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Problemas de Salud

Todos nos sentimos tristes y melancólicos alguna vez. Sin embargo, cuando esta tristeza se convierte en desesperación y persiste por semanas e incluso meses, se convierte en un trastorno emocional preocupante denominado depresión.

La depresión es un síndrome en el que una persona se siente desmotivada, desesperada, miserable y abatido. No hace muchos años los psiquiatras no lograban ponerse de acuerdo sobre si los niños también se pueden deprimir. Sin embargo, en la actualidad, casi todos coincidimos en que la depresión puede ocurrir a cualquier edad.

Los niños se deprimen por una diversidad de razones. Los factores genéticos juegan un papel importante, pero tener un padre deprimido es el factor de riesgo más importante para que un niño se deprima. El comportamiento de los padres deprimidos puede ser un factor para la depresión de los niños, pues estos padres pueden ser menos aptos para responder apropiadamente a las necesidades emocionales de sus hijos. Los niños se sienten menos apoyados y los conflictos entre padres e hijos pueden ser más comunes. Otros eventos muy estresantes como abuso sexual o físico o la pérdida de un miembro de la familia o amigo cercano pueden contribuir a que los niños se depriman. Los eventos menos estresantes pero siempre importantes como desacuerdos en la familia, fallas en la escuela o dificultades con sus compañeros pueden producir síntomas depresivos. Algunas veces no es posible identificar una causa de depresión.

A mediados de la infancia la mayoría de niños no se etiquetarían como deprimidos. En lugar de ello, pueden usar palabras como triste, afligido, insignificante, melancólicoo aburrido.En muchos casos ni siquiera hablarán de sentirse distintos de cómo se sentían antes.

Por lo tanto, como padre usted debe ser sensible a las señales de depresión en los niños. Un joven deprimido puede decir que está triste o no es feliz. Puede decir, "nadie me quiere, me siento tonto y estúpido; "quisiera estar muerto".

Un niño deprimido puede pasar mucho tiempo solo en su habitación y dejar de jugar con sus amigos. Sus calificaciones en la escuela pueden bajar significativamente. Puede volverse muy callado y conversar menos de lo usual, puede comer lentamente o perder el apetito por completo. Puede tener problemas para quedarse o permanecer dormido, fatigarse fácilmente y dejar de preocuparse por su arreglo personal y vestido. Puede quejarse de dolores de cabeza, dolor de estómago o dolor en el pecho.

Con frecuencia los síntomas de un niño deprimido son más sutiles de lo que usted espera. Por ejemplo, puede establecer menos contacto visual que en el pasado. Su humor y comportamiento pueden cambiar de afable a irritable y enojado. Puede ser más difícil llevarse bien con él y las peleas y discusiones con sus hermanos y padres pueden ser más problema.

Si sospecha que su hijo está deprimido debe hacer más que decirle que "levante el ánimo" o que "regrese a la realidad". En lugar de ello, busque atención profesional, tan pronto como sea posible. Si retrasa o evita el tratamiento, el comportamiento del niño en la vida diaria continuará deteriorándose, como lo hará su autoestima, su desempeño en la escuela y sus relaciones con familiares y amigos. También, mientras más dure la depresión, más difícil será de tratar.

 

Última actualización
5/19/2013
Fuente
Caring for Your School-Age Child: Ages 5 to 12 (Copyright © 2004 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.