algunos bebés necesitan múltiples exposiciones a un nuevo sabor antes de aprender a disfrutarlo. El bebé que toma el pecho ya ha estado experimentando distintos gustos a través de la leche materna de la madre, en función de su dieta. Por lo tanto, los alimentos sólidos suelen tener un sabor familiar cuando se introducen al lactante.

Los bebés necesitan solo algunas cucharadas cuando comienzan a introducir alimentos sólidos. Debido a que se pretende que estos primeros alimentos sean complementos y no reemplazos de su leche materna, es mejor ofrecerlos después de una toma por la tarde o noche, cuando su suministro de leche tiende a ser menor y su bebé aún puede tener hambre.

Algunos pediatras recomiendan un suplemento de hierro. Si este es el caso, procure darle la dosis exacta recetada por su médico. Siempre almacene las preparaciones de hierro y vitaminas fuera del alcance de los niños pequeños en el hogar, ya que las sobredosis pueden ser tóxicas.

Puede descubrir que la lactancia materna se reducirá en forma gradual a medida que aumenta su consumo de alimentos sólidos. Es posible que un bebé que tomaba el pecho cada dos o tres horas durante la infancia temprana disfrute tres o cuatro comidas con leche materna por día (junto con varios refrigerios) a los doce meses.

A menos que usted tenga intenciones de dejar de amamantar al bebé en poco tiempo, asegúrese de seguir amamantándolo siempre que su bebé lo desee, para asegurar su suministro de leche continuo. Para aliviar las molestias en las mamas, es posible que sea necesario extraer una pequeña cantidad de leche en forma manual ocasionalmente, si una disminución de la demanda le provoca un exceso de leche. El bienestar de las mamas es otro motivo por el cual se aconseja una introducción gradual de alimentos sólidos, dado que le da al cuerpo un tiempo para adaptarse a los cambios en las exigencias. Durante el lapso de varios meses, puede haber un reajuste en la relación de suministro y demanda, sin complicaciones ni dolor.

 

Última actualización
7/10/2014
Fuente
Adapted from New Mother's Guide to Breastfeeding, 2nd Edition (Copyright © 2011 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.