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Edades & Etapas

¿Por qué quieren ponerle ketchup a todo? ¿Por qué insisten en que detestan algo que ni siquiera han probado? Si alguna vez ha intentado que su hijo coma y no ha tenido el éxito que esperaba, este nuevo libro podría ser justo lo que necesita.

Como madre de un niño de 22 meses que ya descubrió el poder de decir con firmeza lo que opina sobre su comida, no habría podido recibir mejor apoyo en el momento más oportuno que el de mi última lectura, Food Fights: Winning the Nutritional Challenges of Parenthood Armed with Insights, Humor, and a Bottle of Ketchup, por Laura A. Jana, M.D., FAAP, y Jennifer Shu, M.D., FAAP, y publicado por AAP.

Quienes lo lean seguramente sentirán lo mismo, independientemente de la edad de su hijo. Después de todo, alimentar a los hijos es una responsabilidad continua de la crianza de los hijos que suele volverse complicada dependiendo de las necesidades de cada etapa; y eso aunado a la gran cantidad de consejos bien intencionados y recomendaciones del gobierno. Una búsqueda rápida sobre “nutrición infantil” en la sección de libros de Amazon.com muestra más de 4,700 resultados. Las pediatras Jana y Shu saben que a pesar de estar expuestos a toda esa información, seguimos teniendo dudas. Afortunadamente, ellas tienen respuestas prácticas basadas en la realidad.

Un desafío complicado

"Es imposible ignorar el hecho de que las peleas relacionadas con la comida están en el primer lugar de la lista de desafíos de los padres", escriben las coautoras. Le hacen saber de inmediato que hablan muy en serio, pero lo hacen con el tipo de motivación que se espera obtener de formar lazos con otros padres.

Apenas en el primer capítulo de Food Fights, una oración es suficiente para convencerle: "Con ciertos conocimientos básicos junto con algunas agradables estrategias para mantener la paz, puede ganar los desafíos nutricionales de la crianza de los hijos y jugar un papel definitivo en la formación de los hábitos alimenticios de su hijo que le durarán toda la vida".

Menos mal me resistí a las ganas de saltarme la parte de consejos prácticos para los recién nacidos en vez de pasar directo a temas más curiosos, como "por qué todo sabe mejor con ketchup". Con suficiente tinte cómico, las doctoras Jana y Shu se basan en la investigación, anécdotas, sus experiencias como pediatras y madres, y las mejores prácticas.

"Analizar los principios básicos de lo que hace y lo que hace por sus hijos puede funcionar como una forma poderosa de relacionarse con ellos. A veces las personas pueden verlo para ellas mismas, pero no sus hijos", dice la Dra. Jana

Decisiones importantes

Antes de profundizar en el tema principal del libro, las doctoras Jana y Shu presentan dos realidades que a menudo pueden tener su origen en malos hábitos nutricionales: Los niños con padres obesos tienen 80 por ciento más probabilidades de convertirse en obesos, y el 30 por ciento de los estadounidenses adultos de más de 20 años de edad se consideran obesos.

Cuando se presenta la idea, parece obvio que un niño quiere lo que sea que sus padres comen. Pero es un excelente recordatorio para aquellos de nosotros que nos convertimos en padres creyendo que nos volveremos más conscientes en cuánto a la salud, a medida que nuestro bebé desarrolla habilidades de observación más astutas.

Si ese es el caso, es una de las primeras formas en las que los padres son vulnerables a "terrenos resbaladizos" o rutinas que "fácilmente se vuelven reales mientras estamos demasiado ocupados en nuestro trabajo de padres como para darnos cuenta", según lo describen las autoras.

“A pesar de que teníamos toda la intención de enfocar nuestra atención en las preguntas que generalmente hacen los padres y que son específicas a sus hijos, constantemente nos encontrábamos discutiendo los hábitos de alimentación en general", escriben las autoras. “Después de todo, si como padres no podemos controlar nuestros propios hábitos de alimentación y el tamaño de nuestra cintura, ¿cómo es que creemos que vamos a poder enseñarles a nuestros hijos a hacerlo?”

 

Elaboración de estrategias y mediación de conflictos

“Los padres suelen meterse en un patrón y no saben lo que viene ni cómo hacer la siguiente transición. Les estamos dando a las personas una advertencia antes de que conviertan lo que era algo bueno en un mal hábito", dice Shu. Ella explica que una vez que estos hábitos están formados, con frecuencia admitimos que si alguien nos lo hubiera dicho antes, posiblemente hubiéramos hecho las cosas diferente.

Considere algunos ejemplos comunes, como las comidas a media noche, las peleas por el biberón y la condición cura-todo de un vasito antiderrames.

 

Food Fights presenta 10 “estrategias agradables para mediar conflictos” para tener en mente. Pensadas como técnicas para resolver o evitar los pleitos relacionados con la comida, las ideas surgen a lo largo del libro e ilustran el poder de ser proactivo en lugar de reactivo. Además brindan tranquilidad a los padres, quienes no deberían sentir como que se enfrentan solos a esta batalla.

“Muchos de los principios son iguales para todas las edades”, dice la doctora Jana “Una vez que extrae todos los principios fundamentales, básicamente puede aplicarlos a cualquier pelea que surja por la comida”.

 

La paciencia tiene su recompensa

Hay un mensaje integrado a lo largo de todo el libro que los padres deben escuchar una y otra vez: Sea paciente consigo mismo, sea paciente con sus hijos. Una de las estrategias para mediar un conflicto es enfática en este punto: “Si la primera vez no tiene éxito... intente, intente de nuevo”. Junto con eso, otro punto le recuerda que “la pirámide de los alimentos no se construyó en un día”.

Otra solución implica algo de paciencia, así como: el bocado de “no gracias”, una fuente comprobada de compromiso. Los estudios muestran que podría ser necesario que un niño pruebe un tipo de comida entre 10 y 15 veces antes de que lo acepte o le guste. Ofrecerle a su hijo que lo pruebe antes de permitirle que rechace un plato ayuda a llegar al resultado deseado.

“No tome un ‘no’ como un rechazo”, dice la doctora Jana “Está avanzando con solo exponer a su hijo a nuevas comidas y sabores”.

 

Fuera de casa

Aparte del enfoque en los hábitos de alimentación diaria además de las otras funciones corporales asociadas a ello, una sección grande de Food Fights está dedicada a los desafíos de comer fuera de casa. Esto puede implicar comer con la familia o amigos en restaurantes, e incluso en un avión.

“Si marca las pautas con consistencia y expectativas, es más probable que los niños sepan que usted espera que actúen de esa forma en la casa de alguien más o en un restaurante”, dice la doctora Shu. “Siempre debe ver hacia el siguiente paso”.

Efectivamente, Food Fights le da la confianza para ver hacia ese siguiente paso. No debe intimidarle la posibilidad de leer cada uno de los libros de “nutrición infantil” que hay en el mercado. Sin embargo, un esquema de cuentos para niños que recomiendan en el capítulo denominado “Read All About It!”, parece ser una mejor idea.

Solo recuerde: Las peleas sobre la comida son una batalla que la familia entera puede ganar, un bocado a la vez. Contar con este plan de batalla oportuno es un buen lugar para empezar.

 

Última actualización
3/3/2014
Fuente
Healthy Children Magazine, Fall 2007
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.