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Problemas de Salud

Dosificación:

Probablemente ya sepa que la dosificación de muchos medicamentos, incluyendo antibióticos, medicamentos para el resfriado y de venta libre se determina según el peso del niño. Este no es el caso para los medicamentos estimulantes.

Tal como los niños individuales responden de manera diferente a distintos estimulantes, cada niño necesita una dosificación distinta que no se puede predecir con anticipación. La mejor dosificación para un niño con TDAH es la que logre los mejores resultados posibles sin los problemáticos efectos secundarios, no la dosificación mínima que resulte en un nivel de respuesta positiva (aunque en el pasado esto ha sido una práctica común entre los médicos). Debido a que la dosificación se determina según qué tan bien funciona, y dado a que varía tan ampliamente entre los niños, el pediatra de su hijo posiblemente deberá ajustar la dosificación varias veces antes de encontrar el mejor nivel.

Es posible que el pediatra de su hijo quiera iniciar con una dosis baja y seguir a través de una serie de aumentos de las dosis, vigilando los resultados mediante la retroalimentación que le proporcionen usted, su hijo y su maestro. Con frecuencia, a los padres y a los maestros se les proporcionan escalas de clasificación para organizar las observaciones relacionadas con cada dosis. En general, usted y su hijo deberían ver a su pediatra en consultas de seguimiento en persona en la cuarta semana de uso del medicamento para revisar la respuesta de su hijo, incluyendo los efectos en los síntomas principales, para controlar los efectos secundarios y revisar la presión arterial, el pulso y el peso. Muchos médicos usan escalas de clasificación como las escalas Vanderbilt para organizar las observaciones de los padres y los maestros.

Recuerde también que usted ya identificó comportamientos específicos que espera mejoren con la administración de medicamentos. Idealmente, el pediatra de su hijo revisará esto con usted, y solicitará la contribución del maestro en relación con estos objetivos, ya sea por teléfono o mediante un informe escrito, tal vez complementado con listas de verificación de comportamiento estandarizadas. Una buena manera de organizar estos informes es establecer una "tarjeta de informe" diaria que pueda dar seguimiento a las observaciones del maestro acerca de cada objetivo. Mientras más objetivos sean estos informes; por ejemplo, cuántas veces contesta el niño sin levantar la mano en un lapso de media hora o cuántos problemas matemáticos se completaron correctamente en unos 15 minutos, es mejor. Estas tarjetas de informe pueden llevarse al consultorio del médico para revisión.

Una vez que el médico de su hijo haya revisado cualquier cambio en los síntomas centrales y comportamientos identificados de su hijo, la dosis del medicamento puede aumentar de manera gradual hasta lograr los mejores resultados. Una vez más, puede que su médico siga aumentando la dosis cuando usted note un resultado positivo, pero probablemente continuará aumentándola hasta que no haya más mejorías. Si una dosis más alta causa efectos secundarios o no causa ninguna mejoría, la dosificación se puede reducir. Este método gradual para llegar a una dosis adecuada (titulación) puede minimizar algunos de los efectos secundarios iniciales que pueden presentarse si se desde el principio inició con una dosis más alta.

En algunos casos un estimulante en particular tendrá pocos efectos. Si este es el caso con su hijo, se puede probar un segundo estimulante. Si dos o más estimulantes no son eficaces (algo poco común), puede que se ordene revisar el diagnóstico, o cambiar a un plan con un medicamento alternativo que incluya uno de los medicamentos no estimulantes.

A muchos padres les preocupa que los cambios frecuentes de la dosificación y de medicamento (particularmente si se está iniciando con el medicamento) puedan significar que el pediatra de su hijo no sepa lo que está haciendo. Al contrario, la única manera de saber qué tan eficaz serán los medicamentos estimulantes es suministrar un medicamento determinado y revisar los cambios en una manera organizada en un período de tiempo. Así que espere cambios en el medicamento hasta que usted y el pediatra de su hijo lleguen al medicamento y dosificación más eficaz para su hijo.

Horario de dosificación

Los estimulantes están disponibles en presentaciones de acción de corta duración (aproximadamente 4 horas), duración intermedia (de 6 a 8 horas) o liberación prolongada (de 10 a 12 horas), haciendo que el horario de dosificación de su hijo sea bastante flexible. Su hijo no necesita estar limitado solo a una presentación y, por ejemplo, usted puede elegir combinar formas de acción de corta duración con duración intermedia o duración prolongada para crear un horario que mejor se adecue a su hijo.

