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Edades & Etapas

Uno de cuatro usuarios de drogas ilegales en edades entre doce y diecisiete años desarrolla dependencia, un índice considerablemente más alto que el que corresponde a cualquier otro grupo etario. Cuando hable con su jovencito acerca del tabaco, alcohol y de sustancias controladas (drogas reglamentadas por la ley federal), indíquele claramente que nadie que comienza a usar drogas siquiera se imagina que se va a quedar atrapado. Todavía no está claro por qué nuestros cuerpos reaccionan a las drogas de manera diferente; por qué un adolescente puede coquetear con el alcohol y la hierba y luego salir avante del asunto, mientras que otro se dirige en picada al despeñadero.

Parece que la transmisión por herencia juega una función importante en determinar la susceptibilidad de una persona a los efectos de las drogas. Por ejemplo, el índice de alcoholismo entre los hijos de padres alcohólicos es de cuatro a cinco veces mayor que entre hijos de no alcohólicos. Si existe un historial de abuso de sustancias en su familia, coménteselo a su hijo. Quizá al saber que probablemente haya heredado un gen que lo predisponga a la adicción le servirá de disuasivo.

Además de los rasgos genéticos, ciertos factores sociales y ambientales aumentan las probabilidades de que un chico o una chica puedan verse arrastrados al alcohol y a las sustancias controladas. ¿Alguna de las características que se indican a continuación puede aplicarse a su hijo? Cuanto mayor sea la cantidad de factores de riesgo, mayor será la vulnerabilidad de un adolescente.

  • Condiciones psicológicas no tratadas, tales como depresión, ansiedad, trastorno del comportamiento, trastorno negativista desafiante, y trastorno de la personalidad. Para estos jóvenes, así como para aquellos que padecen trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y otros problemas de aprendizaje sin haber recibido tratamiento que interfieran con el éxito académico y social, tomar drogas ilegales puede ser su forma de automedicarse.
  • Temperamento: comportamiento temerario, incapacidad de retrasar la gratificación, etc.
  • Algún trastorno alimenticio.
  • Asociarse con usuarios conocidos de drogas.
  • Falta de supervisión de los padres y de establecimiento de límites congruentes.
  • Vivir en una familia en que se acepta el abuso de sustancias.
  • Vivir en un hogar marcado por conflictos recurrentes, abuso verbal y abuso físico.

Conozca los hechos

Llegar bien informado a esta conversación mejorará su credibilidad ante su hijo adolescente. También podrá localizar problemas en las etapas iniciales, cuando son más fáciles de tratar. El Departamento de Educación de EE.UU. recomienda que, como mínimo, los padres de familia deberían conocer:

  • Los diferentes tipos de drogas y sus nombres populares.
  • Qué aspecto tiene cada droga y sus utensilios asociados.
  • Las señales físicas y del comportamiento del abuso de drogas.
  • Cómo lograr que un niño colabore si usted sospecha que tiene un problema de abuso de sustancias.

 

Última actualización
10/1/2013
Fuente
Caring for Your Teenager (Copyright © 2003 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.