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Vida Familiar

A medida que los hijos maduran se vuelven cada vez más renuentes a compartir cuestiones de salud con mamá y papá; en parte, por modestia y en parte para reafirmar su independencia. Es por eso que los adolescentes necesitan un pediatra en quien puedan confiar.

Este también es el momento para que los adolescentes se conviertan en consumidores médicos inteligentes. Se les debe exhortar a que programen sus propias visitas al médico y que hagan preguntas siempre que no entiendan algo que el pediatra haya dicho. Cuando se trata de temas de salud, no existe nada como una pregunta “tonta”. Todos los pacientes, independientemente de la edad, tienen derecho a que les expliquen claramente su condición y el plan de tratamiento recomendado.

Sobre todo, los adolescentes necesitan que les expliquen la importancia de tomar los medicamentos como se debe. Si hay algo que puede causar frustración en los pediatras es el hecho de que sus pacientes jóvenes no cumplen con las indicaciones para tomar los medicamentos (aunque como el Dr. Kulig, M.P.H. señala, “los adultos tampoco lo hacen muy bien”). En un estudio de niños que sufren de infecciones de la garganta, más del 80 por ciento no terminó los antibióticos que estaban recetados para diez días. Lo que se cree es que la mayoría de ellos empezó a sentirse mejor después de varios días y asumieron que podían dejar de tomar la medicina. Pero nosotros sabemos que el tratamiento con antibióticos debe completarse para poder erradicar la infección en su totalidad. De lo contrario, las bacterias se recuperan, con más fuerza que antes, y los síntomas regresan.  

También es posible que los adolescentes se resistan a seguir las instrucciones del médico como una muestra de rebeldía. El Dr. Kulig recomienda que los padres supervisen a sus hijos en el cumplimiento de la toma de las medicinas, sin asumir la responsabilidad. La estrategia más exitosa que él ha encontrado “es pedirles a los chicos ideas sobre cómo cumplir mejor con los horarios de los medicamentos, en lugar de exigir, ‘Tienes que tomarte esta medicina’ ”. Él ofrece varios consejos:

Para eliminar la confusión, coloque un calendario en el refrigerador y haga una marca en el cuadro correspondiente cada vez que se tome el medicamento. O, compre un pastillero plástico barato para guardar los medicamentos orales de acuerdo con el día de la semana y a diario de domingo a sábado, así como la dosis (mañana, tarde, noche).

Pídale al adolescente que tome el medicamento a la misma hora que uno de sus rutinas diarias, como cepillarse los dientes. “Se convierte en una pista para cumplimiento” explica el Dr. Kulig. “Cuando se cepillan los dientes por la mañana y por la noche, se recuerdan de tomarse el medicamento”.

Practique el refuerzo positivo. Felicite al adolescente cada vez que cumpla con el horario de los medicamentos.

Recuérdeles por qué se ha recetado el medicamento. “Los adolescentes deben entender el propósito de la terapia así como las consecuencias potenciales de no tomar los medicamentos según lo indicado”, dice el Dr. Kulig. “También deben saber cuánto tiempo podrían tener que tomar el medicamento antes de que puedan esperar ver resultados óptimos.

“Por ejemplo, algunos medicamentos para el acné pueden demorar más de 12 semanas para empezar a funcionar. Si un adolescente se desanima y suspende el medicamento, es obvio que el acné no mejorará. De igual forma, si se le acaba la paciencia y lo usa en exceso, la piel se puede irritar o resecar”.

Otro motivo para supervisar el consumo de medicamentos por parte de los jóvenes es que algunos medicamentos tienen el potencial de abuso, ya sean recetados o de venta libre. “El Tylenol es un buen ejemplo”, comenta el Dr. Kulig. “Una dosis demasiado alta básicamente puede destruir el hígado”. La mayoría de sobredosis de agentes de venta libre se toma intencionalmente, como parte de intentos de suicidio, pero se pueden tomar cantidades excesivas por accidente. “Los adolescentes”, enfatiza, “no están conscientes de cuán tóxicos pueden ser estos productos”.

Como precaución, lo mejor es nunca dejar el medicamento de un miembro de la familia en un lugar donde pueda caer en las manos de un niño curioso o un adolescente en busca de drogarse de forma “legal”. De acuerdo con el Dr. Timothy Wilens, un psiquiatra pediátrico en Massachusetts General Hospital, también en Boston: “La mayoría de medicinas con receta médica son usadas en forma irresponsable, no por los chicos para quienes fueron recetadas, sino que por otros chicos. Todos los envases deben guardarse, con cada dosis administrada individualmente”.  

Preguntas para hacerle a un pediatra antes de que un adolescente comience un medicamento nuevo

  • ¿Cuál es el nombre genérico y el nombre comercial del medicamento?
  • ¿Cuál es el propósito de usar este medicamento?
  • ¿Con qué frecuencia debe usarse el medicamento y a qué horas del día?
  • ¿Cuál es la dosis?
  • ¿Debe tomarse con leche o con alimentos?
  • Si a su hijo se le dificulta tragar pastillas, pregunte si el medicamento puede triturarse, o si viene en forma líquida, como parche para la piel, supositorio rectal, inhalador o atomizador para la nariz.
  • ¿Hay alimentos o bebidas que deban evitarse mientras se toma el medicamento?
  • ¿Interferirá con otros medicamentos que mi hijo esté tomando o viceversa?
  • Prepare una lista para el pediatra de todos los medicamentos que su hijo toma, incluidos los de venta libre, los suplementos nutricionales y las hierbas medicinales “naturales”.
  • ¿Qué debemos hacer si nos saltamos una dosis?
  • ¿Por cuánto tiempo debe tomarse el medicamento? ¿Es necesario que se tome la prescripción completa?
  • ¿La prescripción incluye surtidos adicionales? Si es así, ¿cuántos? ¿Qué debemos hacer si necesitamos una prescripción nueva?
  • ¿Cuáles son los efectos secundarios potenciales de este medicamento y cuáles debemos informarle a usted?
  • Si hay efectos secundarios, ¿cómo se manejarán?
  • ¿Cuándo podremos saber si el medicamento está funcionando?
  • ¿Cuánto cuesta la prescripción?
  • ¿Hay información escrita disponible sobre el medicamento?

 

Última actualización
5/19/2013
Fuente
Caring for Your Teenager (Copyright © 2003 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.