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Edades & Etapas

Uno de los aspectos más difíciles del entrenamiento para enseñar a usar el inodoro para muchos padres es el ritmo poco uniforme en el que pueden ocurrir los diferentes tipos de entrenamiento. Su hijo puede aprender a orinar en un inodoro de entrenamiento con mucha facilidad, pero le puede tomar muchos más meses empezar tener deposiciones en él. El entrenamiento durante el día pudo haber sido algo fácil para su hijo pequeño, pero continúa mojando la cama con frecuencia hasta los cinco años de edad.

Ya que el orden y velocidad con la que se domina cada una de estas destrezas puede cambiar según el niño, es imposible comparar el dominio de un niño con el de otro para determinar si el progreso de su hijo es "normal". En la mayoría de los casos, la mejor respuesta para la adopción dispareja de destrezas es ser paciente y comprensivo, dándole a su hijo el tiempo que necesita para dar el siguiente paso para el éxito total.

Los atrasos en el control intestinal puede ser particularmente molesto para muchos padres; sin embargo, especialmente cuando los niños muestran un comportamiento perturbador como depositar las deposiciones secretamente en un armario u otro lugar oculto, manchar las paredes o cualquier otra superficie con las heces o soltarse en llanto cuando sus heces se van en el inodoro. Nuestras propias asociaciones de adultos con las deposiciones son tan negativas que es difícil recordar que todos los niños pequeños tienen poca consciencia de la presencia de gérmenes, el potencial del desorden, el estigma vinculado culturalmente, etc.

Por el contrario, los niños pequeños y en edad preescolar con frecuencia se sienten orgullosos del producto que sus cuerpos han creado; esperan halagos y admiración, no desagrado, y están renuentes y hasta ansiosos a la posibilidad de dejar que estos productos desaparezcan. Esta renuencia puede incrementar aún más durante períodos en los que el dominio de su cuerpo o la privacidad se convierten el algo de alta prioridad en sus vidas o cuando están experimentando temor al inodoro de entrenamiento o de algún otro aspecto del entrenamiento para ir al baño que no es posible que expresen.

En la mayoría de los casos, ocultar o jugar con las deposiciones o la resistencia a recibir entrenamiento para ir al baño, es una parte normal de la infancia temprana que pronto pasará si no responde a esto de una manera extremadamente emocional. En su lugar, pregunte tranquilamente a su hijo por qué se está comportando de esa manera, recuérdele firmemente las reglas sobre a dónde van las deposiciones y trabaje para encontrar una solución a su problema, de preferencia con ayuda de él. Puede darse cuenta de que su hijo está más dispuesto a depositar las deposiciones en el inodoro de entrenamiento si luego se le permitirá trasladarlo al inodoro y dejar ir el agua él mismo. Puede decidir que es necesario supervisar el uso del inodoro de entrenamiento de su hijo hasta que su interés en jugar con las deposiciones haya pasado.

En muchos casos, cuando la salud de su hijo y otras consideraciones importantes no están en riesgo, puede darse cuenta de que la mejor solución es simplemente esperar hasta que su hijo madure. Si es así, puede darse cuenta de que lo que al principio parecía un gran trecho entre el entrenamiento de la vejiga y de los intestinos realmente no eran más que solo unas tres o cuatro semanas.

Mientras que el control intestinal durante la noche ocurre anticipada y naturalmente en la mayoría de los niños, el control de la vejiga usualmente ocurre mucho después, con frecuencia meses o hasta años después de que termine el entrenamiento diurno, y requiere un esfuerzo consciente. El cuarenta por ciento de los niños en este país continúan mojando la cama mientras duermen después de que han terminado con el entrenamiento diurno. Mojar la cama continúa siendo bastante común hasta los cinco años de edad y usualmente no requiere intervención médica hasta los ocho o diez años. Muchos niños menores de seis años no pueden fisiológicamente mantenerse secos durante la noche, ya que sus vejigas no han madurado lo suficiente y sus cuerpos todavía no los despiertan cuando es momento de ir a orinar. Casi todo niño experimentará al menos mojar la cama algunas veces antes de que el proceso de entrenamiento para enseñar a usar el inodoro haya terminado completamente.

Ya que los conflictos sobre dichos contratiempos pueden fácilmente ocasionar resistencia durante el día, usualmente es mejor minimizar el entrenamiento nocturno durante los primeros años de su hijo hasta posiblemente los años preescolares. Si su hijo puede despertarse constantemente para usar el baño cuando tiene dos o tres años, considérese afortunado y permítale hacerlo. Si ocurren los accidentes con frecuencia, trate de dejarlo con sus pantaloncitos de entrenamiento o hasta un pañal durante la noche mientras se sienta cómo con ellos, y responda calmadamente a cualquier accidente que ocurra.

 

Última actualización
10/8/2014
Fuente
Guide to Toilet Training (Copyright © 2003 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.