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Vida Familiar

A la edad de dieciséis años, casi la mitad de todos los adolescentes habrán visto el divorcio de mamá y papá. Se estima que un 15 por ciento habrán resistido la dura prueba dos veces, mientras que tres de cada cuatro hijos de parejas no casadas enfrentan la posibilidad de vivir un día en un hogar con un solo padre.

Para los adolescentes, la extinción del matrimonio de sus padres conlleva casi el mismo golpe emocional que una muerte en la familia. La mayoría se recupera con el tiempo, pero hasta que el tiempo lo sane, se puede esperar que lloren la pérdida de su familia intacta y con ello, el fin de una forma de vida. Los sentimientos de tristeza a menudo salen a flote en días festivos, cumpleaños, eventos escolares y en otras ocasiones especiales, cuando solo uno de los padres asiste.

Las repercusiones inmediatas emocionales/conductuales pueden reflejar las que normalmente se observan después de que un miembro de la familia ha muerto: depresión, ira, comportamiento agresivo, culpa, problemas en la escuela, dolores de estómago y dolores de cabeza frecuentes así como otros malestares, un cambio en los hábitos alimenticios y de sueño y ansiedad de ser etiquetado como un "hijo de padres divorciados". El divorcio es la cuarta causa principal de estrés en los adolescentes.

Qué tan bien se adaptan a la larga parece estar determinado por cómo ayuda en el proceso el comportamiento de la madre y del padre después del divorcio.

Sí, no hay tal cosa como un "buen divorcio"

Naturalmente, la disolución de un matrimonio es un momento triste para todos en la familia, en especial para la pareja que se separa. Es normal sentirse lastimado, deprimido y solitario, tal vez enojado con su ex pareja. Sin embargo, aunque los dos ya no viven juntos como marido y mujer, sus responsabilidades como padre y madre continúan. Si los niños han de salir sanos e intactos de este momento difícil emocionalmente, sus padres deben hacer todo lo posible para superar los sentimientos negativos y cooperar unos con otros. A veces, eso puede significar ceder terreno en algunos puntos al ex con el fin de mantener la paz.

Es realmente así de simple: Los niños son lo primero.

Custodia de los hijos

¿Qué forma de custodia es mejor para los hijos? Eso dependerá casi exclusivamente de la relación entre la madre y el padre. Dieciséis por ciento de los padres que se divorcian optan por la custodia física compartida. De acuerdo a este plan, los jóvenes se desplazan entre las dos residencias. Pon mucho, el arreglo más popular y exitoso otorga la custodia física a uno de los padres y la custodia legal compartida a ambos. Eso significa que el joven va a vivir con el padre que tiene la custodia o con quien vive la mayor parte del tiempo, pero los dos padres comparten las decisiones clave sobre la educación, la atención médica y la educación religiosa. Un programa detallado traza exactamente cuando el niño va a pasar el tiempo con el padre que no tiene la custodia (con quien no vive).

Según el Centro Nacional para Estadísticas de Salud, las madres retienen la custodia física alrededor del 72 por ciento del tiempo; los padres, solo el 9 por ciento de los casos de custodia. Si el esposo y la esposa deciden no mediar (negociar los términos del divorcio con un tercero imparcial, generalmente un abogado o un profesional de salud mental), el caso va a juicio, y el juez decide en última instancia sobre los arreglos de vivienda.

Decírselo a los niños

Lo ideal sería que la madre y el padre les den la inquietante noticia juntos, sin importar cuán incómodos los haga sentir esta situación. Los adolescentes e incluso los preadolescentes suelen entender lo que significa cuando los adultos se divorcian, por lo que lo mejor es darles a ellos detalles directos que sean menos inapropiados. Lo más probable es que estén más conscientes de que el matrimonio se desmorona de lo que usted hubiera imaginado.

Un punto crucial que debe transmitirles es que a pesar de que se están separando como marido y mujer, ninguno de los dos dejará de ser su padre. "Los dos los amamos mucho, mucho y siempre lo haremos. Eso no va a cambiar nunca”. Otro punto es asegurarles que esto es estrictamente entre ustedes dos y que no son en absoluto responsables de su decisión. Así eliminará una semilla frecuente de ansiedad sin que se vean en la necesidad de preguntar.

Dígales, tan cariñosamente como sea posible, que ahora tendrán dos casas. "No hemos resuelto todos los detalles, pero la mayoría del tiempo van a vivir con su madre aquí. La misma casa, la misma escuela. En cuanto me instale, podrán vivir conmigo el resto del tiempo, al igual que los fines de semana y vacaciones”. (Diga "vivir con", no "visitar"). Ofrezca la mayor cantidad de información posible sobre los arreglos de vivienda, para aliviar sus temores. Si es posible, deje al menos un par de semanas entre el anuncio y el día que uno de los padres deja la casa.

