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Edades & Etapas

No importa a qué grado está a punto de entrar su hijo, hay una lista de verificación de cosas qué hacer para el regreso a la escuela: comprar los útiles escolares, llenar formularios de permiso y el chequeo pediátrico.

Si bien podría no parecer tan urgente, un examen físico anual realizado por el pediatra de la familia es una parte importante de la atención de la salud del niño. La temporada de regreso a la escuela es un buen momento para incluir el examen médico en los planes de la familia.

Más allá del examen físico del deportista

“Los chequeos médicos realizados de regreso a la escuela son por lo general la única visita que la mayoría de niños y adolescentes hacen a su médico cada año”, dice Paul Stricker, M.D., FAAP y autor de Sports Success Rx! La receta para la mejor experiencia de su hijo. “El examen físico anual le proporciona al pediatra la posibilidad de realizar un examen físico completo al niño. También es una buena oportunidad para abordar cuestiones importantes, sobre todo con los adolescentes, incluidos los problemas de la adolescencia relacionados con el consumo de alcohol, tabaco, drogas, actividad sexual y depresión”.

A los niños que participan en programas de atletismo en la escuela a menudo se les practica un examen relacionado con el deporte en particular por medio de la escuela. Estos exámenes son buenos para la detección de posibles problemas de salud del atleta. Pero Stricker señala que los exámenes físicos escolares para deportistas por sí solos no suelen ocuparse de la salud general del niño.

“El examen físico escolar completo sí puede proporcionar una rápida identificación de algún peligro inmediato para el niño, en relación con su participación en un deporte”, indica. “Pero no es un sustituto del examen físico general que realiza el pediatra de la familia. Los exámenes físicos completos no son tan detallados o minuciosos como el examen que realiza un pediatra. Por supuesto, no tiene nada de malo que un niño se realice tanto el examen pediátrico con el médico de la familia como el examen deportivo que patrocina la escuela”.

Creación de un historial médico

Stricker recuerda a los padres que el examen escolar para deportistas no toma en cuenta el historial médico que el pediatra conoce. “La continuidad de los exámenes médicos regulares tiene un valor incalculable”, dice Stricker. “Tener un historial a largo plazo de un niño o adolescente le da al médico el conocimiento del progreso del niño y el desarrollo en el transcurso del tiempo. Esto ayuda al médico a detectar problemas que surgen, así como a estar informado en detalle del historial del paciente en lo que respecta a enfermedades o lesiones importantes previas que el niño puede dejar de mencionar en el cuestionario del examen físico para deportes”.

Ese detalle incluye los registros de inmunización. “Un examen en la escuela generalmente incluirá una casilla de verificación en la que se pregunta si todas las vacunas están al día, por lo que es necesario que los padres recuerden si están o no al día. El pediatra familiar tendrá registros exactos”.

Salud total de los adolescentes

La adolescencia es una época en la que ocurren cambios vitales. “Es importante que el pediatra vea a su hijo durante los años de transición de la niñez a la pubertad”, dice Stricker. “Esto es en términos de desarrollo y los dolores que su hijo siente en algunas ocasiones. También proporciona al pediatra una idea del nivel de autoestima y el equilibrio emocional del niño”.

El examen pediátrico anual también ofrece al médico el tiempo para proporcionar orientación y asesoramiento de bienestar. Esto es algo sumamente importante en estos momentos en que el país lucha con la epidemia de obesidad infantil. “Ciertamente, los pediatras ahora prestan más atención a la obesidad y los problemas relacionados” dice Stricker. Además de revisar la presión arterial y el corazón y de realizar pruebas de diabetes, los pediatras pueden aprovechar esta visita anual de su hijo para hablar sobre opciones de dieta y ejercicios.

“Podemos hablar con el niño y los padres sobre métodos seguros para la transición de no realizar ningún ejercicio a un programa de ejercicios factible y sano”, dice.

Examinar al deportista joven

La otra cara del tema del ejercicio es el estudiante atleta que ya participa en un programa de ejercicios y entrenamiento. “Las lesiones por sobreuso y sobreentrenamiento son problemas enormes”, dice Stricker. “Están a punto de convertirse en una epidemia nacional casi tan grande como la obesidad”.

El examen anual que el médico realiza a un atleta joven debe ser similar al de cualquier otro niño, indica Stricker. Pero añade que la mayoría de los pediatras abordarán algunos temas deportivos específicos, incluyendo lesiones, programas de nutrición, entrenamiento y ejercicio, e incluso actitudes durante el examen.

“Los deportes pueden mejorar la autoestima del niño”, añade. “Pero también pueden dañarla. Si hay demasiada presión, si están acumulando problemas emocionales, si el niño está involucrado en el deporte debido a la presión de los padres o del grupo; cualquiera de estas cosas puede ser un problema que afecta el bienestar del joven atleta”.

Lograr el balance adecuado

Stricker se apresura a señalar que esos problemas no se limitan a los niños que participan en deportes. “Cualquiera que sea el interés del niño, ya sea en el área de deportes, académica o de las artes, queremos estar seguros que el interés sea saludable y se equilibre con otros aspectos de la vida del niño”. Una infancia y adolescencia saludables requieren que haya un equilibrio en la vida familiar, escolar, actividades sociales, deportes y actividades extracurriculares. Esto no es fácil, sobre todo en el momento en el que el niño pasa por los años de crecimiento, aprendizaje, exploración y desarrollo emocional y físico. Y qué mejor razón que esa para apartar un día durante cada uno de esos años para que su hijo vea al pediatra.

 

Última actualización
7/10/2014
Fuente
Healthy Children E-Magazine, Back to School 2012
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.