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Problemas de Salud

El déficit de atención/trastorno de hiperactividad (TDAH) es una condición cerebral que les dificulta a los niños concentrarse en las tareas y controlar su comportamiento. Una de las condiciones crónicas más comunes que afecta a los niños, el TDAH es diferente a los problemas de comportamiento usuales a los que se enfrentan los niños algunas veces. Los niños con TDAH tienen tendencia a tener síntomas persistentes de falta de atención, impulsividad e hiperactividad que interfieren con su capacidad de llevar vidas normales.

Entre el 4 por ciento y 12 por ciento de los niños en edad escolar tienen TDAH. En los niños se diagnostica aproximadamente tres veces con más frecuencia que en las niñas.

Las causas y el origen del TDAH todavía no son claros. Sin embargo, el TDAH es una de las condiciones infantiles investigadas más a fondo, y se ha aprendido mucho sobre el mismo.

Ahora sabemos que:

  • El TDAH es un trastorno biológico, no solo un “mal comportamiento”. En un niño con TDAH, la capacidad del cerebro de utilizar correctamente importantes mensajeros químicos, denominados neurotransmisores, se deteriora.
  • Las partes del cerebro que controlan el nivel de atención y de actividad pueden mostrar una actividad menor en niños con TDAH. 
  • Existe una conexión familiar con el TDAH. Algunas veces a los padres se les diagnostica al mismo tiempo que a sus hijos. 
  • Las toxinas ambientales pueden jugar un rol en el desarrollo del TDAH, pero que es muy raro. 
  • Las lesiones severas en la cabeza pueden ocasionar TDAH en algunos casos.  No existe ninguna evidencia de que comer mucha azúcar, aditivos alimenticios, las alergias o la vacunas ocasionen el TDAH.

Síntomas

Un niño con TDAH puede tener uno o más de los siguientes síntomas: 

  • Falta de atención: Al niño se le dificulta poner atención. Sueña despierto, se distrae y desorganiza con facilidad, y tiene tendencia a perder muchas cosas. 
  • Hiperactividad: El niño parece estar en constante movimiento y tiene dificultad para permanecer sentado. Con frecuencia se retuerce y habla demasiado. 
  • Impulsividad: El niño con frecuencia actúa y habla sin pensar, interrumpiendo a los demás. No puede esperar las cosas.

Un niño con TDAH puede tener dificultades para llevarse bien con sus hermanos, amigos y compañeros de clase. Aprender puede ser muy difícil para un niño que no ha recibido tratamiento para el TDAH, y su impulsividad puede ocasionar un peligro físico.

Diagnóstico

La única manera para determinar si su hijo tiene TDAH es que lo evalúe un profesional médico, quien puede diagnosticar con precisión y proporcionarle el tratamiento a un niño con TDAH.

American Academy of Pediatrics (AAP) ha creado lineamientos para ayudar a los pediatras a diagnosticar y tratar el TDAH en niños de 6 a 12 años. Generalmente, si su hijo tiene TDAH:

  • Algunos síntomas ocurrirán en más de un escenario, como el hogar, la escuela y eventos sociales. 
  • Los síntomas deterioran significativamente la capacidad que tiene su hijo de trabajar en algunas de las actividades de la vida diaria, como las tareas escolares y las relaciones con la familia y amigos. 
  • Empezarán antes de que su hijo cumpla los 7 años de edad. 
  • Continuarán durante más de seis meses. 
  • Le dificultarán a su hijo trabajar en la escuela, en el hogar y en los entornos sociales.

No existe ninguna prueba confirmada para el TDAH en este momento. Sin embargo, su pediatra seguirá un proceso que incluye varios pasos para reunir cierta información de usted, de la escuela de su hijo y de otros cuidadores que pasan tiempo con su hijo. “AAP y otras organizaciones profesionales sugieren que las evaluaciones del TDAH siguen un formato estándar y consideran una gran variedad de áreas de funcionamiento en vez de considerar solo el TDAH en sí”, indica Michael I. Reiff, MD, FAAP, jefe de redacción del TDAH: Una Guía completa y bien documentada.

