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Problemas de Salud

Los niños con parálisis cerebral tienen una minusvalidez en el área del cerebro que controla el movimiento y el tono muscular. Muchos de estos jóvenes tienen una inteligencia normal, a pesar de que tienen dificultades con el movimiento y el control motor. La afección causa diferentes tipos de incapacidad motora, lo que puede variar desde bastante leve y apenas distinguible, hasta muy profunda. Dependiendo de la gravedad del problema, un niño con parálisis cerebral puede ser simplemente algo torpe o descoordinado, o es posible que no pueda caminar.

Algunos niños tienen debilidad y control motor deficiente de un brazo y una pierna en el mismo lado del cuerpo (a lo que se le llama hemiparesia). Muchos tienen problemas de parálisis de las extremidades superiores e inferiores; a esto se le llama diplegia. En algunos niños el tono muscular suele ser mayor (llamado espasticidad o hipertonía), mientras que otros son anormalmente flácidos (llamado hipotonía). Aunque muchos de estos niños entienden el lenguaje, su capacidad para hablar puede estar afectada.

La parálisis cerebral es causada por una malformación o daño al cerebro, generalmente durante el embarazo, pero ocasionalmente durante el parto, o inmediatamente despuás del nacimiento. Un informe de la American Academy of Pediatrics y American College of Obstetricians and Gynecologists concluyó que la mayoría de los casos de parálisis cerebral no es resultado de eventos durante el trabajo de parto y el parto en sí, como lo es un abastecimiento insuficiente de oxígeno (hipoxia).

El parto prematuro está asociado con un mayor riesgo de parálisis cerebral. Un bebá tambián puede sufrir de parálisis cerebral a causa de una ictericia bastante grave despuás del nacimiento, o posteriormente en la infancia a causa de una lesión o enfermedad que afecte el cerebro.

Aunque puede ser un desafío, es importante que enfoque su energía en optimizar el desarrollo de su hijo, y recuerde que en muchos casos no es posible identificar la causa.

Señales y síntomas

Las señales y los síntomas de la parálisis cerebral varían enormemente porque hay muchos tipos y grados diferentes de discapacidad. El principal indicador de que su hijo podría tener parálisis cerebral es un retraso para alcanzar las metas del desarrollo motor. Estas son algunas señales de advertencia específicas.

En un bebá menor de seis meses

  • La cabeza se le va para atrás al levantarlo cuando está recostado sobre su espalda.
  • Se siente rígido.
  • Se siente flácido.
  • Cuando se le carga acunado en los brazos, parece estirar demasiado la espalda y el cuello; constantemente hace como si se está empujando para alejarse de usted.
  • Cuando lo alza, las piernas se ponen rígidas y se cruzan o quedan como “tijeras”.

En un bebá mayor de seis meses

  • Aún tiene el reflejo tónico asimátrico del cuello
  • Estira solamente una mano y deja la otra empuñada.

En un bebá mayor de diez meses

  • Gatea de forma desequilibrada, empujado con una mano y una pierna, mientras arrastra la mano y la pierna opuestas.
  • Se desliza sobre sus nalgas o salta sobre sus rodillas, pero no gatea con ambas manos y ambas piernas.

Si le preocupa algo del desarrollo de su hijo, hable con el pediatra durante la visita de rutina. Debido que las velocidades de desarrollo de los niños varían ampliamente, a veces es difícil hacer un diagnóstico definitivo de una parálisis cerebral leve en el primer o segundo año de vida. Muchas veces ayuda consultar a un pediatra del desarrollo o a un neurólogo pediatra a fin de obtener un diagnóstico.

Una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnática por imágenes (IRM) de la cabeza podría ser lo recomendado para determinar si existe una anormalidad del cerebro. Aún cuando se hace un diagnóstico definitivo en estos primeros años, puede ser difícil predecir cuán grave será la discapacidad en el futuro. Sin embargo, usualmente para los tres a cuatro años de edad ya se tiene suficiente información para predecir con exactitud cómo se desarrollará un niño en los años por venir.

Tratamiento

Si el pediatra sospecha que su hijo tiene parálisis cerebral, se le remitirá a un programa de intervención temprana. Estos programas cuentan con educadores de primera infancia; terapeutas físicos, ocupacionales y del habla y el lenguaje; enfermeros; trabajadores sociales; y consultores mádicos. En un programa de este tipo aprenderá a convertirse en el propio maestro y terapeuta de su hijo. Se le enseñarán los ejercicios que debe hacer con su hijo, cuáles posiciones son más cómodas y beneficiosas, y cómo ayudar con problemas específicos como dificultades para alimentarse. Se le presentarán algunas opciones de tratamiento más nuevas, tales como el medicamento baclofeno, que puede controlar la espasticidad asociada con la parálisis cerebral y la toxina del botulismo tipo A (llamada Botox), que es un medicamento relajante muscular que puede ayudar a aliviar el caminado de puntillas que está relacionado al agarrotamiento de los músculos. Recibirá información sobre el equipo adaptable que puede ayudar a su hijo a participar en las actividades diarias a pesar de los problemas físicos que pueda tener. Este equipo incluye utensilios especiales para facilitar la alimentación, lápices que pueden sostenerse más fácilmente, sillas de ruedas y andadores. A travás de estos programas tambián puede conocer a los padres de otros niños con discapacidades similares y compartir con ellos experiencias, dudas y soluciones.

