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Vida Familiar

Estos son algunos de los problemas que puede tener:

Mantener a su familia

A menos que esté recibiendo una pensión alimenticia para usted y/o su hijo de su ex cónyuge, usted probablemente sea la única fuente de ingresos para mantener a su hijo. Y eso puede crear estrés. Es posible que usted y su hijo estén viviendo con menos dinero que cuando estaba casada y deberá ajustar un poco los gastos. Algunas madres que trabajan se ofrecen para trabajar tiempo extra en sus trabajos o tienen un segundo trabajo de medio tiempo para poder llegar a fin de mes. Hasta que encuentre un trabajo que pueda brindarle cierta seguridad financiera, es posible que las cuestiones económicas sean una inquietud primordial en su vida.

Esto significa que es posible que su hijo en edad escolar la vea menos y que tenga menos dinero para comprarse las cosas que estaba acostumbrado a tener. Eso puede provocar estrés en su rela­ción con él y puede sumarse a su resentimiento contra usted por haberse divorciado. Asegúrese de que entienda cuál es su realidad económica y que necesita trabajar más de lo que desearía. Tranquilícelo diciéndole que aunque esté lejos de él, piensa en él. Establecer la rutina de llamarlo por teléfono desde el trabajo después de que sale de la escuela puede aliviar la distancia que él siente que hay entre ustedes. 

Sobrecarga de trabajo

Las responsabilidades de una madre sola definitivamente no se detienen cuando el trabajo se termina cada día. Es posible que en el hogar le esperen tareas que parecen ser de tiempo completo: desde preparar la comida hasta lavar la ropa o ayudar a su hijo a hacer la tarea. Aunque las madres que trabajan y están casadas tienen estas mismas obligaciones, una madre sola debe enfrentar estas responsabilidades individualmente, sin­ la ayuda de un marido.

Por ese motivo, muchas madres solas tienen fatiga crónica. A menudo, se sienten exhaustas física y emocionalmente, y encuentran que les gritan más a sus hijos. Puede haber más discusiones a medida que sus hijos van creciendo, normalmente­ adquieren mayor firmeza en sus opiniones y desafían más el punto de vista de sus padres.

A menos que las madres solas se hagan un tiempo para descansar y recuperarse, pueden tener agotamiento emocional y depresión, sentimientos de desesperanza e impotencia mientras tratan de transformar sus vidas en algo más manejable. Tener un poco de ­apoyo emocional o ayuda en la casa de otro adulto puede ser muy útil para sobrellevar la situación.

Menos tiempo y energía para las actividades personales

Las madres solas, a menudo, sienten que no tienen tiempo para ellas mismas, ya sea para realizar ejercicio­ en el gimnasio o para comer con amigos. Incluso si encuentran tiempo para estas actividades individuales, es posible que estén tan cansadas que no tengan energía para hacerlas. No dormir lo suficiente tendrá repercusiones en cualquier persona, sea un padre o un hijo. A veces, ­lo mejor que puede hacer por usted misma y por su hijo es dormir más cada noche.

Para algunas madres solas, durante el divorcio o después de este, su falta de energía es muy marcada y es parte de una depresión más grave. La tristeza constante, la irritabilidad­, la dificultad para dormir y el aumento o la pérdida de peso son todos signos de depresión. Un padre­ deprimido tiene mucho menos para ofrecerle a su hijo. Si usted está deprimida, hable con su médico o con un profesional de la salud mental.

Cuando los niños se vuelven una carga

A veces, las madres solas comienzan a percibir que las responsabilidades de criar a un niño son abrumadoras. Incluso los eventos más rutinarios en la vida de un niño (los viajes compartidos, los eventos en la escuela o una conducta rebelde normal) se convierten en un peso para los padres que luchan para poder hacer todo en un día. Las madres solas­ experimentan mucha tensión y, a veces, culpa que proviene de la imposibilidad de atender todas las necesidades de su hijo o de brindar todas las oportunidades que les gustaría que su hijo tuviera. Cuando la situación es extrema, estas madres sienten que ya no pueden lidiar con sus hijos. Pueden recurrir al castigo físico­ y hasta se vuelven agresivas si se las lleva al límite. O pueden darse por vencidas y aceptar con demasiada facilidad todo lo que sus hijos les piden. Cuando sea posible, tal vez necesiten darle más responsabilidades de crianza al padre del niño y, quizás, buscar orientación profesional para que las ayude a sobrellevar mejor la situación. 