Algunos niños tienen TDAH junto con otra condición del comportamiento. Su pediatra examinará si hay señales de dichas “condiciones coexistentes” comunes como:

  • Trastorno oposicionista desafiante o trastornos de la conducta: El trastorno de oposición desafiante es mayor que la “prueba de límite” usual que algunas veces llevan a cabo los niños. Los niños con esta condición tienden a perder su temperamento con facilidad, molestar a las personas a propósito, y mostrar rebeldía y hostilidad hacia las autoridades. El trastorno de la conducta es similar, pero implica el hecho de romper las reglas, destruir la propiedad y violar los derechos de otros, lo que puede ocasionar problemas legales. Además, hasta el 35 por ciento de niños con TDAH tiene una de estas condiciones. Es posible que su pediatra le recomiende buscar ayuda además de suministrar el tratamiento para el TDAH en estos casos. 
  • Los trastornos del estado de ánimo y depresión: Los niños, especialmente los adolescentes, con estas condiciones coexistentes pueden tener mayor riesgo de suicidio. Con frecuencia existe un historial familiar sobre estos trastornos. Su pediatra puede recetarle un tipo de medicamento diferente para estos trastornos que aquellos que generalmente se recetan para tratar solo el TDAH. Aproximadamente el 18 por ciento de niños con TDAH tienen un trastorno coexistente del estado de ánimo, incluyendo la depresión. 
  • Trastornos de ansiedad: El temor extremo, preocupación y pánico son los sentimientos comunes de los niños con TDAH que padecen de trastornos coexistentes de ansiedad. Generalmente, estos trastornos incluyen síntomas como pulso acelerado, sudoración, diarrea y náusea. Será necesario recibir asesoría y medicamentos para tratar estas condiciones coexistentes, las cuales afectan a aproximadamente el 25 por ciento de los niños con TDAH. 
  • Discapacidades de aprendizaje: Estas condiciones les dificultan a los niños dominar las destrezas específicas de aprendizaje, como la lectura o la matemática. Cuando coexisten con TDAH, pueden ser aún más difícil que los niños tengan éxito en la escuela. Los exámenes de logros académicos e IQ se pueden utilizar para diagnosticar una dificultad de aprendizaje.

Plan del tratamiento

Debido a que los científicos han aprendido mucho sobre el TDAH a través de investigaciones actuales, el tratamiento del TDAH es más efectivo que nunca antes para la mayoría de niños. No existe una cura específica, pero hay muchas opciones de tratamiento que los pediatras pueden adaptar para su hijo.

Un plan característico del tratamiento incluirá los siguientes componentes:

  • Un plan de gestión a largo plazo con:
    • Objetivos de comportamiento 
    • Actividades complementarias 
    • Vigilancia
  • Educación sobre el TDAH 
  • Un equipo encargado del tratamiento que incluya médicos, padres, maestros, cuidadores, otros profesionales de atención médica y su hijo 
  • Medicamentos y terapia de comportamiento
  • Entrenamiento para los padres 
  • Asesoría familiar e individual

El plan del tratamiento incluirá un método a largo plazo, similar a los métodos de tratamiento para otras condiciones crónicas, como asma o diabetes. El TDAH no desaparecerá, por lo que el manejo continuo de los síntomas es necesario. “Los pasos iniciales para empezar y llevar a cabo un plan del tratamiento para el TDAH puede ser estresante para todas las familias”, indica el Dr. Reiff. “Es por eso que es tan importante definir una cantidad limitada de objetivos y tratamientos que se pueden lograr y se pueden ajustar a la vida diaria de su familia”.

La educación es una parte particularmente importante del programa y empieza con los padres. Mientras más lea sobre la condición, más puede explicarles a los maestros y otros cuidadores quienes trabajan con su hijo.

Terapia del comportamiento

La mayoría de expertos recomiendan la terapia del comportamiento y los medicamentos simultáneamente para tratar el TDAH. Existe más de un tipo de terapia del comportamiento, pero todos los tipos tienen el objetivo común de ayudar a que el niño logre los objetivos del comportamiento deseado.

Los objetivos del comportamiento de su hijo deben ser realistas, observables y fáciles de medir. Las tareas escolares mejoradas, más independencia en las tareas escolares y en su propio cuidado, autoestima mejorada, menos incidentes negativos y mejor comprensión sobre los problemas de seguridad son objetivos característicos del tratamiento del comportamiento. Su pediatra trabajará con usted para establecer estos objetivos y para desarrollar un método práctico para obtener mejoras satisfactorias y utilizar las consecuencias para las reincidencias.