La conversación continuará desarrollándose en los próximos días o semanas. Espere lágrimas, protestas y un aluvión de preguntas. Entre las más importantes: “¿Por qué se están divorciando? ¿No solían amarse?”

Haga hincapié en los aspectos positivos de su vida juntos. Pero explique que a veces, incluso las personas que alguna vez se amaron mucho, pueden llegar a separarse. Los sentimientos pueden cambiar a lo largo de los años. Y aunque han tratado de restaurar el matrimonio a como solía ser, los dos han llegado a la triste conclusión de que la relación no se puede reparar y que una separación es lo mejor para todos.

En los momentos de rabia y dolor, un joven puede culpar a uno de los padres, a menudo al padre con el que vivirán, por la separación. "¡Podrías haberte esforzado más para resolver las cosas!", "¿Por qué hiciste que papá se fuera?". Es injusto, pero trate de no tomar en serio la acusación o ponerse a la defensiva. En respuesta, podría decirles: “Entiendo que estén tristes por el divorcio. También nosotros lo estamos. Tal vez piensen que la culpa es más mía que de su padre. Pero ustedes desconocen la historia completa. Hay otras formas de ver lo qué pasó. Cuando ya no estén tan enojados podremos hablar más al respecto”.

“¿No habrá alguna posibilidad de que ustedes vuelvan a estar juntos?”.

Podría ser, uno nunca sabe. Por ahora, sin embargo, no alimente esta fantasía frente a ellos. Al igual que las hermanas gemelas idénticas en la popular película The Parent Trap, los adolescentes necesitan poco estímulo para soñar con reunir a sus padres separados. Una de las tácticas, más común entre las niñas, es comportarse como la hija perfecta. La estrategia inversa es meterse en tantos problemas que hagan que una mamá y un papá preocupados olviden sus diferencias y lleguen al rescate. Cualquiera de las dos reacciones es una forma de negación, para evitar enfrentarse a la dolorosa realidad de lo que ha sucedido a la familia.

En algunos casos, podría necesitarse orientación y asesoramiento profesional. Cuando sea necesario, su pediatra puede ayudarle a encontrar el consejero adecuado para su hijo.

El pacto de diez puntos de los padres que se divorcian para sacar el mejor provecho de la situación

  1. Prometemos que les haremos saber a nuestros hijos que está bien amarnos a los dos.
  2. Prometemos no presionarlos a tomar partido en nuestras disputas.
  3. Prometemos abstenernos a hacer comentarios despectivos sobre el otro frente a los niños.
  4. Prometemos no discutir delante de ellos.
  5. Prometemos no utilizar a los niños como espías aficionados interrogándolos para obtener información o rumores acerca del otro padre.
  6. Prometemos no poner a nuestros jóvenes en la posición de llevar mensajes de un lado a otro entre nosotros. "Dile a tu padre que necesito dinero para pagar al plomero para destapar el inodoro de arriba".
  7. Prometemos que a nuestros hijos no se les hará sentirse avergonzados por expresar afecto por el otro padre o exclamar lo mucho que se divirtieron durante una visita. Les haremos saber lo felices que estamos por ellos.
  8. Prometemos tratar de mantener relaciones familiares secundarias con los abuelos, tías, tíos y primos. Con demasiada frecuencia, los niños de padres divorciados pierden no solo la presencia diaria del padre sin la custodia, sino también de la familia del lado de ese padre.
  9. Prometemos nunca convertir a los niños en chivos expiatorios de los supuestos pecados del padre (o madre). Por favor saque la siguiente frase de sus pensamientos: “¡Eres igual a tu [papá/mamá]!".
  10. Prometemos fomentar la relación continua de nuestros hijos con el otro padre y no utilizar las visitas como medio para castigar al padre que no tiene la custodia.

El padre que visita

El padre que no tiene la custodia, por lo general el papá, se enfrenta a un desafío especial para mantener una presencia significativa en las vidas de sus hijos ahora que ya no vive en el hogar.

Probablemente el aspecto más trágico del divorcio es que demasiados padres que no viven con los hijos casi desaparecen de vista. Los estudios demuestran que solo uno de cada seis hijos de familias de padres divorciados ven a su padre por lo menos una vez a la semana, mientras que dos de cada cinco no reportan no haber visto a papá en un año. Diez años después de que un matrimonio termina, más de dos de cada tres jóvenes no han visto a su papá durante un año.