Cuidado de los niños

Las madres solas deben asegurarse de que sus hijos estén bien cuidados mientras están en el trabajo. Para niños mayores, hay muchas opciones, desde centros comerciales de cuidados de niños hasta programas de actividades extraescolares patrocinados por organizaciones comunitarias, como YMCA y Boys and Girls Clubs. Las niñeras también pueden darles un recreo a las madres solas para realizar actividades de su interés durante algunas horas en la semana. En algunas ocasiones, los empleadores o diversos programas pagarán parte del valor del cuidado de los niños a los padres que trabajan.

Menor relación con el padre sin custodia

Si usted es el cuidador principal de su hijo, es posible que observe que su ex cónyuge ha disminuido gradualmente su contacto con el niño. Luego del primer año después del divorcio, muchos padres dejan de ver a sus hijos de forma regular, y, a veces, por completo. Eso aumenta la presión sobre las­ madres solas y, a largo plazo, interfiere en la adaptación de los niños­ al divorcio.

Los padres abandonan la crianza de sus hijos por varios motivos. Debido a que ya no viven en el hogar, pueden sentir que se han vuelto menos importantes e influyentes en las vidas de sus hijos. Pueden estar tan insatisfechos por ­no tener la custodia que, por frustración o ira, tal vez deciden abandonar la crianza de sus hijos en general. En algunos casos, los padres abandonan sus responsabilidades como padres porque ya no pueden costear la pensión alimentaria del niño. En ocasiones lo hacen para evitar pagar la pensión alimentaria del niño. O quizás se volvieron a ­casar y, al comenzar una nueva vida, sienten que tienen menos tiempo, o que no tienen tiempo, para dedicarles a los hijos de su primer matrimonio. Algunos padres sienten que no son bienvenidos y tienen dificultades para desarrollar una relación por separado con su hijo.

Si usted es un padre sin custodia, debe permanecer activamente involucrado en la vida de su hijo. Por lo general, los hijos de padres divorciados que mantienen­ una relación con ambos padres tienden a adaptarse mejor que aquellos que tienen contacto con un solo padre.

¿Cuánto tiempo debe pasar con su hijo? Tanto como pueda, según sus cómo haya resuelto el tema de la vivienda. Si vive cerca de su hijo, mantenga un contacto regular, preferentemente tanto durante la semana como los fines de semana. Es una buena idea que su hijo pase, por lo menos, una noche a la semana en su hogar para que se sienta parte de su vida. Esto evita que usted (el padre sin custodia) se vuelva un "compañero de salidas" que solo lo visita para divertirse. También le permite recibir de usted orientación y disciplina en forma regular.

Si usted no vive cerca de su hijo, debe mantener contacto en forma regular mediante llamadas telefónicas y debe planificar visitas durante períodos extendidos (es decir, los fines de semana y los días festivos) para que ambos tengan la posibilidad de mantener una relación cercana. Los niños pueden aceptar y adaptarse a estos cronogramas si se les brindan explicaciones apropiadas­ y si perciben que aún son importantes para el padre­ sin custodia.

