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Problemas de salud
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Información sobre la infección de oído

¿Cuándo se trata de una infección?

Una infección típica del oído medio en un niño comienza con una infección viral (como un resfriado común) o con un crecimiento de bacterias anormal. Algunas veces el oído medio​ se inflama y ocasiona acumulación de líquido detrás del tímpano. En otros casos, las trompas de Eustaquio, los conductos estrechos que conectan el oído medio con la parte posterior de la nariz, se inflaman.

Los niños son más propensos a padecer ambos problemas por varias razones. Los conductos de sus oídos son más estrechos, más cortos y más horizontales que los de los adultos. Debido a que es más fácil que los gérmenes lleguen al oído medio, también es más fácil que el líquido se acumule ahí. Y de la misma manera en que los niños apenas se están desarrollando, también lo están sus sistemas inmunitarios. Una vez la infección se desarrolla, es más difícil para el cuerpo de un niño combatirla que para el de un adulto saludable.

Los síntomas de una infección de oído pueden ser difíciles de detectar. Un niño que constantemente se jala o presiona el oído sencillamente puede estar explorando o puede ser un recurso para auto-consolarse, aún cuando esto encabeza la lista de síntomas enumeradas en varios libros y sitios web. 

Otros síntomas pueden incluir:

  • Llanto frecuente, especialmente cuando está acostado
  • Problemas para dormir o para oír
  • Fiebre o dolor de cabeza
  • Líquido que sale de los oídos

Los médicos utilizan instrumentos especiales para determinar si hay una infección.

Tratamiento: Menos puede resultar mejor

Tal vez las noticias más sorprendentes son que las infecciones comunes del oído rara vez requieren medicamentos o cualquier otro tratamiento, excepto cuando son muy severas o en niños muy pequeños. “Usualmente el sistema inmunitario del cuerpo puede resolverlas”, dice el Dr. Jacobson. “Más y más estudios demuestran que los niños tratados o no tratados están en el mismo estado después de 10 días. Constantemente nos sorprende cuántas infecciones del oído se resuelven por sí solas”.

Es verdad: Muy pocos médicos confían en los antibióticos, que pueden ayudar solo si la infección no es ocasionada por un virus. Según señala el Dr. Jacobson, es importante saber que tomar antibióticos puede o no acelerar la recuperación y sobre utilizarlos puede provocar que las bacterias desarrollen resistencia a las medicinas, pues los gérmenes mutan para defenderse de los medicamentos. Como resultado, muchos pediatras han adoptado un método de esperar para ver, en lugar de prescribir antibióticos a la primera señal de infección.

Pedir a los padres que observen al niño por 48 a 72 horas se está convirtiendo en el primer paso más común entre los pediatras. Sin embargo, eso no significa que una visita a la clínica no sea una buena idea. Los médicos pueden prescribir gotas para adormecer y sugerir analgésicos de venta libre para tratar los síntomas, lo que puede ayudar a que el niño se sienta mejor mientras se recupera. En casa, los padres pueden colocar un paño tibio sobre el oído que le duele.

Al mismo tiempo que evitan las recetas, los pediatras también se están alejando de los tubos auditivos, un procedimiento en el que un tubo pequeño se inserta en el oído para extraer el fluido. Según el Dr. Jacobson, la colocación del tubo se utiliza mejor con niños que tienen problemas de audición recurrentes ocasionados por muchas infecciones.

“Los tubos en realidad no detienen las infecciones del oído, solo los síntomas y la retención de líquido”, dice el Dr. Jacobson. “No queremos hacerlo con mucha frecuencia pues se incrementa el riesgo de dañar el tímpano”.

Según el Dr. Jacobson, el diagnóstico y tratamiento debe ser un proceso de tres pasos:

  • Primero, el pediatra determina si hay o no una infección de oído.
  • Segundo, el pediatra y el padre discuten los factores de riesgo y cómo reducirlos.
  • Finalmente, la observación y el tratamiento de los síntomas garantizan que el niño se recupera sin dolor.

Cómo reducir los riesgos de infección de oído

Aunque los padres no pueden eludir cualquier germen que pueda afectar a su hijo, pueden tomar pasos para reducir los riesgos para sus niños.​

Evite fumar y el humo de segunda mano

Fumar es un enorme factor que contribuye a las enfermedades en la infancia. Las infecciones del oído no son la excepción de esta regla. Fumar es adictivo y difícil de dejar, pero no todos los fumadores se dan cuenta de los efectos dañinos que el humo de segunda mano puede provocar en sus hijos. Dejar de fumar es tan importante para su salud como para la de su hijo.

Higiene apropiada

Los malos hábitos de higiene son otro problema importante. Los niños que están en una guardería están más expuestos a bacterias en el ambiente, como lo están quienes toman biberón comparados con los que toman de un vasito para sorber, dice el Dr. Jacobson. Esto se debe a que los biberones tienen una superficie más grande para que vivan los gérmenes. Enseñe a los niños a lavarse las manos con frecuencia para evitar esparcir los gérmenes que provocan enfermedades.

Mantenga a su hijo al día con sus vacunas​

Hable con el médico de su hijo sobre las vacunas que protegen contra la neumonía y la meningitis. Los estudios demuestran que un niño vacunado tiene menos infecciones del oído. 

Amamante a su bebé

Amamante a su bebé durante el primer año. La leche materna tiene muchas sustancias que protegen a su bebé de una diversidad de enfermedades e infecciones. Debido a estas sustancias protectoras, los niños que se alimentan con leche materna son menos propensos a tener infecciones bacterianas o virales como las infecciones del oído

Vacúnese contra la gripe

considere vacunarse contra la influenza. Aparte de protegerse contra esta enfermedad anual, puede ayudar a evitar infecciones del oído.

Última actualización
8/20/2015
Fuente
Adapted from Healthy Children Magazine, Summer 2007
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.
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