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Vida Familiar

Llevar a su hijo al médico por una reacción alérgica, una infección de oído o una dificultad para respirar es solo un tipo de visita. Muchos padres piensan que esta visita del niño sano es un momento para aplicar las vacunas programadas y para ver cuánto ha crecido su hijo en los últimos meses.

Sin embargo, la atención del niño sano es una oportunidad para hacer preguntas y presentar inquietudes sobre el desarrollo, el comportamiento y el bienestar general de su hijo. Son preguntas difíciles de analizar durante las visitas por una enfermedad. Por ejemplo, los pediatras están acostumbrados a analizar con los padres inquietudes comunes, como la alimentación, el sueño, la enseñanza sobre el uso del inodoro, los comportamientos sociales, así como los problemas de atención y de aprendizaje. Realizar visitas del niño sano regulares al médico de su hijo y presentar las inquietudes que más le preocupan es clave para ayudar al médico a que los conozca a usted y a su hijo, y a que desarrollen una relación sólida y de confianza. El Departamento de Investigación de la American Academy of Pediatrics (AAP) ha llevado a cabo, recientemente, 20 grupos de discusión con padres y 31 grupos de discusión con pediatras y enfermeros profesionales para obtener recomendaciones sobre cómo aprovechar al máximo de las visitas del niño sano en el consultorio. A partir de estas sesiones, surgieron cuatro temas:

  • Los pediatras y los padres comparten el objetivo de que los niños estén sanos..
  • Los pediatras quieren que la visita del niño sano cubra de la mejor manera posible las necesidades de los niños y de sus familias.
  • Los pediatras son expertos en salud infantil, pero los padres son expertos en su hijo.
  • Un enfoque grupal puede desarrollar mejor una salud física, emocional y del desarrollo de nivel óptimo para el niño.

Cómo aprovechar al máximo el tiempo con el médico

“En nuestro estudio, que incluyó grupos de discusión de padres y pediatras, descubrimos que ambos grupos pensaban que una relación continua y permanente entre la familia y el pediatra era el primer requisito para una atención de alta calidad”, señaló Lane Tanner, M.D., miembro de la American Academy of Pediatrics (Fellow of the American Academy of Pediatrics, FAAP), director asociado, División de Pediatras Especializados en el Desarrollo y el Comportamiento de Children’s Hospital and Research Center de Oakland, California. “Esa continuidad en la atención ayuda a desarrollar la confianza, y eso puede llevar a una mejor comunicación durante la visita del niño sano”.

Otra forma de asegurarse de recibir toda la información que necesita es crear una lista. Anotar de tres a cinco preguntas y llevarlas a la visita lo ayudará a enfocarse en los temas que le preocupan y a comenzar el diálogo con su pediatra.

“Cualquier pregunta que refleje su inquietud sobre el desarrollo, el comportamiento, el sueño, la alimentación de su hijo o las relaciones con otros miembros de la familia es apropiada”, sugirió Martin T. Stein, M.D., FAAP, profesor de pediatría en Rady Children’s Hospital de University of California San Diego. “Preguntar qué es lo que puede hacer para ayudar en el desarrollo y el aprendizaje de su hijo probablemente sea la mejor pregunta”.

Otras ideas incluyen investigar en sitios web, folletos y libros que describan destrezas del desarrollo específicas para la edad y los problemas típicos que su hijo pueda tener. Saber qué esperar hace que lo nuevo parezca más conocido (y dé menos miedo).

“Hable con otras personas que pueden cuidar a su hijo: el otro padre, un abuelo o el cuidador del niño, y pídales su opinión. Ellos pueden notar algo diferente y ofrecer una perspectiva nueva”, sugirió el Dr. Stein.

Según el Dr. Tanner, los padres no deben dudar ni sentir vergüenza de compartir información que abra aun más las puertas de la comunicación. “Como el defensor más importante de su hijo, usted tiene información valiosa que ayudará a su médico a comprender mejor a su hijo y a su familia”, señaló.

Una pizca de prevención...

Las vacunas son una parte importante de la visita de atención preventiva, pero puede ser útil hablar de otros temas. Los pediatras también tratan la seguridad en el hogar y en el área de juego o parque de recreo, la nutrición óptima, la enseñanza sobre el uso del inodoro y las inquietudes sobre el ambiente, como la exposición a la pintura a base de plomo.

Es posible que muchos padres primerizos como yo no se den cuenta de que pueden hacer preguntas sobre cualquier cosa relacionada con el cuidado de su hijo, sea un tema médico o no.

“Yo recomiendo hablar sobre lo que ve como una característica especial o como una inquietud acerca de su hijo”, explicó el Dr. Stein. “Esto ayuda a su pediatra a conocerlos a usted y a su hijo en un nivel más personal. Y a los pediatras también les gusta saber cuánto valora su atención. Esto ayuda a desarrollar un vínculo más fuerte con su familia. ¡A todos nos sirve una opinión positiva!”

Un futuro saludable

La AAP desarrolló un conjunto de pautas integrales de supervisión de la salud para la atención del niño sano, llamadas Bright Futures, para que sigan los pediatras. Su misión es promover y mejorar la salud, la educación y el bienestar de los bebés, los niños, los adolescentes, las familias y las comunidades.

Algunos pediatras envían tarjetas recordatorias para estas citas programadas, semejantes a las que envían los consultorios de los dentistas para las limpiezas semestrales. Esta fue una de las recomendaciones que surgió de los grupos de discusión.

“La atención del niño sano es muy importante”, enfatizó el Dr. Tanner. “Llevar a su hijo al médico cuando se siente mal simplemente no es suficiente. La AAP reconoció la necesidad de crear un programa de visitas al pediatra debido a que, cuando usted sabe que se aproxima una visita, se puede preparar para los temas sobre los que quiere hablar. Comenzar el diálogo puede llevar a una vida más saludable para su hijo en general, y esa es la meta final.”

Programa de visitas del niño sano

Las visitas pueden incluir mediciones físicas, obtención de antecedentes del paciente, pruebas sensoriales, evaluaciones del comportamiento y procedimientos planificados (vacunas, pruebas de detección y otras pruebas) en los siguientes intervalos sugeridos:

  • 3 a 5 días
  • 1 mes
  • 2 meses
  • 4 meses
  • 6 meses
  • 9 meses
  • 12 meses
  • 15 meses
  • 18 meses
  • 24 meses
  • 30 meses
  • 3 años
  • 4 años
  • Y a partir de ese momento, una vez por año para una visita de supervisión anual de salud que incluya un examen físico como también una evaluación del desarrollo, el comportamiento y el aprendizaje.

 

Última actualización
3/11/2014
Fuente
Healthy Children Magazine, Summer/Back to School 2009
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.