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Edades & Etapas

Como padre, debe fomentar hábitos saludables en sus hijos, incluido el ejercicio. La actividad física debe convertirse en una parte tan habitual de sus vidas como comer y dormir.

Asegúreles que los deportes, como el ciclismo (­siempre con un casco), la natación, el básquetbol, el trote, las caminatas dinámicas, el esquí de fondo, el baile, el ejercicio aeróbico y el fútbol, si se practican periódicamente, no solo son divertidos sino que también promueven la salud. Algunos deportes, como el béisbol, ­que requieren solo una actividad esporádi­ca, son beneficiosos en muchos aspectos, pero no promueven un buen estado físico. La actividad física puede ser bueno para la salud por las siguientes razones:

Aumenta la resistencia cardiovascular. Los estadounidenses mueren con más frecuencia a causa de enfermedades cardíacas­ que de cualquier otra enfermedad. La actividad física regular puede ayudar a protegerlo de los problemas cardíacos. El ejercicio puede mejorar el estado físico de su hijo,­ hacerlo sentir mejor y fortalecer su sistema cardiovascular.

La actividad aeróbica puede hacer que el corazón bombee de manera más eficiente. Esto reduce la incidencia de presión arterial alta. También puede aumentar los niveles de colesterol de la lipoproteína de alta densidad (high density lipoprotein, HDL) en la sangre­. El HDL es la forma “buena” de colesterol que elimina el exceso de grasas del torrente sanguíneo. Aunque se cree que la mayoría de las enfermedades cardiovasculares son enfermedades de la edad adulta, ­se han detectado depósitos grasos en las arterias de niños de tan solo tres años, y la presión arterial­ alta se presenta en alrededor del 5% de los jóvenes.

Al menos tres veces a la semana, s­i su hijo es un niño mayor, debe hacer ejercicio continuo durante veinte a treinta minutos, a una frecuencia cardíaca superior a su frecuencia en reposo. Como pauta, el esfuerzo que implica una caminata dinámica continua es adecuado para mantener el buen estado físico.

Cada sesión de ejercicios debe estar precedida ­de un período de calentamiento gradual y seguido de un período de enfriamiento gradual. Esto permite que los músculos, las articulaciones y el sistema cardiovascular se adapten a la aceleración o la desaceleración de la actividad enérgica, lo que ayuda a garantizar una sesión de ejercicios segura. Esto puede lograrse estirando los músculos durante algunos minutos antes y después del ejercicio.

Mejora la fuerza y la resistencia de los músculos. A medida que los músculos se vuelven más fuertes, su hijo podrá hacer ejercicio durante períodos más largos y también protegerse de las lesiones; los músculos fuertes brindan un mayor apoyo a las articulaciones. Las sentadillas modificadas (con las rodillas flexionadas y los pies en el suelo) ­pueden desarrollar los músculos abdominales, aumentar la capacidad pulmonar y proteger contra lesiones de espalda. Para fortalecer la parte superior del cuerpo, puede realizar dominadas modificadas (manteniendo los brazos flexionados mientras cuelga de una barra horizontal) y lagartijas modificadas (­colocando las rodillas en el suelo mientras extiende los brazos a la altura del codo).

Aumenta la flexibilidad. Para lograr un estado físico completo, los niños deben poder girar y flexionar sus cuerpos dentro del rango completo de movimientos normales, sin ­hacer esfuerzos excesivos ni lesionarse. Cuando los niños tienen esta flexibilidad, son más ágiles.

Aunque la mayoría de las personas pierden la flexibilidad con el transcurso de los años, este proceso puede ser retrasado con ejercicios de estiramiento para mantener la agilidad a lo largo de la vida, comenzando en la infancia. Los ejercicios de estiramiento son la mejor manera de mantener o mejorar la flexibilidad, y pueden incorporarse en las rutinas de calentamiento y enfriamiento de su hijo.

En la mayoría de los ejercicios de estiramiento, su hijo debe estirar hasta llegar a una posición en la que sienta tensión, pero no dolor. Luego, debe permanecer en esa posición durante veinte a treinta segundos antes de relajarse. No debe rebotar cuando estira, ya que esto puede causar lesiones en los músculos o tendones.

Mantiene el peso adecuado. El 12% de los niños prepúberes tienen sobrepeso, pero pocos de estos jóvenes hacen actividad física. El ejercicio realmente puede quemar calorías y grasa y reducir el apetito.

Pídale a su pediatra que lo ayude a determinar si su hijo tiene un porcentaje saludable de grasa corporal para alguien de su edad y sexo.

Reduce el estrés. El estrés que no se maneja puede causar tensión muscular. ­Esta puede contribuir a los dolores de cabeza, los dolores de estómago y otros tipos de molestias. Su hijo necesita aprender no solo a reconocer el estrés en su cuerpo, sino también a reducirlo de manera efectiva. El ejercicio es una de las mejores maneras de controlar el estrés. ­Un niño que hace actividad física tiene menos probabilidades de tener síntomas relacionados con el estrés que sus pares más sedentarios.

 

Última actualización
10/8/2014
Fuente
Caring for Your School-Age Child: Ages 5 to 12 (Copyright © 2004 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.