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Consejos para los estudiantes universitarios de primer año

​En miles de hogares en los Estados Unidos hay adolescentes que se están preparando para empezar su primer año de universidad y hacer la transición de la vida del hogar a la vida en un campus de la universidad.  Ellos están llamando a sus nuevos compañeros de dormitorio para decidir quién traerá el futón o el refrigerador, y también están yendo a los almacenes con sus listas de compras para llevar ropa de capa, abastos y otros artículos.

También es muy importante hacer una lista para el estudiante que contenga sus requisitos de salud y seguridad.  Aquí les brindamos algunos consejos de la American Academy of Pediatrics.

Para los padres y las familias:

  1. Tenga en cuenta que este una época emocionante y de aventura para muchos jóvenes, pero también llena de incertidumbre.  Es importante planear con tiempo y ofrecer apoyo para hacer esta transición más fácil para los estudiantes y sus familias.
  2. Una visita al pediatra debe estar incluida en la lista de cosas que los adolescentes rumbo a la Universidad deben hacer.  Su pediatra es un recurso excelente de consejos para que estudiante tenga éxito con esta transición. Además de cerciorarse de que su estudiante de primer año tiene todas las vacunas requeridas y otras medidas de seguridad recomendadas para esta edad, los pediatras pueden ayudar a que las familias preparen el camino para que su joven continúe con el cuidado de su salud mental y emocional.
  3. Los pediatras y los especialistas de medicina para los adolescentes pueden hablar con los adolescentes a punto de partir a la universidad sobre situaciones de riesgo que pueden encontrar una vez que estén fuera del hogar – y cómo evitarlas, preparase para ellas y manejarlas.
  4. Asegúrese que su estudiante de primer año sepa a dónde ir en caso de emergencia o para recibir cuidado de salud de urgencia.  Localice el centro de salud en el campus con su adolescente o múdese al campus un día antes.
  5. Asegúrese que su adolescente tenga seguro médico y que sepa cómo obtener acceso para usarlo.  La universidad de su hijo probablemente requiere que él tenga seguro médico y muchas universidades ofrecen planes de salud para los estudiantes que no tienen cobertura.  Muchos jóvenes también tienen la opción de permanecer bajo el seguro de sus padres hasta que tengan 26 años.  Cerciórese de enterarse de los detalles de los planes disponibles para su adolescente, ya que algunos sólo proporcionan cobertura y beneficios limitados.  Para el próximo semestre podría haber opciones adicionales relacionadas con el lanzamiento del nuevo mercado de seguro médico disponible  partir del 1 de octubre.  Para saber más, visite  https://www.cuidadodesalud.gov/es/.
  6. Con la colaboración de su pediatra obtenga toda la información necesaria sobre su adolescente para enviársela al centro de salud de la universidad:
    • Información sobre el seguro médico
    • Registros de vacunas actualizados
    • Información sobre enfermedades crónicas
    • Información sobre medicamentos incluyendo las dosis
    • Información de contacto del médico de cabecera que veía cuando vivía en casa
  7. Si su adolescente necesita reabastecimiento de medicamentos, pregúntele al centro de salud de la universidad cuál es la mejor forma de hacer esta gestión. Si su adolescente tiene requerimientos especiales para su salud mental, empiece a elaborar un plan con la universidad mucho antes de mudarse.  ¿Su hijo ha sido diagnosticado con alguna enfermedad mental como el TDAH o un trastorno alimenticio?  Cerciórese de preguntarle al personal del centro de salud que clase de información médica van a necesitar referente a su adolescente, y cómo establecer el reabastecimiento de medicamentos si es necesario.
  8. Además, con la ayuda de su adolescente comuníquese con el personal de la Universidad para averiguar sobre los servicios disponibles para adolescentes con TDAH y otros diagnósticos. 
  9. El alcohol, las drogas y la actividad sexual serán de más fácil acceso para los adolescentes que se van de las casas.  Explíquele a su hijo con claridad sus expectativas referentes al uso de drogas y alcohol aunque su hijo no esté viviendo bajo su techo.  Cerciórese de que se hijo sepa a dónde ir – en el campus de la universidad o en la ciudad – a buscar atención de salud reproductiva.  Continúe teniendo conversaciones acerca de la presión de los compañeros, las buenas decisiones y las consecuencias.  Vea el artículo “La transición de la escuela secundaria a la universidad”.
  10. Una vez que su hijo se acomode a la rutina de la Universidad, manténgase en contacto y trate de averiguar cómo le está yendo en lo académico y en su vida social.  Esto es de vital importancia especialmente durante los primeros meses mientras los adolescentes están aún tratando de acomodarse y puede que todavía no hayan hecho muchos amigos.
  11. Es normal que los jóvenes que empiezan la Universidad se sientas tristes algunas veces, que extrañen su casa y que se sientan un poco perdidos.  Si estos sentimientos persisten o interfieren con su habilidad de trabajar, deben buscar ayuda y se les debe decir que esto es muy normal.  Esté atento a señales de alarma y esté preparado a actuar al respecto.  Los estudiantes deben saber que disponen de consejeros especialmente entrenados en el campus de la universidad que les pueden brindar apoyo cuando lo necesiten.

