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Problemas de Salud

¿Qué es la hepatitis C y por qué debo preocuparme?

El virus de la hepatitis C es un virus que puede causar enfermedad del hígado. Aunque casi todas las personas se recuperan de la fase inicial de infección, hasta un 80% puede desarrollar evidencia de una infección del hígado crónica que puede conducir a problemas mucho más serios del hígado y, posiblemente, la muerte. El virus de la hepatitis C es la causa de aproximadamente 10,000 muertes al año en los Estados Unidos.

¿Cuáles son los síntomas de la hepatitis C?

La infección con el virus de la hepatitis C por lo común comienza con síntomas parecidos a los de una simple gripe (a pesar de que muchos bebés y niños no muestran ningún síntoma). Algunas personas podrían experimentar uno o más de los siguientes síntomas:

  • Síntomas gripales (dolor de cuerpo, fiebre, diarrea o náuseas)
  • Cansancio extremo
  • Falta de apetito o pérdida de peso
  • Orina de color amarillo oscuro
  • Evacuaciones claras, de aspecto parecido a la arcilla
  • Dolor de estómago, especialmente del lado superior-derecho del abdomen
  • Ictericia (coloración amarillenta de los ojos y la piel)

Los bebés afectados por la hepatitis C también podrían tener el hígado o el bazo agrandados, crecer más lentamente o dejar de ganar peso.

Si su hijo(a) tiene algunos de los síntomas de la infección con el virus de la hepatitis C, comuníquese con el pediatra. No olvide contarle si el niño ha estado expuesto a alguien que tenga hepatitis C. Para diagnosticar la infección por hepatitis C, el pediatra examinará a su hijo(a) y analizará la sangre del niño en busca del virus.

¿Cómo se transmite la hepatitis C?

El virus de la hepatitis C no se puede contagiar por tocar, abrazar o besar a alguien. Por lo tanto, los niños que tienen hepatitis C pueden participar en todas las actividades infantiles normales y no deben ser excluidos de centros de cuido o escuelas. Sin embargo, puesto que el virus se puede diseminar a través de contacto con sangre, los padres de niños con hepatitis C deben cerciorarse de que nadie comparta utensilios domésticos tales como cepillos de dientes, máquinas de afeitar, corta-uñas u otros artículos que puedan contener pequeñas cantidades de sangre.

El virus de la hepatitis C también se puede diseminar a través del contacto sexual. A los adolescentes y adultos jóvenes infectados se les debe aconsejar enfáticamente que se abstengan de tener relaciones sexuales. Si van a tenerlas, deben usar condones de látex para prevenir el contagio del virus. Además, cualquier persona que padezca de hepatitis C debe abstenerse de tomar bebidas alcohólicas, puesto que el alcohol puede acelerar el daño hepático.

¿Cuáles son los efectos a largo plazo de la hepatitis C?

En algunos niños, la infección con el virus de la hepatitis C puede conducir a enfermedad del hígado persistente en forma de cirrosis o cicatrices del hígado. La cirrosis ocurre cuando las células hepáticas mueren y son reemplazadas por tejido cicatrizado y grasa. Con el tiempo, el hígado deja de funcionar y es incapaz de remover los desperdicios del cuerpo. Los bebés que desarrollan cirrosis del hígado debido a hepatitis C crónica podrían necesitar un trasplante de hígado para sobrevivir. Los niños infectados con el virus de la hepatitis C también corren riesgo de desarrollar otras enfermedades hepáticas serias, incluyendo cáncer del hígado.

Esperanza de curación

Hay tratamientos esperanzadores a la vista. Recientes avances médicos podrían resultar en la evaluación de varias drogas nuevas para combatir la hepatitis C en el curso de los próximos años.

 

Última actualización
11/4/2014
Fuente
Hepatitis C (Copyright © 2003 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.