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Edades & Etapas

Generalmente, sus hijos están entusiasmados por aprender y crecer, y avanzarán naturalmente a nuevas etapas de desarrollo con el apoyo de los adultos en su entorno. Los padres pueden ayudar mejor a sus hijos entre los tres y los cinco años al proporcionar las claves necesarias en su memoria para aprender una destreza nueva, mientras desarrollan una fuerte necesidad de "hacerlo por sí mismos".

Por ejemplo, su hijo de cuatro años puede resistirse a que lo coloque físicamente en el baño de entrenamiento; una técnica que funciona bien para los niños pequeños, pero responde a un recordatorio verbal ("El almuerzo terminó. Ahora, ¿qué sigue?") que le da la oportunidad de reaccionar correctamente ("¡Hora del baño de entrenamiento!") e ir solo al baño.

Al ayudar a su hijo a imaginar lo que quiere hacer, a planificar cómo cumplir su meta y que la lleve a cabo con éxito, le puede permitir aprender a usar el baño de entrenamiento por sí solo. En el proceso, aprenderá que puede alcanzar las metas que se propone y por lo tanto, su confianza en sí misma aumentará.

Por supuesto, muchos niños, de tres y cuatro años de edad, están conformes con seguir con pañales mucho después de que sus padres deciden que es hora de un cambio. Si ha esperado hasta ahora para el entrenamiento para el baño con la esperanza de que su hijo iniciara el proceso pero aún no ve ningún interés de su parte, no hay problema con darle un empujoncito de maneras positivas. Puede empezar ayudándole a identificar el problema ("Mira cómo Chloe y Ann usan el baño de entrenamiento ahora".) y propóngale una meta ("¿Te gustaría aprender a usar el baño de entrenamiento también?"). Si aún no responde, indíquele ocasionalmente que alguien a quien admira usa un inodoro en vez de un pañal, muéstrele en una tienda la ropa interior de los niños grandes y pregúntele si le gustaría algo, o quítele el pañal mientras está jugando, ponga un baño de entrenamiento cerca y juegue con él a que lo utiliza.

Es posible que estos intentos "no" funcionen la primera, segunda o tercera vez, pero al final su hijo captará la idea. (En ningún momento haga bromas ni lo critique por no responder a sus sugerencias. Esos enfoques negativos no solo pueden resultar contraproducentes en términos prácticos sino también pueden dañar la autoestima de su pequeño hijo). Tenga en cuenta que un niño reacio puede simplemente esperar más instrucciones, para que usted tome el siguiente paso y lo ayude a crear y ejecutar un plan.

Cómo ofrecer sugerencias

"Recuerdo cuando aprendí a utilizar un baño de entrenamiento", dijo uno de los padres (no del todo cierto) a su atento hijo. "No sabía cómo usarlo la primera vez. Pero mi mamá me ayudo a recordar cuando era momento de ir y me enseñó en dónde estaba el baño de entrenamiento. Me permitió poner un poco de papel higiénico en el inodoro de entrenamiento e intentar mojarlo cuando orinara. Fue divertido. ¿Quieres intentarlo?"

Los niños en edad preescolar adoran escuchar historias de sus padres. Hablar con su hijo de manera personal acerca del uso del baño es una buena forma de apoyarlo tanto cognitivamente como emocionalmente. Al asegurarle que usted estará ahí también, y revisar los pasos que usted tomó para aprender a utilizar el baño de entrenamiento, le demostrará que él también podrá alcanzar esa meta.

Ya sea que le cuente a su hija una historia similar o solo le sugiera un plan de acción claro y conciso para empezar el entrenamiento para el baño (¿"Qué tal si te pongo una linda ropa interior de princesitas hoy? No te preocupes si la mojas. Estaremos atentos a cuando necesites ir a hacer pipí y te ayudaré a que llegues al baño a tiempo".), su hijo apreciará su ayuda para ayudarlo a establecer los pasos que debe seguir.

Una vez haya creado un plan de juego con su hijo, es importante seguirlo constantemente. Por ejemplo, le pudo hacer notar que usted usualmente necesita usar el baño después de las comidas y antes de ir a dormir, y los dos acordaron que intentarán hacerlo también. Si es así, esté preparado para recordarle que se siente en el baño de entrenamiento cada vez que sea necesario y acompáñelo si tiene dudas. Es posible que necesite ejercer un poco de presión para que se adhiera al plan que acordaron. Rechazar un dulce hasta que haya completado esta tarea demuestra que esta responsabilidad se debe cumplir; tal como cepillarse los dientes y bañarse.

Debido a que su meta es ayudar a su hijo a que avance de tener que recordarle utilizar el baño de entrenamiento a reconocer y tratar la necesidad por sí solo, es coherente apoyar sus esfuerzos más allá ofreciéndole consejos útiles durante el proceso. Tal como lo haría con un niño pequeño, enséñele a reconocer las señales que su cuerpo le da y utilícelas como estímulos para la acción. "Joanne, te estás retorciendo mucho. ¿No sientes tu pancita rara? Eso significa que necesitas orinar". Recuérdele lo que necesita hacer para logar esta destreza: "Sé que es difícil dejar de jugar cuando te estás divirtiendo mucho, pero cuando necesites usar el baño de entrenamiento, es importante que vayas de inmediato. Vamos, te ayudaré".

Apóyelo en situaciones desconocidas: "Si necesitas usar el baño de entrenamiento en la casa de Sandy, díselo a su mami y ella te mostrará donde está". Indíquele qué bien se sentirá después de utilizar el baño de entrenamiento y qué bien es saber que no mojará sus pantalones esta vez. De la misma manera que un entrenador anima a un jugador para que lo haga bien, su meta no es controlar el proceso de aprendizaje dándole instrucciones constantes, sino vigilándola para hacerle sugerencias cuando sea necesario y echarle porras.

Una de las fuerzas motivadoras más sólidas para que un niño en edad preescolar domine una nueva destreza, es el elogio de sus padres. Cuando su hijo tenga éxito en cualquiera de los pasos que involucra el entrenamiento para el baño, imaginar una meta ("¡Quiero usar ropa interior como papi!"), crear un plan ("Si tengo que ir, te llamo"); o bien, en realidad cumplir su meta (Papi, mira, lo hice") asegúrese de reforzar sus sentimientos de satisfacción con un abrazo y un beso. Reafirme su logro ("¡Mira eso, Ronnie, hiciste popó en el baño de entrenamiento!") y hágale saber que debería sentirse bien por eso ("Debes sentirte orgulloso"). Finalmente, exprese su propia satisfacción con claridad permitiéndole escuchar que usted les cuente a otros en la familia ("¿Adivinen qué hizo Ronnie hoy? Hizo popó en el baño de entrenamiento, como Sam".) e incluso ofreciéndole un pequeño premio como dulces o una estrella dorada en su "cuadro de uso del baño de entrenamiento".

Cuando ocurren los accidentes, déjelo que acepte la responsabilidad de su experiencia y pídale que limpie (si se resiste, insista con calma para que cumpla). Ese tipo de consecuencias naturales de sus propias acciones lo motivan a esforzarse más y ser mucho más efectivo que las críticas o indignarse en el largo proceso.

 

Última actualización
5/19/2013
Fuente
Guide to Toilet Training (Copyright © 2003 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.