Consejos para los jóvenes que parten hacia la universidad:

Empezar en la Universidad es algo muy emocionante.  Fuera de pensar en las cosas que necesitas para la habitación, las clases, los clubes, también es importante pensar en el cuidado de tu propia salud.  Aquí te brindamos algunos consejos para considerar.

Antes de irte a la universidad:

  1. Visita a tu pediatra para asegurarte que tienes todas las vacunas recomendadas y otras medidas de salud preventiva necesarias para tu edad.  Pregunta sobre las vacunas contra la enfermedad por meningococo, el VPH, la tos ferina y la gripa.  Aunque ya hayas recibido estas vacunas anteriormente, es probable que necesites otra dosis o un refuerzo.
  2. Habla con tu pediatra acerca de coordinar tu atención médica con tu universidad.  Muchos jóvenes continúan yendo a su pediatra hasta que cumplen los 21 años.  Cuando llegue la hora de hacer la transición al cuidado para adultos, su pediatra te puede ayudar.
  3. Si tienes alguna afección médica o problema de salud, entérate de todo al respecto.  Cuando vayas a ver a un médico nuevo o clínica, como el centro de salud del campus, necesitarás estar informado sobre tu diagnóstico y cómo tratarlo.
  4. Si estás tomando medicamento para tratar un problema de salud o afección mental, aprende el nombre del medicamento, cómo se toma, efectos secundarios y si no puedes consumir ciertos alimentos o bebidas cuando estés tomando este medicamento.
  5. Antes de mudarte a tu dormitorio, entérate a dónde puede ir si tienes algún problema de salud.  ¿Qué hospitales o clínicas se encuentran cerca? ¿Dónde se encuentra el centro de salud de los estudiantes? ¿A dónde puedes ir si se encuentra cerrado, como en las noches o los fines de semana? Habla con tus padres acerca de cómo funciona el seguro médico de la familia, y asegúrate de tener una tarjeta del plan médico.
  6. Piensa en traer un kit de emergencia en tu equipaje para mantenerlo debajo de tu cama en el dormitorio.  Una linterna y pilas, alimentos no perecederos y agua (para uso de emergencia únicamente), suministros de primeros auxilios y medicamento adicional pueden resultar de gran ayuda en el caso de tormentas, huracanes y otras situaciones en las que tengas que estar encerrado en tu habitación o en el campus por un tiempo.

Cuando llegues al campus:

  1. Participa en actividades que promuevan tu salud en general.  El comer adecuadamente, dormir lo suficiente (por lo menos de 8 a 9 horas en la noche), y el mantenerte  activo ayudará a que tengas energía y a que reduzcas el estrés.
  2. Aprovecha las opciones de alimentos nutritivitos que te ofrece la cafetería o restaurant de la Universidad.  Se consciente de la cantidad de calorías que consumes para mantenerte sano (cerca de 1.800 para una mujer de 18 años de edad y cerca de 2.200 para un joven de 18 años, aunque los adolescentes activos o los atletas podrían necesitar más).  Cerciórate de consumir proteína, verduras y otros alimentos nutritivos para que tengas energía para tus múltiples tareas.  Mantente alerta a los productos con grasas, azúcar y sodio.  Finalmente, recuerda que consumir alimentos tarde en la noche, añade calorías a tu plan.
  3. Si tienes una enfermedad crónica, cerciórate de que tus compañeros de habitación o alguien cercano a ti estén enterados sobre tu problema de salud, señales de preocupación, sobre qué hacer en caso de emergencia.  Si tu problema es complejo o es muy difícil de manejar, habla con el personal del centro de salud antes de que empiece al año escolar.
  4. Los estudios revelan que la mayoría de los estudiantes en el campus no usan drogas, ni consumen alcohol o si lo hacen lo hacen con moderación.  Las encuestas a los estudiantes universitarios demuestran que la mayoría  tiene cero o una pareja sexual durante el año.  Así que no necesitas hacer ninguna de estas cosas para sentirte parte del grupo.  El beber en exceso puede resultar en graves riesgos para la salud (accidentes, peleas, violación en citas/agresión sexual).  Ver el artículo: La transición de la escuela secundaria a la universidad.
  5. Entérate sobre los recursos disponibles para tu ayuda.  Con frecuencia, hay grupos de ayuda y servicios para los estudiantes en el campus para ayudar a hacer más fácil la transición a la universidad.  Es normal que alguien que empieza la universidad se sienta triste algunos días así como que extrañe a su casa o se sienta algo perdido.  Si estos sentimientos duran algo más de una semana o si interfieren con tu habilidad para hacer tus trabajos o disfrutar tu experiencia en la universidad, busca ayuda.  El centro de salud o el de consejería son buenas opciones para empezar.
Última actualización
8/20/2015
Fuente
American Academy of Pediatrics (Copyright © 2013)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.
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