Lo más importante que puede hacer por su hijo es ayudarle a desarrollar destrezas, superar adversidades y lograr una autoestima alta. Cuando tenga la edad suficiente para preguntar y entender, explíquele que tiene una discapacidad y dígale que podrá hacer ajustes para tener áxito en la vida. Anímelo para que haga las tareas para las que está listo, pero no lo obligue a hacer cosas en las que podría fracasar. Los profesionales en los centros de intervención temprana pueden ayudarle a evaluar las habilidades de su hijo y enseñarle a alcanzar las metas apropiadas.

Aunque puede ser tentador, tenga cuidado de no desperdiciar tiempo, energía y dinero buscando soluciones mágicas o sometiándose a tratamientos controversiales. En cambio, consulte con su pediatra, o comuníquese a United Cerebral Palsy Association en www.ucp.org, para obtener información sobre los recursos y programas disponibles en su área.

Problemas asociados

Discapacidad intelectual

Se estima que más de la mitad de niños con parálisis cerebral tiene problemas con el funcionamiento intelectual (pensamiento, resolución de problemas). Muchos están clasificados como retrasados mentales (o como personas con discapacidad intelectual), mientras que otros tienen habilidades promedio con algunos trastornos del aprendizaje. Algunos tienen una inteligencia perfectamente normal.

Convulsiones

Una de cada tres personas con parálisis cerebral ha desarrollado o desarrollará convulsiones. (Algunas empiezan a tenerlos años despuás del daño al cerebro). Afortunadamente, estas convulsiones generalmente pueden controlarse con medicamentos anticonvulsivos.

Dificultades de la vista

Debido que la lesión al cerebro suele afectar la coordinación del músculo del ojo, más de tres de cuatro niños con parálisis cerebral tiene estrabismo, un problema en el que un ojo se desvía hacia adentro o hacia afuera. Si este problema no se corrige temprano, la visión del ojo afectado empeorará y eventualmente se perderá para siempre. Por lo tanto, es extremadamente importante que el pediatra revise los ojos de su hijo regularmente.

Acortamiento de las extremidades y escoliosis

De los niños a los que la parálisis cerebral les afecta solo un lado del cuerpo, más de la mitad desarrolla un acortamiento de la pierna y el brazo involucrados. La diferencia entre las piernas rara vez es de más de dos pulgadas (5 cm), pero debería consultarse a un cirujano ortopedista si se observa acortamiento. Dependiendo del grado de diferencia entre las piernas, podría recetarse un tacón o una plantilla para colocar en el zapato en el lado más corto. Esto se hace para evitar que la pelvis se incline, lo cual puede causar una curvatura de la columna vertebral (escoliosis) al estar de pie o caminando. A veces se requiere una cirugía para corregir un grado grave de escoliosis. La escoliosis tambián puede desarrollarse en las otras formas de parálisis cerebral que involucran ambos lados del cuerpo.

Problemas dentales

Muchos niños con parálisis cerebral tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades bucales a causa de una higiene bucal deficiente. Esto significa más gingivitis (enfermedad de las encías) y caries para estos niños con necesidades especiales. Una razón puede ser que les cuesta cepillarse los dientes. Sin embargo, tambián tienen más defectos del esmalte que otros niños, lo que puede hacer que sus dientes sean más susceptibles a las caries. Además, algunos medicamentos para las convulsiones y el asma pueden contribuir a la formación de caries.

Párdida de la audición

Algunos niños con parálisis cerebral tienen una párdida de la audición parcial o completa. Esto sucede con más frecuencia cuando la parálisis cerebral es el resultado de anoxia (deficiencia de oxígeno) o ictericia grave durante el parto. Si observa que su bebá no pestañea ante los ruidos fuertes a la edad de un mes, que no voltea la cabeza por un sonido a los tres o cuatro meses, o que no dice ninguna palabra a los doce meses, háblelo con su pediatra.

Problemas de articulaciones

En los niños con formas espásticas de parálisis cerebral, suele ser difícil evitar la “contractura”, un agarrotamiento extremo de las articulaciones causado por el jalón desigual de un músculo sobre el otro. Un fisioterapeuta, un pediatra del desarrollo o un fisioterapista (mádico de medicina física) pueden enseñarle a estirar los músculos para tratar de evitar el inicio de la contractura. A veces se pueden usar medicamentos, refuerzos ortopádicos o yesos para mejorar la movilidad y estabilidad de las articulaciones.

Problemas con la percepción espacial

Más de la mitad de los niños con parálisis cerebral que afecta un lado del cuerpo no pueden sentir la posición de su brazo, pierna o mano en el lado afectado. (Por ejemplo, cuando las manos están relajadas, el niño no puede indicar si los dedos están señalando hacia arriba o hacia abajo sin verlos). Si existe este problema, el niño rara vez intentará usar la mano involucrada, incluso si la discapacidad motora es mínima. Actúa como si no estuviera ahí. La terapia física y ocupacional puede ayudarle a aprender a usar las partes afectadas de su cuerpo, a pesar de la discapacidad.

 

Última actualización
10/6/2014
Fuente
Caring for Your Baby and Young Child: Birth to Age 5 (Copyright © 2009 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.