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Edades & Etapas

Hemos hablado sobre la importancia de crear asociaciones en la mente de su niño entre las sensaciones físicas que preceden a la evacuación y el acto de micción o de defecación. Cuando empiece a observar que su hijo capta esta asociación -al decir que necesita hacer popó, quitarse el pañal cuando está mojado o esconderse cuando está a punto de defecar- puede ir reforzando estos recordatorios. Cuando esté en casa y sin personas fuera del círculo familiar, fórmese el hábito de pedirle al padre o a otro adulto del mismo sexo del niño a que avise que tiene necesidad de ir al baño e invite al niño a que lo acompañe.

Anime a otros miembros de la familia a que también hagan una demostración del uso del baño, particularmente los hermanos mayores, a quienes los niños más pequeños y los de edad preescolar les encanta imitar. Si tiene mellizos, invítelos a ambos a observar cómo usted u otro familiar usan el baño, pero no se sorprenda si uno muestra interés y el otro no. Eventualmente, el interés del otro mellizo se despertará y para ese tiempo es posible que el ejemplo que le dé su hermano le ayude a encaminarse exitosamente con más rapidez hacia el uso del inodoro.

Cuando su hija observa el proceso de evacuación, explíquele lo que está sucediendo (“Mira, Laura; el pipí sale de Ana y se va al inodoro. Luego ella jala la llave para que caiga agua y se vaya el pipí, así se queda sintiéndose cómoda y seca. Pronto podrás también quedarte seca”.). No importa si su hija entiende todo lo que le está diciendo a la primera. Eventualmente, comenzará a asimilar el significado de sus palabras. Mientras tanto, asegúrese de evitar comparar a su niña que no ha recibido entrenamiento de forma negativa con la persona que sí cuenta con este entrenamiento a quien ella está observando. Recuérdele más bien que pronto también comenzará a usar el baño “tal como lo hace una niña grande”, con lo que la inspirará a hacer su mejor esfuerzo.

Durante esta fase preparatoria del entrenamiento para el baño, es importante explicar y demostrar cada paso del proceso. Omitir pasos en este momento puede crear hábitos que puedan ser difíciles de cambiar en el futuro. Señale cada vez qué tanto necesitará ella:

  • Bajarse la ropa (en caso de que se trate de chicos y estén de pie, deben aprender a usar el zipper del pantalón)
  • Permanecer en el inodoro (o delante de él, si se trata de un chico que esté orinando de pie) hasta que haya terminado por completo
  • Limpiarse cuidadosamente con papel higiénico (en el caso de las niñas, siempre de adelante hacia atrás para evitar infecciones del tracto urinario o vaginal) 
  • Jalar la llave del agua del inodoro (si es lo que ella va a usar y si no siente miedo del ruido) 
  • Lavarse y secarse las manos

Explíquele en términos simples que siempre nos lavamos las manos después de hacer popó o popí para asegurarnos de que queden limpias. Si la creciente curiosidad de su hijo acerca del uso del inodoro lo lleva a intentar jugar con sus heces, deberá detenerla de forma calmada y explicarle “Esto es algo que se debe desechar, no es algo para jugar”. Tenga en mente que su expresión facial y su lenguaje corporal son tan importantes como lo que dice. Evite insinuar un sentido de vergüenza o culpabilidad. Su hijo está en alta sintonía con las respuestas emocionales suyas y va a “aprender” que el uso del inodoro es saludable y positivo o sucio y desagradable, lo que dependerá de lo que usted le comunique.

 

Última actualización
9/2/2014
Fuente
Guide to Toilet Training (Copyright © 2003 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.