Intensificación de la relación con el padre que tiene la custodia

Particularmente si el padre sin custodia comienza a tener un papel menor en la vida de su hijo, el padre con quien vive puede desarrollar lazos aun más fuertes con el niño al pasar a tener una mayor relación emocional y, quizás, incluso depender en forma excesiva. A veces, esta relación intensificada puede ser una influencia positiva para el niño, siempre que permanezca dentro de límites razonables y que le permita al niño tener amigos y actividades fuera del hogar. Sin embargo, puede ser perjudicial si el niño asume un papel demasiado adulto en la familia y, por lo tanto, abandona su propia vida independiente y privacidad por el bien de la madre. Esto puede suceder si la madre sola le pide que asuma más ­responsabilidades en el hogar o que se convierta en su confidente. Si la madre y el niño desarrollan un vínculo excesivamente estrecho, quizás porque ambos se sienten solos luego del divorcio, su relación puede volverse tan intensa que ninguno de los dos pueda desarrollar otras relaciones. Al mismo tiempo, puede ser difícil para la madre mantener la autoridad, incluso en asuntos simples como el horario al que el niño debe acostarse.

Si bien se alienta que tenga una relación estrecha con su hijo, evite la situación en la que estén pasando prácticamente todo su tiempo libre juntos. Su hijo no es un amigo adulto. Ambos necesitan sus propios amigos e intereses fuera del hogar. En algunos casos, cuando madre e hijo están demasiado ligados entre sí, pueden surgir celos ­y resentimiento cuando uno de ellos desarrolla otras­ relaciones, por ejemplo, la hija adolescente que consigue novio y deja a la madre sola los sábados por la noche. Este tipo de relación puede ser ­restrictiva.

Cambios en la conducta de los niños

La conducta difícil de un niño durante la etapa posterior a la separación de sus padres tiende a ser temporal y, probablemente, disminuya a medida que pase la crisis del divorcio. Sin embargo, existen algunos patrones de conducta complicados que, de persistir, ­son signos de problemas más serios. Los niños y las niñas mayores, con frecuencia, responden de manera diferente en estas situaciones a medida que se adaptan a vivir en un hogar monoparental. Por ejemplo, los niños pueden volverse más agresivos después de que su padre se vaya del hogar, haciendo que sea difícil para la madre ejercer su ­autoridad.

En esta situación, las madres deben esforzarse mucho para mantener su autoridad tan pronto como esta conducta se vuelve evidente; de lo contrario, la situación podría quedar fuera de control a medida que la agresividad del niño aumente. Al mismo tiempo, los padres deben estar informados acerca de la mala conducta del niño y deben apoyar la posición del excónyuge como figura de autoridad. Una llamada telefónica o una conversación cara a cara pueden, frecuentemente,­ ser parte de este proceso. No obstante, no debe llamarse a los padres para que rescaten a sus exesposas. Esto tenderá a disminuir la posición de autoridad de la madre ­y hasta podría agravar la mala conducta por parte del niño, como una manera de forzar­ un mayor contacto con su padre.

Ocasionalmente, los niños varones desarrollarán algunas conductas del padre que abandonó el hogar y asumirán con la madre una relación semejante a la de un esposo. Es posible que comiencen a hacer comentarios sobre el aspecto de la madre, intenten ofrecer consejos financieros, se pongan celosos si ella comienza a noviar e intenten asumir, de alguna manera, un papel adulto en la­ familia. En cambio, las niñas tienden a ser más reservadas y retraídas en su respuesta al cambio de la estructura familiar. A veces, también asumen­ un papel maternal en relación con su madre y hermanos. Una niña de once o doce años puede, efectivamente, hacerse cargo del hogar mientras su madre trabaja. Y esto puede privarla de su niñez, a la vez que crea una relación que no es saludable entre ella y sus hermanos. Si la niña vive con su padre, es posible que también desarrolle algunas conductas de la madre que abandonó el hogar y asuma la función de una "esposa" para su padre. Estos patrones no son saludables.

Para reducir el estrés de una hija mayor, involucre a los abuelos y a la familia­ extendida para que ayuden. Otra posibilidad, cuando sea económicamente posible, es contratar a una ama de llaves a tiempo parcial para que asuma algunas de las responsabilidades del hogar. Los niños más pequeños de la familia también pueden comenzar a asumir la responsabilidad de más tareas.

 

Última actualización
5/19/2013
Fuente
Caring for Your School-Age Child: Ages 5 to 12 (Copyright © 2004 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.