Terapia de medicamentos

Otra parte clave de un programa de tratamiento es el medicamento. Para la mayoría de niños, los medicamentos estimulantes son seguros y efectivos para aliviar los síntomas de TDAH. Ayudan a los niños a enfocar sus pensamientos mejor e ignorar las distracciones, lo que les ayuda a prestar a tención y controlar su comportamiento con más efectividad. Las investigaciones demuestran que aproximadamente el 80 por ciento de niños con TDAH muestran una mayor mejoría a través de la terapia con estimulantes. Los estimulantes son el tipo de medicamento más recetado para tratar el TDAH.

Existen tres tipos básicos de medicamentos estimulantes:

  • De acción breve (liberación inmediata), que se mueven rápidamente dentro del sistema, desaparecen después de unas cuantas horas y se deben ingerir varias veces al día. 
  • De acción intermedia, que ingresan al sistema poco a poco y requieren menos dosis durante el día. 
  • De liberación prolongada, que requieren solo una dosis al día (generalmente en la mañana).

Es posible que su pediatra le recete uno o más estimulantes para su hijo, incluyendo:

  • Metilfenidato: Las mejores marcas conocidas son Ritalin®, Methylin®, Metadate® y Concerta®. Existen tres tipos básicos de estos medicamentos estimulantes:
    • De acción breve (liberación inmediata), que se mueven rápidamente dentro del sistema, desaparecen después de unas cuantas horas y se deben ingerir varias veces al día. 
    • De acción intermedia, que ingresan al sistema poco a poco y requieren menos dosis durante el día. 
    • De acción prolongada, que requieren solo una dosis al día (generalmente en la mañana). 
  • Anfetamina: Las mejores marcas conocidas son Dexedrine®, Dextrostat® y Adderall®. Un tipo de acción prolongada, Adderall-XR®, también se encuentra disponible. 
  • Atomoxetina: Esta es una opción no estimulante que su médico le puede recetar. También se conoce por su marca, Strattera®.

Su pediatra trabajará con usted para encontrar el medicamento, la dosificación y la programación correcta para su hijo. Algunos niños responden a un tipo de estimulante, pero no a otros, y es posible que le lleve un tiempo encontrar la combinación correcta.

El diagnóstico del TDAH y el medicamento utilizado para tratarlo puede implicar cierto estigma para su hijo. El Dr. Reiff recomienda trabajar de cerca con su hijo para enseñarle la importancia y los beneficios del tratamiento. “A pesar de que no hay una solución general, un padre debe trabajar con el niño y el resto del equipo del tratamiento para encontrar un método positivo”, indica. El Dr. Reiff agrega que mantener informado al niño con respecto al medicamento y a todos los aspectos para administrarlo puede ayudar a motivar al niño para que acepte el plan del tratamiento.

Todos los medicamentos tienen efectos secundarios, y los medicamentos estimulantes utilizados para tratar el TDAH no son la excepción. No todos los niños experimentan los efectos secundarios, pero aquellos que lo hacen con más frecuencia reportan una disminución en el apetito o pérdida de peso, problemas para dormir o aislamiento social. La mayoría de efectos secundarios se puede disminuir o aliviar completamente al cambiar la dosificación, ajustar la programación del medicamento o elegir un estimulante diferente. Así mismo, la mayoría de efectos secundarios disminuye con el tiempo con el uso continuo del medicamento. Su pediatra le guiará a través de este proceso.

También es posible que sea necesario ajustar la dosificación con el tiempo, dependiendo del peso y otros factores (incluyendo los posibles efectos secundarios).

Vivir con TDAH

Es muy importante continuar supervisando a su hijo con TDAH para observar cómo está progresando. Las visitas regulares al consultorio, las listas de verificación, los informes escritos de los maestros y las libretas de calificaciones sobre el comportamiento están entre las herramientas que muchos padres han encontrado muy útiles para evaluar el progreso del niño con el tratamiento.

Si los objetivos del tratamiento no se cumplen con el tiempo, es posible que sea necesario revisarlos.

Recuerde que aunque el tratamiento puede ser muy efectivo para reducir el impacto del TDAH en la vida de su hijo, es posible que no elimine por completo los síntomas. Al comunicarse continuamente con los profesionales de atención médica y educación que trabajan con su hijo, puede determinar en dónde es posible que sea falsa la fuente de dificultades.

 

Última actualización
5/19/2013
Fuente
Healthy Children Magazine, Fall 2006
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.