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Vida Familiar

Mi hijo ha amenazado con huir de casa. ¿Qué debemos hacer?

En nuestra cultura, huir de casa ha sido muchas veces glorificado en las películas, la televisión y los libros, como si fuera una tradición de aventuras estadounidense para buscar una vida mejor. La realidad es mucho más aleccionadora. En la mayoría de los casos, los menores no están huyendo hacia una situación nueva específica, sino más bien están huyendo de problemas existentes, y por tanto podrían estar emitiendo un fuerte grito de ayuda.

Quienes huyen de casa no solo dejan a sus padres ansiosos y preocupados en casa, sino que pueden entrar a un mundo de pandillas, drogas, prostitución, SIDA, malnutrición e inasistencia escolar. Son bastante vulnerables y están en un riesgo mucho mayor de involucrarse en una conducta sexual más temprana, explotación sexual, o uso de alcohol y otras drogas. Pueden terminar viviendo en la calle, en un refugio para personas sin hogar o en la cárcel.

La mayoría de menores que huye de casa y son reportados a la policía como desaparecidos tienen entre 13 y 15 años. Sin embargo, niños de menor edad amenazan con irse de casa, o en efecto se van de casa.

Cuando un menor huye, con frecuencia ha habido una crisis en la familia. Personalmente, el menor podría estar en algún tipo de problema que considera no puede enfrentar por miedo a que le den un castigo muy severo. O, puede haber tensiones familiares que van desde dificultades matrimoniales hasta problemas relacionados con el alcohol a situaciones de abuso sexual o físico de las cuales el menor siente una necesidad abrumadora de escapar. A veces a los niños se les hace sentir que son una carga para sus padres o el motivo de las dificultades de la familia; entonces los menores huyen para aliviar a sus familias, así como para castigarlos.

Por el otro lado, algunos niños escapan de casa simplemente porque están buscando divertirse. Impulsivamente y sin planificación, se van con un amigo o dos, buscando la emoción de la vida en la huida. Con frecuencia, estos chicos ya han experimentado diversas dificultades, tal vez problemas de conducta o abuso de sustancias.

Algunos de los jóvenes que huyen son solitarios, sin muchos amigos y con poco apoyo en casa. En lugar de escaparse con un amigo, estos jóvenes solitarios suelen irse solos. Los impulsa una sensación de que ha de haber un mejor mundo afuera.

Cuando su hijo amenaza con escaparse

Como parte del desarrollo normal, algunos menores hablarán de escaparse cuando entran en conflicto con los padres. Si su hijo amenaza con irse de la casa, hable con él. Pregunte si hay algo que lo pone tenso o si está teniendo problemas. Al mismo tiempo, tenga cuidado porque estas amenazas pueden a veces ser poco más que el intento de su hijo de manipularlo. Tal vez esté tratando de evitar las tareas domésticas o responsabilidades. O tal vez esté intentando aliviar los sentimientos de culpa por haber peleado con usted o haber hecho algo de lo cual se arrepiente.

Si se ha dado el caso en que padres e hijo han peleado, el menor podría pensar que la única solución es lastimar a su madre y padre por medio de amenazar con escaparse. Tenga cuidado con su propia vulnerabilidad a la manipulación de su hijo, y mantenga el control de sus emociones. En casos como este, el menor pocas veces huirá de la casa, pero sus amenazas deben escucharse como un último esfuerzo, uno diseñado para darle un giro al conflicto entre padres e hijo, cambiando las actitudes de sus padres en una dirección más favorable para él.

Si un hijo dice que se va a escapar, los padres deben usar su juicio para pensar en cómo reaccionar. Si nunca se ha ido de casa antes, la amenaza podría no ser seria. A veces a los padres les alteran mucho las amenazas de su hijo e intentan convencerlo de que no escape. Sin embargo, los argumentos dirigidos a cambiar la mente de su hijo suelen ser contraproducentes. En efecto, reconocen que el hijo está en control, algo que pocos menores en realidad quieren. Además, al enfocarse en la amenaza de huir, los padres están ignorando los problemas y las necesidades de fondo.

Algunos padres equivocadamente "les ayudan a empacar sus maletas" o "les desean suerte" en su escapada como una forma de mitigar los conflictos con sus hijos. Lo más probable es que esto solo aumente la sensación de rechazo y desconfianza de su hijo. A veces los padres y los hijos ingenian una pseudoescapada en la cual los padres saben a dónde se va el hijo en incluso exhortan la conducta. Los hijos pueden aprender mucho de esta experiencia, pero su seguridad debe estar garantizada.

Si su hijo se escapa

¿Qué debe hacer si su hijo preadolescente huye de casa? Por supuesto, sus esfuerzos más inmediatos deben estar dirigidos a ubicar a su hijo y regresarlo a casa. Los niños que se escapan suelen terminar pasando la noche en la casa de un amigo o un familiar, así que busque ahí primero. Luego busque la ayuda de la policía, la escuela, amigos y familiares. Esté preparado para decirle a la policía la última vez y el último lugar en que vio a su hijo, con quién estaba y qué tenía puesto. Tener a un hijo que está desaparecido es una experiencia aterradora, así que busque apoyo y ayuda en su pareja, un amigo o un pariente para atravesar por esta dura prueba.

Muchos, tal vez la mayoría, de los que escapan, regresan a casa. Algunos usan una línea de ayuda para menores que han huido de casa para ponerse en contacto con sus padres antes de dar el paso más estresante de una reunión cara a cara (como National Runaway Switchboard al (800) 621-4000 o (800) 621-0394 [TDD]). Después de encontrar a su hijo o cuando regrese, debe averiguar enérgicamente los motivos que lo llevaron a escaparse. ¿Qué tipo de tensiones ha estado sintiendo en la casa o en la escuela? ¿Qué le hace sentir asustado o desafortunado? ¿Qué tipos de presión de grupo negativa o amenazas ha tenido dificultad para manejar? Las respuestas a estas preguntas deben enfrentarse y resolverse, o su hijo podría volver a huir. Cuando estos temas se discuten y se hace algo al respecto, usted y su hijo podrán ver algunos efectos beneficiosos de la decisión de escaparse, incluso si la experiencia en general fue negativa.

Cuándo buscar ayuda adicional

Si su hijo ha amenazado con escaparse pero nunca lo ha hecho, posiblemente no requiera ayuda externa. Sin embargo, si estas amenazas se han convertido en una forma continua en la que él lidia con los problemas, entonces él (y tal vez la familia completa) se beneficie de una evaluación, y quizá, tratamiento. Su pediatra puede remitirlo al tipo de ayuda más apropiado, ya sea de un psiquiatra o psicólogo infantil, un pediatra del comportamiento o un trabajador social. Esta terapia debe estar enfocada en ayudarlos a usted y a su hijo a entender y resolver los malos entendidos y conflictos en su hogar.

Cualquier menor que de hecho ha huido, o que en varias ocasiones ha amenazado con hacerlo, debe remitirse a un profesional de salud mental. Es una situación seria cuando un menor en edad escolar huye de casa. Los motivos para escaparse suelen ser complejos y deben explorarse a fondo por medio de evaluar la ansiedad personal interna y las amenazas externas. Las crisis deben resolverse y las líneas de comunicación de la familia deben volver a abrirse. Huir de casa es un grito de ayuda, y los problemas de fondo deben enfrentarse y resolverse. El tratamiento suele tomar tiempo y compromiso de parte de la familia para realmente entender qué es lo que su hijo desesperado está experimentando en su mundo.

 

Última actualización
5/19/2013
Fuente
AskthePed: School Age
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.