En defensa de los padres divorciados, solo una minoría desaparece de la vida de los hijos por pura indiferencia. La mayoría anhela mantener una relación cercana y amorosa con sus hijos. Pero el solo hecho de vivir lejos de los hijos y, básicamente, que se les permita verlos "con cita previa”, pone al margen incluso a los padres divorciados bien intencionados. Se pierden varias de las interacciones diarias que forjan los vínculos más estrechos entre padres e hijos, como estar disponible para ayudar con las tareas o decidir repentinamente que se subirán al auto para ir a tomar un helado.

La convivencia forzada puede ser igualmente restrictiva para el adolescente, privando su vida de cierta espontaneidad. Digamos que un amigo llama un sábado: Varios de los chicos se reunirán en la escuela por la tarde para jugar básquetbol. ¡Básquetbol! ¡Su pasión! Si papá todavía viviera en casa, el adolescente no pensaría dos veces antes de preguntarle si pueden ir a las carreras de carros chocones mañana en lugar de hoy, para que pueda jugar. Pero el padre no tiene privilegios de visita el domingo. "Ah, me gustaría poder ir, pero debo pasar hoy el día con mi papá”.

En este ejemplo, a menos que el cambio de última hora en los planes resulte inconveniente a mamá, quizá papá y ella podrían cambiar días. O el papá podría acompañar a su hijo a la escuela y verlo jugar básquetbol. Olvídese de las carreras de carros chocones. Después se pueden salir a comer algo o ir al apartamento de papá y ver televisión. Eso es igualmente especial.

Otras formas de contrarrestar los obstáculos inherentes impuestos sobre el padre que no tiene la custodia son:

  • Vea a su hijo con tanta frecuencia como los horarios de todos lo permitan. Si alguna vez tiene que cancelar una visita, hágalo saber al otro padre de inmediato. Nunca deje que su adolescente se entere de la noticia por otra persona; pida que atienda el teléfono y explique la razón de la cancelación.
  • Mire alrededor de su nuevo hogar: ¿Se asemeja a un apartamento de soltero? ¿O se ve como si un adolescente pasa por allí de vez en cuando? No importa si usted se ha mudado a una casa espaciosa o un apartamento estrecho. Añada un par de toques personalizados que harán que su hijo se sienta más en casa cuando se quede a dormir:
    1. Abastezca su casa de sus comidas, bocadillos y bebidas favoritas
    2. Asegúrese de que tenga un lugar cómodo y bien iluminado para hacer la tarea También sería conveniente tener un diccionario, enciclopedias y otros libros de referencias o discos de computadora
    3. Compre productos de baño y artículos de tocador, para que no tenga que barrer con el botiquín en casa cada vez que lo visite
    4. Pídale que deje algunas de sus pertenencias en su casa
    5. Deje que le ayude a decorar su nueva habitación
    6. Pregúntele, "¿Qué no tengo aquí que te haría sentir más cómodo cuando vengas?".
  • Resista la tentación de echar a perder a su hijo adolescente con regalos caros. Es importante que se sienta amado de la misma manera que antes.
  • Los padres que no tienen la custodia y que viven fuera de la ciudad pueden acortar la distancia manteniéndose en contacto entre visitas. Llámelo, envíele un fax o correo electrónico regularmente.
  • El padre con la custodia debe informar al padre ausente de manera rutinaria sobre los próximos eventos en la vida de sus hijos y animarle a que participe. Al padre ausente también se le debe informar del progreso académico de los niños. Si es necesario, pida citas entre padres y maestros por separado.

En medio de un mar de cambios, mantenga fijo el timón

El divorcio da un vuelco al mundo de un adolescente. No solo uno de los padres sale de la casa, sino que las presiones financieras pueden obligar al padre con la custodia a reincorporarse a la fuerza de trabajo, cambiar de trabajo o ampliar sus horarios. Una vez que mamá y papá empiezan a salir, nuevos adultos entran y salen de sus vidas, y tal vez sus hijos también. Añadiendo a la incertidumbre que gira alrededor de ellos: Aproximadamente dos de cada cinco madres divorciadas y sus hijos se mudan a una nueva dirección dentro del primer año del divorcio.

La estabilidad y las rutinas son muy importantes para su hijo en estos momentos. En la medida en que pueda, trate de no hacer ningún cambio importante durante el tiempo de las secuelas de un divorcio.

 

Última actualización
8/29/2014
Fuente
Caring for Your Teenager (Copyright © 2003 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.