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Edades & Etapas

Pídale al adolescente promedio que le describa su comida perfecta, y es bastante probable que le conteste, "Una hamburguesa doble con queso acompañada de papas fritas grandes", o tal vez "pizza de pepperoni".

Sin embargo, para el adolescente que tiene problemas de peso, estas no serán las selecciones óptimas, por muy populares que sean. Sin importar cómo describa su hijo adolecente su comida ideal, no hay duda que la nutrición es vital en este momento de su vida. Está atravesando la pubertad y creciendo rápidamente y sobre todo si es grande, necesita estar consciente de que necesita ingerir una dieta sana.

  • Los adolescentes necesitan comer de todos los grupos alimenticios más importantes y necesitan ingerir alimentos bajos en grasa con más frecuencia. Eso significa más sándwiches de pollo a la parilla y menos hamburguesas con queso y comer vegetales y frutas en las comidas, acompañadas de pasta, arroz y una variedad de otros alimentos.
  • Las porciones para adolescentes deben ser casi iguales que las de los adultos. En lugar de poner platos en el comedor para servirse, prepare el plato de todos lejos de la mesa para que su adolescente con sobrepeso no sienta la tentación de repetirse varias veces.

A medida que utilice esta información como guía, su hijo adolescente encontrará algunos obstáculos cuando trate de alimentarse de manera que logre controlar su peso. A continuación, se detallan algunos ejemplos.

Saltarse comidas

Los adolescentes son conocidos por saltarse tiempos de comida, más que nada el desayuno o el almuerzo, y esto puede descontrolar sus programas nutricionales. De acuerdo a una encuesta reciente, aproximadamente la mitad de todos los niños y niñas entre las edades de 9 a 15 años dijeron que no desayunaban entre semana, cuando asistían a la escuela. Su hijo adolescente le puede decir que prefiere dormirse más tarde, aunque signifique que se va a ir a la escuela sin desayunar.

Aunque su hijo adolescente crea que esos minutos adicionales de sueño son valiosos y no vale la pena sacrificarlos, hay maneras de mantenerle nutrido. ¿Por qué no dedicar unos minutos todas las noches para preparar un desayuno para llevar para el día siguiente? Tal vez puede partir una rosquilla de pan para tostarla por la mañana (y untarla con mantequilla de maní en lugar de queso crema). Endurecer un huevo para irlo comiendo en el automóvil. Poner algunas nueces y pasas en una bolsa plástica para ir picando. Abrir un vaso de yogurt o comer una manzana. Todas estas opciones pueden ser suficientes para satisfacer su hambre hasta que pueda sentarse a comer una comida balanceada más tarde.

Refrigerios

Para el adolescente promedio, los refrigerios son un estilo de vida. De hecho, un tercio de la ingesta calórica de los adolescentes proviene de los refrigerios. Sin embargo, con frecuencia sus preferencias en cuanto a refrigerios se refiere son un poco dudosas. Cuando se les da a escoger, muchos adolescentes prefieren comerse un puñado de papalinas que un puñado de uvas.

Sin embargo, tenga en cuenta que cuando sea momento de tomar un refrigerio (que para muchos adolescentes significa la mayor parte del tiempo), comerán lo que tengan a la mano. Por esta razón, haga un esfuerzo por mantener su refrigerador y alacena abastecidos de refrigerios saludables. Esto significa seleccionar alimentos tales como quesos bajos en grasa, yogurt congelado sin grasa, puré de manzana, palomitas de maíz y papalinas horneadas en lugar de fritas.

Comidas fuera de casa

Como los adolescentes comen mucho afuera de casa, las personas que están a cargo de su cuidado no están ahí para ver lo que están poniendo en sus platos. Como es de esperar, algunas de sus selecciones no son las correctas.

En la escuela, algunos adolescentes preferirán la máquina expendedora para comprar una bolsa de galletas dulces y una soda para almorzar y continuar con su día escolar. Si están comiendo en un restaurante de comida rápida o en una pizzería con sus amigos, pueden pensar que es más importante ser aceptados por sus compañeros que hacer selecciones sanas de alimentos.

