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Vida Familiar

Ya sea comer un refrigerio antes de la comida, rehusarse a finalizar un juego de vídeo o quejarse todo el camino hasta el centro comercial, el mal comportamiento es una parte inevitable de la infancia. No es secreto que la paternidad eficaz involucra el saber cómo responder cuando el niño se comporta mal y poder salir avante de situaciones de crisis. Además también significa poner límites para que los niños sepan cuando están cruzando la línea entre el comportamiento aceptable y el no aceptable.

“La forma más gentil de establecer límites es establecer rutinas y reglas para que los niños sepan lo que se espera de ellos”, dice la Dra. Pamela C. High, FAAP, y directora de la pediatría del desarrollo y comportamiento en el Hospital Infantil Hasbro de Rhode Island en Providence. “Cuando los niños son jóvenes, los límites más fáciles de establecer son los de la seguridad, por ejemplo ‘No toques la estufa’ y ‘Dame la mano cuando cruces la calle".

Buenas reglas, buenas recompensas

Cuando los niños crecen y las situaciones que enfrentan se vuelven más variadas, los padres tienden a tener más ambivalencia en las reglas, dice la Dra. High, quien también es una profesora de pediatría clínica en la Facultad de Medicina de la Universidad de Brown. Sin embargo, las reglas sobre no ver televisión hasta que la tarea esté terminada y tener puesta la pijama y estar listo para la cama a las 8:15 en las noches de escuela son una forma de evitar el conflicto.

“Los niños quieren conocer los límites y cuáles son las reglas”, dice el Dr. Dennis Vickers, FAAP, presidente de pediatría del Hospital Infantil Sinai en Chicago. “La disciplina realmente se trata más de guiar a los niños hacia el comportamiento positivo que de castigarlos”.

Ambos pediatras recomiendan adoptar un estilo de crianza que promueva y reconozca el buen comportamiento con palabras, sonrisas y abrazos. Además recomienda a los padres tener el hábito de darse cuenta cuando sus hijos están haciendo bien las cosas.

“Si nota y halaga a los niños por colgar sus chaquetas, poner la mesa y entretener al hermanito mientras usted cocina la cena, refuerza el tipo de comportamiento positivo que desea ver de nuevo”, dice la Dra. High.

Momentos de calidad

A pesar de los estilos ocupados de vida, es importante pasar juntos momentos de calidad entre padres e hijos cada día. “Aún si son sólo 5, 10 o 15 minutos, los niños buscan atención y necesitan un tiempo especial”, dice el Dr. Vickers. Aún cuando la cantidad de minutos libres en su día sean escasos, recuerde que el tiempo de calidad “… ayuda mucho por evitar que los niños usen comportamiento negativo para obtener su atención”.

Las comidas familiares y las historias al acostarse son oportunidades ideales para que los padres y los hijos se pongan al día y conectarse en formas positivas. “Pero hacer cosas diferentes en días diferentes también funciona”, reconoce la Dra. High. El punto es enfocarse en su hijo, lo que puede pasar ya sea que estén platicando durante una caminata a la tienda, haciendo juntos la comida, jugando un juego de tablero o chocando las manos después de un partido de fútbol.

Medir la disciplina

Para aquellos momentos inevitables en que los hijos necesitan disciplina, considere los siguientes enfoques para imponer un castigo:

  • Establezca consecuencias lógicas. Hasta donde sea posible, la consecuencia de una mala acción debe relacionarse con la ofensa en una forma sensata y fácil de comprender. Por ejemplo, si sus hijos están peleando por un juguete después de que les dio oportunidad de arreglarse entre ellos, simplemente quíteselos por 24 horas y deje que prueben otra vez. De forma similar, si su hijo “olvida” usar un casco cuando maneja una patineta, ayúdele a “recordar” no permitiéndole que la maneje por lo menos el resto del día.
  • Quite los privilegios. Algunas veces no es posible encontrar la consecuencia adecuada. Entonces es cuando suspender los privilegios se vuelve una estrategia eficaz. Solo asegúrese de quitar un privilegio que su hijo considere valioso y que no sea una necesidad básica. Los niños mayores a 4 o 5 años comprenden si usted les dice: “No puedes invitar a un amigo este fin de semana porque no hiciste tus tareas en la casa” o “no podrás ver tu programa favorito de televisión hoy en la noche porque tomaste el juego de pinturas de tu hermana sin preguntar y luego mezclaste todos los colores”. Pero recuerde que los niños pequeños no comprenden bien las consecuencias a largo plazo de sus acciones.
  • Pida un tiempo fuera. El tiempo fuera continúa siendo la mejor herramienta de disciplina para los problemas de comportamiento que aumentan porque quita la atención del comportamiento negativo. Estas son especialmente útiles en calmar los berrinches y apaciguan comportamientos agresivos (morder, golpear, lanzar), así como para responder a desobediencia a propósito, malas respuestas, interrupciones y algunas veces a las quejas. Los expertos están de acuerdo en que los tiempos fuera deben durar un minuto por cada año de vida, hasta la edad de 11 o 12 años. Los tiempos fuera deben llevarse a cabo en una ubicación de la casa que sea segura, aburrida y libre de distracciones de entretención y que no asuste a su hijo de ninguna manera. Cuando el tiempo fuera termina y usted y su hijo ya se han calmado, explique por qué el comportamiento no era aceptable y siga adelante. Recuerde que su meta final no es separarse de su hijo, sino darle un poco de tiempo para que se calme y luego volverse a involucrar en lo que le está pasando a él.

Al final, la mejor manera de promover el buen comportamiento es establecer el trabajo básico al principio siendo un buen modelo y demostrando un enfoque amoroso y consistente hacia la disciplina. Además es importante tener paciencia y mantener una actitud flexible, porque siempre habrá veces en que los niños molestarán pero realmente no harán ningún daño. Y, conforme señala el Dr. Vickers, “está bien permitir que las cosas pequeñas se queden en cosas pequeñas”.

Las cosas que no deben hacer los padres con la disciplina

  • No pegue o azote. La fuerza física hiere y enseña a los niños que la violencia es una forma aceptable de mostrar ira y resolver problemas. American Academy of Pediatrics se opone fuertemente a azotar a un niño.
  • No etiquete. Un niño puede mostrar “mal comportamiento,” pero no debe ser llamado “niño malo” o “niña mala.”
  • No tener expectativas no razonables. Espere de su hijo que pruebe los límites y reconozca que es su trabajo como padre enseñar consistentemente las consecuencias (y tan calmado como le sea posible). Evite situaciones que inviten al colapso y recuerde durante el día la edad, temperamento y nivel de madurez de su hijo. Si, por ejemplo, usted sabe que su hijo está cansado y tiene hambre, no espere el mejor comportamiento en el centro comercial.
  • No amenace inútilmente. No se vuelva ineficaz diciendo cosas como “No te compraré un juguete si no dejas de quejarte”, solo para rendirse después y comprar el juguete más tarde. Los niños aprenden rápidamente que usted no mantiene su palabra y aprovecharán no cumplir con sus peticiones.
  • Evite inconsistencias. Usted puede sentirse de una forma, su cónyuge puede sentirse de otra forma, pero respáldense en presencia de su hijo. Luego, discutan sus diferentes enfoques en forma privada. “Cuando ustedes no presentan un frente unido, los niños se dan cuenta rápidamente y se aprovechan de ello,” dice la Dra. Pamela C. High, FAAP, y directora de la pediatría del desarrollo y comportamiento en el Hospital Infantil Hasbro de Rhode Island en Providence.

 

Última actualización
7/1/2013
Fuente
Healthy Children Magazine, Winter 2008
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.