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Edades & Etapas

Su hijo de tres años pasará la mayor parte del tiempo haciendo preguntas sobre todo lo que pasa a su alrededor. Le encanta preguntar “¿Por qué tengo que...?” y prestará mucha atención a las respuestas que reciba siempre y cuando sean simples y directas. No crea que debe explicar con detalle las reglas; aún no puede entender tanto razonamiento y tampoco le interesa. Si intenta tener este tipo de conversación “formal”, verá que pierde interés o prestará atención a asuntos más entretenidos, como un juguete del otro lado de la habitación o un camión que pasa fuera de la ventana. En su lugar, decirle que hacer algo “porque es bueno para ti” o “para que no te lastimes”, tendrá más sentido que una explicación detallada.

Las preguntas más abstractas de su hijo de “por qué”, pueden ser más difíciles, en parte porque puede haber cientos todos los días y también porque para algunas no hay respuestas; o bien, no que usted sepa. Si la pregunta es “¿Por qué brillan el sol?” o “¿Por qué el perro no me habla?”, puede responder que no lo sabe, o invitarle a buscar la respuesta en algún libro acerca del sol o de los perros. Asegúrese de tomar estas preguntas en serio. Mientras lo hace, ayude a su hijo a ampliar sus conocimientos, a alimentar su curiosidad y enséñele a pensar con más claridad.

Cuando su hijo de tres años de edad se enfrenta a desafíos específicos de adquisición de conocimientos, su razonamiento será aún parcial. Aún no podrá ver las situaciones desde dos perspectivas ni resolver problemas que requieran verse desde varios puntos de vista a la vez. Por ejemplo, si usted toma dos tazas iguales de agua, vierte una en un contenedor corto y ancho y la otra, en uno alto y angosto, probablemente su hijo creerá que el contenedor alto almacena más agua que el corto. Incluso si le ve desde inicio con las dos tazas y lo ve a usted verter el agua, llegará a la misma conclusión. Según su lógica, el contenedor más alto es “más grande” y por lo tanto, puede retener más agua. Alrededor de los siete años, los niños finalmente entienden que deber ver varios aspectos de un problema antes de encontrar una respuesta.

Aproximadamente a los tres años de edad, los sentidos de su niño se definirán más. Ahora, conocerá su propia rutina diaria y se esforzará por comprender la rutina de los demás. Por ejemplo, esperará con ansiedad al cartero que llega todos los días, pero le sorprenderá que recojan la basura una sola vez a la semana. Comprenderá que ciertos eventos especiales, como vacaciones y cumpleaños, sucedan cada cierto tiempo, y aunque pueda decirle cuántos años tiene, no tendrá clara la duración de un año.

Pero si usted tiene preguntas o inquietudes sobre el desarrollo de su hijo de tres años, deberá discutirlas con su pediatra. Si está de acuerdo con que existe alguna razón para preocuparse, enviará a su hijo para que le realicen pruebas adicionales. 

A los cuatro años de edad, su hijo comenzará a explorar muchos conceptos básicos que le enseñarán con mayor detalle en la escuela. Por ejemplo, ahora comprende que el día se divide en mañana, tarde y noche y que existen diferentes épocas del año. A los cinco años, al ingresar a jardín de niños, puede conocer algunos días de la semana y que cada día se mide en horas y minutos. También puede comprender las ideas básicas de contar, el alfabeto, la relación entre los tamaños (grande en comparación con pequeño) y los nombres de las figuras geométricas.

Existen varios libros muy buenos para niños que ilustran estos conceptos, pero no se sienta forzado a apresurar las cosas. No existen ventajas para que su hijo aprenda esto tan a temprana edad y si se siente presionado para hacerlo, podría resistirse al aprendizaje cuando vaya a la escuela.

La mejor manera de tomar las cosas es ofrecerle a su hijo una amplia gama de oportunidades de adquisición de conocimientos. Por ejemplo, esta es la edad perfecta para llevarlo a los zoológicos y museos, si aún no lo ha hecho. Muchos museos tienen áreas especiales diseñadas para niños, en donde puede experimentar activamente el proceso de adquisición de conocimientos. Al mismo tiempo, debe respetar sus intereses y talentos especiales. Si su hijo parece tener aptitudes artísticas, llévelo a museos y galerías de arte o permítale que tome clases de arte preescolar. Incluso, si conoce a algún artista, lleve a su hijo a visitarlo para que pueda ver cómo es un estudio. Si está más interesado en máquinas y dinosaurios, llévelo al museo de historia natural, ayúdelo a que aprenda a construir modelos y proporciónele juegos de construcción que le permitan crear sus propias máquinas. Cualquiera que sea su interés, puede utilizar libros que le ayuden a responder las preguntas de su hijo y abrirle aún más sus horizontes. A esta edad, su niño descubrirá la alegría de adquirir conocimientos de tal forma que tendrá una motivación propia cuando inicie su educación formal.

También verá que, además de explorar ideas prácticas, su hijo de cuatro años probablemente hará preguntas “generales” sobre temas como el origen del mundo, la muerte y morir y la composición del cielo y el cielo. Por ejemplo, es ahora cuando escuchará la pregunta clásica “¿Por qué es azul el cielo?”. Como muchos otros padres de familia, es probable que tenga problemas para responder estas preguntas, en especial porque debe ser un lenguaje básico que su hijo entienda. Mientras lidia con estos asuntos, no invente las respuestas; al contrario, encuentre apoyo en libros para niños. En su biblioteca local podrán recomendarle libros adecuados para determinadas edades que le ayudarán.

 

Última actualización
5/21/2013
Fuente
Caring for Your Baby and Young Child: Birth to Age 5 (Copyright © 2009 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.