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Edades & Etapas

Muchas clases tienen un estudiante que habla constantemente cuando no es su turno, mastica goma de mascar en clase cuando está claramente prohibido o se involucra en peleas con los compañeros de clase o copia de los documentos de otro estudiante durante una prueba de ortografía. Todas estas situaciones merecen una acción disciplinaria. La mayoría de las escuelas tienen una política sobre la disciplina y en muchos casos, está disponible por escrito, con frecuencia se publica en el manual de la escuela. Aunque tanto los estudiantes como los padres tienden a pensar en la disciplina como una forma de castigo, realmente significa enseñar de forma correcta y tiene un propósito altamente deseable: proporcionar un ambiente limpio y ordenado para promover el aprendizaje. Los esfuerzos disciplinarios funcionan mejor cuando se dan explicaciones claras a los niños y los padres:

  • el comportamiento que se espera
  • el comportamiento que no es aceptable
  • las consecuencias del comportamiento inaceptable

American Academy of Pediatrics considera enfáticamente que mientras que los comportamientos esperados deben tratarse apropiada y firmemente, los maestros y el personal de la escuela también deberán considerar el temperamento, margen de atención y habilidades cognitivas individuales de cada niño. Por ejemplo, un adolescente con trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) puede tener más dificultad para sentarse tranquilo en clase que los otros niños. Este trastorno deberá tenerse presente cuando se considere la disciplina.

En todos los casos las acciones disciplinarias deben mostrar respeto por el adolescente y considerar las capacidades, esfuerzo y habilidades del estudiante de mejorar y responder positivamente. Mientras que la disciplina puede incluir tareas adicionales o pérdida de privilegios, el castigo físico nunca se debe usar, ni deberá humillarse a un niño frente a otros. 

Si su propio hijo adolescente tiene problemas disciplinarios en la escuela, necesita tomar un rol más activo para determinar las razones y garantizar que se comporte apropiadamente. Asegúrese de que comprenda el tipo de comportamiento que usted y la escuela esperan de él en el aula y en el parque de recreo.

En ocasiones, podría sentirse insatisfecho con el enfoque que la escuela tiene de la disciplina. En ese caso, aborde sus inquietudes directamente con el maestro, director u otro personal de la escuela. No haga comentarios despectivos sobre la escuela con su hijo. Sus propias actitudes y comportamientos son un ejemplo poderoso para su hijo adolescente y si no parece tener mucho respeto por su escuela, su hijo tampoco lo tendrá.

Por ejemplo, si su hijo adolescente se queda adentro durante el receso como forma de castigo y usted considera que realmente necesita salir y quemar el exceso de energía, tenga cuidado en la manera en que expresa su insatisfacción con su hijo. No diga algo como: "Esa es una forma realmente estúpida de castigar, ¿no es así?" En su lugar, hable con el maestro y sugiera otra forma de castigo que pueda ser más apropiada. Usted y el maestro deberán tratar de encontrar un punto en común para que su hijo reciba un juego consistente de expectativas y refuerzo positivo tanto en casa como en la escuela.

En general, un niño no deberá quedarse sin jugar en el receso para completar las tareas en su escritorio. Le desagradará su trabajo aún más si no sale a las actividades al aire libre que disfruta. Además, ya que su atención probablemente estará en el parque de recreo, no aprenderá mucho de lo que está haciendo. Es muy importante que los niños estén afuera jugando con otros en algunos momentos durante el día.

En todos los casos, pida al maestro o director que la mantenga informada sobre los problemas disciplinarios con su hijo adolescente. Algunos directores llaman a casa inmediatamente después de la primera visita de su hijo a su oficina; otros consideran que para los grados superiores de la escuela primaria, los adolescentes deberán ser más responsables de su propio comportamiento y, por lo tanto, estos directores pueden tratar de ayudar al niño a solucionar el problema sin la intervención de los padres.

Si existe un problema serio, probablemente se le notificará inmediatamente; pero para las dificultades de comportamiento de rutina, no puede esperar que necesariamente le llamen. Si su hijo le indica que estuvo en la oficina del director y desea saber exactamente qué sucedió, siéntase libre de llamarlo. Por otro lado, muchos asuntos se pueden resolver de manera efectiva sin involucrarlo y sin presionar a su hijo en casa por algo que ya están disciplinando en la escuela.

Finalmente, tenga presente que los problemas de comportamiento con frecuencia son una señal de estrés o una llamada de ayuda o atención. Considere las causas de las dificultades del comportamiento así como los problemas en sí.

 

Última actualización
7/10/2014
Fuente
Caring for Your School-Age Child: Ages 5 to 12 (Copyright © 2004 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.