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Problemas de Salud

El herpes oral es una enfermedad viral común de la infancia. Esta condición produce llagas (“fuego”), ampollas (“ampollas de fiebre”) e inflamación de la parte interior de la boca y los labios. (Cuando la mayoría de las personas escuchan la palabra herpes, la asocian con herpes genital, la enfermedad de transmisión sexual; sin embargo, una diferente variedad de este virus es la causante de los fuegos en los niños). El herpes oral es altamente contagioso y se contagia por contacto directo, frecuentemente por los besos. Muchos bebés están protegidos por los anticuerpos de sus madres hasta la edad de seis meses, pero se vuelven susceptibles después de eso.

Cuando el virus se transmite a un niño por primera vez, se dice que tiene herpes primario. Esto puede ocasionar dolor, inflamación y enrojecimiento de las encías, así como un aumento en la saliva, y después de un día o dos, por ampollas dentro de la boca. Cuando las ampolla se revientan, dejan áreas sensibles que tardan varios días en sanar. El niño también puede desarrollar fiebre y dolor de cabeza, actuar de manera irritable, perder el apetito y tener las glándulas linfáticas inflamadas durante una semana aproximadamente. Sin embargo, muchos niños tienen síntomas tan leves que nadie se da cuenta que tienen el virus.

Una vez el niño ha tenido herpes primario, él se vuelve portador del virus. Esto significa que el virus, usualmente en estado inactivo, sigue dentro de su sistema. Sin embargo, durante los episodios de estrés (incluso por otras infecciones), lesiones en la boca, quemaduras de sol, alergias y fatiga, el virus se pude reactivar, produciendo lo que se conoce como herpes recurrente. Esta condición es más leve que la infección primaria y usualmente no ocurre hasta tiempo después en la infancia o adultez. Los fuegos y las ampollas de fiebre son síntomas de herpes recurrente.

Tratamiento

Si su hijo se queja de síntomas parecidos a los del herpes, consulte con su pediatra. El herpes primario no es una enfermedad grave, pero puede hacer que su hijo se sienta incómodo. El tratamiento que se debe enfocar en reducir su incomodidad, incluye:

  • Descanso en cama y dormir.
  • Muchos líquidos fríos, incluyendo bebidas no ácidas como el jugo de manzana o melocotón.
  • Acetaminofén si hay fiebre o malestar excesivo. 
  • Enjuagues bucales o gárgaras recetadas por su pediatra. Estos medicamentos pueden contener analgésicos que adormecerán las áreas afectadas por las llagas bucales. Siga las instrucciones de estas preparaciones cuidadosamente.
  • Una dieta suave, blanda, pero nutritiva. 
  • Medicamentos antivirales (como acyclovir o un tipo similar de medicamento) que su pediatra le pueda recetar. Estos evitarán que el virus se multiplique, pero no impedirán la reactivación después de dejar de tomar el medicamento.

Ocasionalmente un niño afectado con herpes primario se rehúsa a tomar líquidos por el dolor de boca asociado. En algunos casos, ese niño debe ser hospitalizado si muestra signos de deshidratación.

Nunca utilice cremas ni ungüentos que contengan esteroides (cortisona) si tiene la leve sospecha de que las llagas bucales son ocasionadas por el herpes. Estas preparaciones pueden ocasionar que la infección viral se esparza.

Prevención

Se requiere de contacto directo para contagiar el virus del herpes, así que no debe dejar que nadie que tenga ampollas de herpes o llagas bese a su hijo. Las personas que tienen un historial de herpes oral con frecuencia portan el virus en su saliva incluso cuando no tienen llagas, y estas llagas son contagiosas. En general, pida a las personas que no besen a su bebé o niño en los labios.

Además, intente evitar que su hijo comparta sus cubiertos con otros niños. (Esto se dice más fácil de lo que se hace). Si su hijo tiene herpes primario, déjelo en casa para evitar que otros niños contraigan la infección.

 

Última actualización
5/19/2013
Fuente
Caring for Your Baby and Young Child: Birth to Age 5 (Copyright © 2009 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.