Cuando su hijo adolescente no está en casa, usted no puede pedirle de manera razonable que evite los restaurantes de comida rápida, particularmente cuando ese es el lugar que visitan sus amigos el sábado por la noche. Pero puede decirle algo similar a esto, ¿"Puedes pensar qué otra cosa podrías ordenar en lugar de una hamburguesa grande, papas fritas grandes y un batido"? Recuérdele que no tiene que ser una propuesta extremista, y si escucha sugerencias, tal vez pueda guiarle para que tome decisiones más saludables (¿"Que te parece si ordenas una hamburguesa más pequeña o un sándwich de pollo y una ensalada con aderezo bajo en grasa"?) Si va a ir a la pizzería con sus amigos, recuérdele que si bien puede comerse una rebanada de pizza, que no se olvide de acompañarla de una ensalada. Es probable que tenga que desarrollar un gusto por la pizza de masa delgada y de vegetales en lugar de pizza de masa gruesa de pepperoni con doble queso.

Recuerde, este es un proceso de aprendizaje, y no puede esperar que su hijo adolescente siempre haga selecciones saludables. Con el tiempo, mejorará. También recuérdele que cuando salga con sus amigos, no tiene que estar comiendo todo el tiempo. A menudo, será suficiente únicamente juntarse con ellos a platicar. Por ejemplo, pregúntele a su hijo adolescente, ¿"Puedes sugerirles a tus amigos que vayan a algún otro lado en lugar de siempre ir a un restaurante? ¿Tal vez podrían ir a jugar bolos o a las jaulas de bateo"? Por otro lado, podría decirle, "No me voy a sentir cómodo si no como algo cuando mis amigos están ordenando comida". Es probable que tenga razón, pero aún así puede ser más selectiva con los alimentos que compra y pone en su plato.

El atractivo de las dietas de moda

Algunas veces, parece que las adolescentes hablan tanto de dietas como de chicos. Particularmente si se preocupan por su peso (que todas lo hacen), probablemente estén ansiosas por compartir el nuevo y mágico plan alimenticio que descubrieron, aferrándose a una y otra dieta descabellada, sin fijarse mucho en el poco valor nutricional que estas tienen. Un mes estarán probando una nueva dieta baja en carbohidratos, luego el siguiente mes, una dieta alta en carbohidratos. O harán una dieta de toronja una semana y una dieta sin frutas la siguiente. Probablemente no las harán por un espacio largo de tiempo, pero a medida que van cambiándolas, es la nutrición la que sufre. Estas dietas generalmente son muy restrictivas y poco saludables. Y si son para perder peso, a largo plazo tampoco funcionarán.

Interminables dolores agudos ocasionados por el hambre

¿Parece como si su hijo adolescente siempre tiene hambre? Desde que entró a la pubertad, ¿ha notado que el refrigerador y los gabinetes de la cocina están desgastándose de tanto abrirse, hora tras hora, día tras día? ¿Le parece que poco después de haber ido al supermercado, hay que ir de nuevo porque la comida ya se acabó?

Como parte de la adolescencia, el apetito de su hijo puede estar rebasando los límites a medida que su necesidad de calorías aumenta para resistir los estirones normales del crecimiento. No obstante, a pesar de sus constantes antojos de comida, usted y su hijo no tienen que abandonar la batalla en contra de su problema de peso.

Recuerde este principio básico: siempre que esté brindándole a su hijo adolescente una dieta balanceada y alimentos de buena calidad y que esté comiendo 3 comidas de tamaño razonable y 2 meriendas, su peso deberá mantenerse. Si todavía le dice con regularidad que está hambriento, y si coincide con su época de crecimiento, aliméntele, pero asegúrese de darle alimentos nutritivos, no un par de caramelos. Cuando come únicamente alimentos saludables de los grupos alimenticios principales, su peso se controlará solo.

 

Última actualización
11/4/2014
Fuente
A Parent's Guide to Childhood Obesity: A Road Map to Health (Copyright © 2006 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.