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Problemas de Salud

Un trastorno o discapacidad crónica pueden impedir el proceso natural de lograr la autonomía. Aunque la mayoría de los niños comienzan a disfrutar el dulce sabor de la libertad de mamá y papá, la enfermedad puede obligar a un adolescente a confiar en sus padres casi tanto como cuando era un niño. Esto puede establecer el escenario para el conflicto entre padres y adolescentes.

Una manera en que algunos adolescentes intentan reafirmar su independencia es rehusarse a cuidar de ellos mismos. No cabe duda de que un elemento del comportamiento para la toma de riesgos también juega un rol importante en las decisiones para ignorar los horarios para los medicamentos o dietas restrictas. Desafortunadamente, la consecuencia de estas acciones pueden ser mortales.

Para los pacientes de todas las edades es difícil tratar con el sentimiento de impotencia que acompaña a una enfermedad prolongada o grave. La mayor prioridad de un padre es restaurar los sentimientos de control de un joven a lo largo de su vida, por supuesto, dentro de los límites establecidos por el problema de salud. El primer paso es incluir a su hijo en la toma de decisiones médicas.

Por ejemplo, tal vez usted siempre tiende a supervisarlo cuando toma sus medicamentos. "¡Son las ocho en punto! ¿Recordaste tomar tu insulina?" ¿Por qué no darle la flexibilidad de inyectarse él mismo, digamos, entre las siete y ocho y media? Puede parecer un asunto insignificante, pero no lo es. Manejar el aumento de responsabilidad de un joven para su propio cuidado de salud le permite a él sentirse adulto y no tan incapaz. Es fácil comprender por qué los padres de un niño enfermo pueden flaquear al reforzar la disciplina algunas veces.El pobre niño está pasando por tantas cosas,razonan, soltémosle un poco la rienda.No hay nada de malo en ser permisivo de vez en cuando. Pero como regla general, las madres y los padres deben aplicar el mismo estilo de disciplina que siempre han aplicado. Los padres que satisfacen cada capricho o no corrigen los malos comportamientos les están haciendo un daño a sus hijos. A los niños les gusta que los traten como a sus compañeros.

Los adolescentes no quieren nada más que sentirse aceptados por sus compañeros y no percibir que son "diferentes" o "extraños". Pero mezclarse entre la multitud puede ser una hazaña improbable para un adolescente parapléjico que debe maniobrar su silla de ruedas a través del tráfico de un pasillo entre clases; o para el joven cuya asma grave lo limita a ver con envidia desde la línea de banda a sus compañeros que juegan fútbol americano en una tarde fresca de otoño; o al joven con cara de niño quien aparenta ser varios años más joven que sus compañeros de clase por causa de una anemia falciforme, que ha retrasado su madurez sexual.

Los adolescentes crónicamente enfermos o discapacitados tienden a juntarse menos con otros jóvenes fuera de la escuela. Como se indicó anteriormente en este capítulo, la logística de transportarse y las demandas de tiempo para controlar una enfermedad pueden presentar un problema. Pero la mayoría de estos adolescentes están desesperados en tener contacto con sus compañeros e intimidad romántica, cuando se vuelven mayores. Tienen la misma curiosidad (y ansiedad) sobre salir en una cita, el sexo, sus cuerpos, como otros adolescentes, un hecho que los padres y pediatras no siempre toman en cuenta.

Los jóvenes con problemas de salud a largo plazo pueden tener más preocupaciones de lo normal, incluso, acerca de su atractivo para parejas románticas potenciales. "Este chico de la escuela me invitó a ver una película. Realmente me gusta y quiero ir. ¿Pero qué pasará si tengo un ataque epiléptico en la cita? Tengo miedo de que entre en pánico y ya nunca me llame." Si se siente incómodo respondiendo este tipo de preguntas dolorosas y directas, solicite al pediatra que inicie la discusión durante la siguiente consulta de su adolescente.

Interrupción en la escuela: Facilitar la transición del regreso

Las hospitalizaciones prolongadas o períodos de convalecencia en casa pueden causar problemas considerables en la escuela, no académica sino socialmente. Seguido de una larga ausencia, incluso los adolescentes quienes normalmente no están tan encariñados con la escuela pueden querer arrodillarse y besar la marca de linóleo en el suelo de la entrada, por ninguna otra razón más que querer estar entre sus compañeros otra vez. También se ve la situación inversa, cuando los estudiantes siempre aplicados se vuelven casi fóbicos acerca de regresar a la escuela.

Los padres pueden ayudar a facilitar la transición de sus jóvenes de paciente a alumno con antelación al primer día del regreso. Idealmente, no permita que su hijo se retrase en las clases, siempre y cuando esté lo suficientemente bien para hacerle frente al trabajo, por supuesto. He aquí qué más puede hacer:

  • Cuando un joven tiene una afección grave que cambia su apariencia o que pueda afectar su rendimiento académico, considere solicitar al enfermero de la clínica que informe al enfermero de la escuela, orientador y maestros acerca de la naturaleza de la enfermedad y por lo que ha pasado durante las últimas semanas o meses y sugiera maneras en que puedan ayudar al alumno que regresa. Los padres también pueden asumir esta función. O tal vez el joven paciente quiera dirigirse personalmente a sus compañeros. Antes de proceder con este plan, sin embargo, asegúrese de aclararlo primero con su adolescente.
  • Si su hijo debe tomar medicamentos mientras esté en la escuela, comuníquese a la enfermería y solicite que le envíen a casa el formulario de permiso de los padres antes de la fecha de regreso. Los maestros deben estar conscientes de los síntomas de la enfermedad y de los efectos secundarios del tratamiento que pueden dejar al estudiante fatigado o incapaz de prestar atención en las clases.
  • Prepare a su joven para el regreso a la escuela al presentar posibles situaciones: "Aprobadas: Si un amigo pregunta por qué estuviste en el hospital, ¿cuánto crees que puedes contarle sin incomodarte?" "¿Qué pasa si un niño comienza a molestarte porque tu rostro es un poco regordete por el medicamento que tomas? ¿Qué le dirías?"
  • Solicite que el maestro le envíe las notas semanales del joven para actualizarlo acerca del contenido visto en clase, además de todas sus tareas. Otras alternativas creativas son grabar las lecciones en clase ya sea en audio o vídeo; instalar cámaras en el salón de clase y en casa para que el paciente pueda interactuar con sus maestros y compañeros.
  • Discuta con el distrito escolar la posibilidad de contratar un tutor en casa para su hijo. En algunos distritos escolares esto es necesario. El uso de computadoras con correo electrónico puede ser muy útil en este sentido.

 

Última actualización
5/19/2013
Fuente
Caring for Your Teenager (Copyright © 2003 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.