Muchos niños prefieren tomar preparaciones de acción prolongada (de 8 a 12 horas) antes de salir a la escuela en la mañana pues así no necesitan tomar ningún medicamento en la escuela (de tal forma que sus compañeros ni siquiera sepan que lo están tomando). Si su hijo tiene actividades extracurriculares que evite que siga con las tareas hasta después de que el efecto de larga duración haya terminado, puede que quiera usar una dosis de corta duración para después. En este caso, podría tomar una dosis de 8 horas en la mañana antes de la escuela y otra de 4 horas una hora antes de iniciar sus tareas en la tarde.

Algunos estudiantes universitarios prefieren los medicamentos de 4 horas porque pueden programar estas dosis para el día que es cuando necesitan más el medicamento Una vez más, piense que los estimulantes son recursos útiles, como los anteojos, los niños pueden usarlos durante el día cuando necesitan concentrarse o alcanzar otros resultados específicos, y pueden preferir no usarlos en otras ocasiones. Al igual que con los anteojos, la cobertura continua durante todo el día con efectos secundarios mínimos sería ideal, y los investigadores siguen trabajando para alcanzar este objetivo.

Algunos médicos sugieren tomar "vacaciones de los medicamentos", no tomarlos en fines de semana, durante las vacaciones de verano o en períodos prolongados cuando sienten que el niño los necesita menos. Estos descansos pueden llevar a los padres o niños a querer minimizar el uso de estimulantes, pero no existe evidencia confiable que indique que estos descansos sean útiles o necesarios desde el punto de vista médico. En muchos casos, las familias encuentran que el horario de dosificación continuo fuera de horas y días de escuela ayuda a las relaciones familiares al apoyar las destrezas de escuchar mejor y ayuda a que el niño más hiperactivo e impulsivo disfrute mejor las experiencias sociales tales como reuniones de exploradores, actividades e la iglesia, y deportes.

Efectos secundarios

La dosis de su hijo debería incrementarse hasta obtener los resultados óptimos sin efectos secundarios considerables. Solo un pequeño número de niños a quienes se les suministra medicamentos estimulantes de manera sistemática que hemos descrito, y quienes siguen de manera consistente el horario de dosificación, encontrarán los efectos secundarios muy invasivos. Cualquier efecto secundario que se presente es probablemente suave, y la mayoría pueden aliviarse al ajustar la dosis u horario de dosificación o al cambiar a cualquier otro estimulante.

Debido a que cada medicamento puede crear potenciales efectos secundarios en algunos niños, no existe forma de predecir qué niño experimentará efectos secundarios con cada medicamento. Un niño puede experimentar efectos secundarios con dextro anfetamina (Dexedrina) pero no con metilfenidato (Ritalina), por ejemplo, mientras otro puede informar acerca de resultados opuestos. Una vez más, la única forma de averiguarlo es tratar con un estimulante y monitorear los resultados.

Los efectos secundarios provocados por estimulantes tienden a presentarse al inicio del tratamiento y por lo general son suaves. Los efectos secundarios más comunes incluyen una disminución en el apetito, dolores de estómago, dolores de cabeza, dificultad para conciliar el sueño, nerviosismo y retraimiento social. Rara vez, los niños que son muy sensibles a los estimulantes o tienen dosis muy altas puede centrarse de manera general y aparentan estar aburridos. Otros efectos secundarios comunes incluyen mareos, rebote de efectos (incremento de actividad, irritabilidad, o tristeza por períodos cortos de tiempo mientras pasa el efecto del medicamento), y tics transitorios (parpadeos repetitivos, encoger los hombros, etc.) más comunes cuando se toma por primera vez un nuevo estimulante. En algunos niños que padecen del síndrome de Tourette, los estimulantes pueden empeorar los tics.

El pediatra de su hijo puede ayudarle a controlar estos efectos secundarios a través de ajustes en la cantidad u horario de la dosis, el uso de preparaciones de medicamentos alternativos, o en ocasiones al agregar otros medicamentos. Es importante prestar atención al ritmo de los efectos secundarios. Por ejemplo, si su hijo parece estar irritable 4 horas después de una dosis de efecto de duración intermedia, esto puede sugerir que la dosis del medicamento es muy alta. Si la irritabilidad se presenta 8 horas después de un medicamento de duración intermedia, puede indicar un retraimiento o rebote del efecto.

 

Última actualización
5/12/2014
Fuente
ADHD: What Every Parent Needs to Know (Copyright © 2011 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.