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Edades & Etapas

Ayude a su hijo a desarrollar buenos hábitos para hacer la tarea escolar. ­Esto significa designar un lugar y una hora habituales para hacer las tareas diarias. No necesariamente necesita tener un escritorio en su habitación. La mesa de la cocina puede funcionar igual de bien. Independientemente del lugar que elija, este debe estar bien iluminado y tranquilo, ­­sin distracciones causadas por la televisión, otros niños que juegan ni personas que hablan por teléfono. Mantenga a mano los materiales de su hijo (papel, lápiz, diccionario), así puede comenzar rápidamente y por sí solo todas las tardes o noches.

 

Algunos niños empiezan directamente a hacer la tarea sin tener que pedírselo demasiado. Otros necesitan ayuda en la transición de jugar a mentalizarse para hacer la tarea escolar. A veces, un aviso previo de diez minutos es todo lo que se necesita para ayudar a un niño a estar mentalmente preparado y dirigirse al lugar donde va a hacer la tarea.

No hay un momento universalmente correcto para hacer la tarea escolar. En algunas familias, los niños se desempeñan mejor si hacen su tarea escolar poco después de regresar a su hogar de la escuela, a media tarde; otros jóvenes pueden desempeñarse mejor si dedican las horas después de la escuela a relajarse y jugar, y dejar su tarea para la noche, cuando quizás sientan que han recuperado su energía. Permita que su hijo participe en la toma de decisiones. La tarea escolar, a menudo, puede convertirse en una fuente de conflicto entre padres e hijos: “Johnny, ­¿por qué no puedes hacer tu tarea escolar sin discutir?”. Sin embargo, si acuerdan una hora y un lugar habituales, usted puede eliminar dos de las causas más frecuentes de los desacuerdos relacionados con la tarea escolar.

Algunos padres han notado que sus hijos no responden bien cuando les imponen una hora para el estudio (por ejemplo, a las cuatro en punto todas las tardes). En lugar de esto, los jóvenes reciben pautas (“Nada de videojuegos hasta que termines de hacer la tarea escolar”). Averigüe qué sistema funciona mejor para su hijo y toda la familia. ­Una vez que determine esto, hágalo cumplir.

Algunos jóvenes prefieren que uno de sus padres se siente con ellos mientras hacen su tarea escolar­. Usted puede considerar que es un pedido aceptable, especialmente si tiene su propia lectura o papeleo para completar. Sin embargo, no debe hacer la tarea escolar en lugar de su hijo. Es posible que este necesite un poco de ayuda para concentrarse y comenzar, y para organizar su enfoque con respecto a la tarea. Ocasionalmente, ­es posible que deba explicarle un problema de matemática. En esos casos, deje que su hijo intente resolver algunos problemas primero, antes de ofrecerle ayuda. Sin embargo, si requiere su participación activa en forma habitual para hacer su tarea escolar todos los días, hable con su maestro. ­Es posible que su hijo necesite una orientación más firme en el aula para poder completar las tareas por sí solo o con una participación menor de los padres. Una de las áreas en las que los niños pueden necesitar ayuda de los padres es la organización de la cantidad de trabajo que debe hacerse diariamente para terminar una tarea grande, como un ensayo o un proyecto de ciencias naturales.

Si su hijo o el maestro de su hijo le piden que revise su tarea escolar, tal vez sea recomendable que la chequee antes de que la lleve a la escuela a la mañana siguiente. Por lo general, es mejor que la tarea escolar sea una actividad exclusiva del niño y el maestro. Sin embargo, su contribución puede variar según la filosofía del maestro y la finalidad de la tarea escolar. ­­Si el maestro usa la tarea escolar para comprobar si su hijo comprendió el material —lo que le da al maestro una idea de qué debe recalcar en las clases prácticas — sus sugerencias de cambios y mejoras en el trabajo de su hijo podrían inducir a errores. Por otro lado, si el maestro asigna una tarea escolar para que su hijo practique una materia en particular y para reforzar lo que ya se ha enseñado en clase, su participación puede ser valiosa. Algunos maestros usan la tarea escolar para ayudar a los niños a desarrollar autodisciplina y destrezas de organización y estudio. Asegúrese de elogiar a su hijo por sus esfuerzos y éxitos al hacer bien su tarea escolar.

En general, ­apoye a su hijo en su tarea escolar, pero no actúe como un tirano. Bríndele un lugar tranquilo, suministros, ánimo y ayuda en forma ocasional, pero recuerde que hacer la tarea es su deber. La tarea escolar ­es responsabilidad de su hijo, no suya.

A medida que pasan las semanas, ­manténgase en contacto con el maestro de su hijo en relación con las tareas escolares. Si su hijo tiene problemas constantes —dificultad para comprender cuáles son las tareas y cómo completarlas— o si las hace con mucha facilidad, como si no fueran un desafío en absoluto, infórmelo a su maestro. Es posible que el maestro adapte las tareas para que sean más acordes a las capacidades de su hijo.

Independientemente de si su hijo tiene o no tarea escolar una noche en particular, considere la posibilidad de leer en voz alta con él después de la escuela o por la noche. Este tipo de experiencia compartida puede ayudar a que su hijo se interese en la lectura y también puede brindarle un poco de tiempo personal con él. Además, ­los días que su hijo no tiene ninguna tarea escolar asignada, este tiempo de lectura compartida reforzará el hábito de tener un tiempo de trabajo todas las tardes.

Para seguir estimulando el amor de su hijo por la lectura, ­dé un buen ejemplo pasando tiempo leyendo solo, y llevando a su hijo a la biblioteca y/o la librería para elegir libros que le gustaría leer. Algunas familias apagan la televisión todas las noches durante, al menos, treinta minutos, y todos pasan ese tiempo leyendo. A medida que los niños crecen, puede ser más conveniente dedicar a la lectura y a otras actividades constructivas entre una y dos horas todos los días.

Del mismo modo que es importante para su hijo desarrollar buenos hábitos de estudio, ­el juego también es importante para el crecimiento y el desarrollo sociales, emocionales y físicos. Mientras anima a su hijo a completar sus tareas o hacer lecturas adicionales, tenga en cuenta que ya ha tenido un día largo y, tal vez, agotador, de aprendizaje en la escuela, y que necesita un tiempo libre. Ayúdelo a encontrar los juegos más adecuados para su temperamento y personalidad, independientemente de si son deportes escolares organizados o lecciones de música, situaciones de juego libre (andar en bicicleta, jugar con sus amigos) o una combinación de estos.

 

Última actualización
4/14/2014
Fuente
Caring for Your School-Age Child: Ages 5 to 12 (Copyright © 2004 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.