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Vida Familiar

¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos a lidiar con los prejuicios?

Tristemente, después de cuatro décadas del movimiento de derechos civiles de la década de 1960, nuestros niños están creciendo en una sociedad en la que los prejuicios y la intolerancia siguen siendo algo común. Aunque se han implementado leyes y muchas actitudes han cambiado, la intolerancia por cuestiones de raza, etnia y religión sigue siendo una parte demasiado grande en las vidas diarias de nuestros hijos y familias.

Nuestros hijos están creciendo en una época en la que la composición racial y étnica de nuestro país cambia rápidamente. En algunas áreas del país, grupos de personas que antes se caracterizaban como minorías raciales o étnicas son ahora la mayoría de la población.

Los niños también están siendo expuestos a diferentes culturas a través de los medios de comunicación. Están aprendiendo y formándose opiniones sobre las personas y los eventos de todo el país y del mundo. Como resultado, existe una mayor necesidad y oportunidad de ayudar a los niños a entender y valorar la diversidad.

Las situaciones en las que los niños se topan con prejuicios no se limitan a estereotipos y favoritismos de etnia y raza. Todos los días, los niños se ven expuestos a la forma en que algunas personas son valoradas más o menos debido a su sexo o edad. Los niños pequeños posiblemente se den cuenta o no de los tratos preferenciales que los niños varones tienden a recibir de sus maestros comparado con el que reciben las niñas. Pero sí están muy conscientes de que sus sentimientos, opiniones y creencias reciben menos consideración debido a su juventud. A medida que los niños se acercan a la adolescencia, se van percatando cada vez más de los sutiles prejuicios e intolerancias que van enlazados a las diferencias en clase social y religión.

El impacto de los prejuicios sobre los niños

Los niños pueden sufrir por un clima de prejuicios. Los prejuicios crean tensión social y emocional y pueden causar miedo y ansiedad, y ocasionalmente hostilidad y violencia. El prejuicio y la discriminación pueden debilitar la autoestima y la confianza en sí mismas de las personas que son objeto de burla, además de hacerles sentir muy mal, no aceptadas y sin valor. Cuando eso sucede, su rendimiento en la escuela muchas veces se ve afectado, pueden deprimirse y aislarse socialmente y la niñez puede convertirse en una época mucho menos feliz.

Es esencial que usted ayude a su hijo a lidiar con la diversidad de una manera positiva. Los prejuicios se aprenden a una edad muy temprana de los padres, y de otros niños, personas e instituciones fuera de la familia. Aproximadamente a los cuatro años de edad, los niños están conscientes de las diferencias entre las personas, principalmente de características como apariencia, idioma y nombres, pero más adelante también se percatan de las diferencias religiosas y culturales. Hasta cierto punto, los niños comienzan a definirse e identificarse a sí mismos mediante su entendimiento de estas diferencias personales. Esto es normal.

A medida que los jóvenes intentan entender estas diferencias individuales, pueden escuchar y aceptar estereotipos simplificados sobre otros. Cuando eso sucede, no solo desarrollan puntos de vista distorsionados de los jóvenes y los adultos con quienes se topan en la vida diaria, sino que pueden empezar a negar e ignorar las características y los elementos humanos comunes y universales que unirían a las personas. Como resultado, es posible que se desarrolle intolerancia donde debería haber amistad.

Cómo las escuelas pueden difundir los prejuicios

Las escuelas deberían ser un lugar donde su hijo aprende más que destrezas académicas. También deberían promover el entendimiento y la cooperación entre las personas, no los prejuicios.

Estas son algunas preguntas que puede hacer a los maestros y administradores de la escuela acerca del entorno educativo de su hijo: 

  •  ¿Las tareas de aprendizaje y resolución de problemas hacen énfasis en la cooperación y el trabajo en equipo, al tiempo que minimizan la competencia excesiva? No hay que poner a los niños en situaciones donde las diferencias en el sexo, la raza, la etnia, el estado económico y la capacidad académica se recalcan, ni que esté permitido expresarlas en forma negativa y tendiente a la división. En cambio, ya sea que la destreza académica que se está enseñando sea matemática u ortografía, o que la actividad sea teatro o deportes, una parte de la calificación de cada niño debería depender de lo que hace el grupo entero. El compañerismo puede vencer los sentimientos de diferencia y separación que los niños experimentan entre sí.
  • ¿Tiene la escuela un programa de estudios que abarque las diferentes razas, religiones y culturas de los Estados Unidos de la actualidad? ¿Está su hijo continuamente expuesto a los logros y las contribuciones de todos los estadounidenses y culturas?
  • ¿Aprovecha la escuela los días festivos de las diferentes etnias (Año Nuevo Chino, Cinco de Mayo, Kwanzaa, etc.) para que los niños aprendan de una forma activa las costumbres y tradiciones con las que posiblemente no estén familiarizados? 
  •  ¿Tienen los maestros discusiones abiertas en clase sobre la discriminación y los sentimientos negativos hacia otros? Si en la escuela o la comunidad ha ocurrido un incidente relacionado con prejuicios, ¿este se usa como trampolín para hablar sobre estos temas en una forma sensible, no disciplinaria y no acusadora que enfatice las cualidades humanas comunes de las personas?

 

Última actualización
5/19/2013
Fuente
AskthePed: School Age
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