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Vida Familiar

En las familias que tienen dos ingresos, ¿los hombres asumen igual parte de las responsabilidades cotidianas en casa?

Las encuestas han demostrado que a pesar de que los hombres están dispuestos a ayudar con las compras de abarrotes y la limpieza de la cocina después de la comida, ellos aún perciben algunas tareas como "trabajo de mujer", inclusive cocinar y lavar la ropa. Por lo tanto, en estos hogares, aún hay algunas divisiones basadas en el género para los quehaceres y las responsabilidades.

Un estudio demostró que las madres que trabajan realizan un promedio de dieciocho horas a la semana de tareas del hogar, más diez a quince horas a la semana de cuidado infantil, mientras que los padres realizan un promedio de tres horas de tareas del hogar y dos horas de cuidado infantil a la semana.

Aún así, las mujeres que trabajan fuera del hogar reportan beneficios significativos asociados con sus empleos. Ellas describen tener una autoestima más alta y mayor sentido de autonomía. Cuando una madre disfruta su trabajo y obtiene un sentido de satisfacción del mismo, sus hijos se pueden beneficiar, quizás más aún que si ella se queda en casa y es infeliz. Cuando las mujeres llevan a casa un cheque de pago, con frecuencia tienen más influencia en la familia, motivando mayor participación de parte de sus esposos para mantener el funcionamiento del hogar ("Yo también tengo un empleo; compartamos más responsabilidades"). Con su propia fuente de ingresos, las mujeres posiblemente no tendrán que pedir a sus esposos dinero para gastar en sus propias necesidades y deseos; el resultado puede ser un mayor sentido de independencia en la relación.

Los esposos de esposas que trabajan reportan que tienen más respeto por sus esposas. Y debido a que hay dos cheques de pago en lugar de uno, los hombres dicen que sienten que proveer los ingresos para la familia es una carga menos pesada. Con esta reducción en la presión financiera, muchas parejas describen mejoras en su relación marital.

No obstante, las familias deben hacer ciertas adaptaciones cuando ambos padres trabajan. Sus comidas se pueden volver mucho más simples que antes. Es posible que los niños coman con menos frecuencia con uno o ambos padres, es posible que coman más rápido y que su dieta no sea tan nutritiva o bien balanceada. Algunos padres se quejan de que la hora de la comida parece más una comida en un restaurante que con una familia en casa.

Los padres que trabajan con frecuencia también duermen menos de lo que dormían antes, ya que necesitan ponerse al día con las tareas del hogar tarde en la noche; las mujeres tienen un promedio de seis a seis horas y media de sueño por noche, en comparación con siete y media horas que dormían antes. Eso puede ocasionar fatiga el día siguiente, lo que a su vez puede afectar su productividad y temperamento tanto en el trabajo como en casa.

Los padres que trabajan pueden tener menos tiempo para ellos durante la semana también. Si no programan tiempo de manera consciente para cada uno y para sus intereses individuales, estas actividades se pueden perder en el ritmo frenético de la vida familiar. Como resultado, el matrimonio y la vida familiar posiblemente no parezcan tan satisfactorios. Las relaciones se vuelven más tensas, los miembros de la familia no se sienten tan unidos y tan involucrados en la vida del otro y la vida familiar se puede volver menos agradable.

Cuando las madres están en el trabajo, ellas algunas veces se sienten culpables de que alguien más asuma las responsabilidades de la crianza de sus hijos durante el día, aunque esa culpa tiende a ser menos cuando sus hijos están en edad escolar, que con los infantes o niños pequeños. No obstante, las mujeres con frecuencia se sienten divididas entre sus carreras y pasar más tiempo con sus hijos. Y cuando ellas se sienten más cansadas al final del día de trabajo, es posible que tengan menos energía para dar a su familia, lo que puede crear aun más culpa maternal. Un estudio de la Universidad de Maryland demostró que en 1985, los padres americanos pasan un promedio de solo diecisiete horas a la semana con sus hijos.

Aún así, los padres que trabajan, tanto los hombres como las mujeres, con frecuencia indican que aprecian a sus hijos más que si estuvieran en casa todo el día. Específicamente si disfrutan su trabajo, ellos indican que esperan con ansias pasar tiempo con sus hijos en la noche y los fines de semana, incluso si se sienten fatigados.

Una de las realidades de la vida de los padres que trabajan es que él o ella inevitablemente pasarán menos tiempo con los niños. En consecuencia, esas pocas horas al día que todos están juntos se vuelven extremadamente importantes. Tanto como sea posible, haga que valgan la pena.

 

Última actualización
5/19/2013
Fuente
Caring for Your School-Age Child: Ages 5 to 12 (Copyright © 2004 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.