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Problemas de Salud

La fiebre en un recién nacido no se debe tomar a la ligera pero es bueno saber cuándo tomar acción y cuándo dejar que siga su curso.

Seamos realistas, las fiebres pueden ser temibles para los padres. Pero a pesar de que los niños pequeños sufren de resfriados y fiebres, las fiebres deben tomarse más en serio. Cuando su bebé está ardiendo, puede ser difícil pensar claramente y tomar decisiones importantes. Aprender quá causa la fiebre y cómo tratarla, calmará su ansiedad y le ayudará a tomar control de la situación.

¿Qué causa la fiebre?

“La fiebre normalmente, pero no siempre, es una indicación de alguna infección en el cuerpo”, explica el Dr. Dennis Vickers de FAAP y presidente de pediatría en Sinai Health Systems en Chicago. “Es la primera línea de defensa del cuerpo para combatir una infección”.

Todos tenemos nuestro “termostato” interno que regular la temperatura del cuerpo y la temperatura normal del cuerpo es de aproximadamente 98.6 grados Fahrenheit más o menos un grado (37 grados Celsius, más o menos 0.6 grados). Cuando el cuerpo detecta una infección u otra enfermedad, el cerebro responde elevando la temperatura para ayudar a combatir la afección.

“Cualquier temperatura rectal de más de 100.4 por lo general se considera una fiebre”, dice la Dra. Barbara Huggins de FAAP y profesora de pediatría en University of Texas Health Center en Tyler. “La fiebre en sí no necesariamente garantiza una llamada al mádico. Depende de la edad del niño y los demás síntomas.

Cómo manejar la fiebre

La fiebre no siempre se puede detectar por medio de sentir la frente de su bebé. Suele ser necesario tomarle la temperatura tambián. A pesar de que existen varios termómetros en el mercado que miden la temperatura en diferentes áreas, los padres deben usar termómetros rectales con sus bebés para obtener una lectura más exacta. “La medida del ‘estándar de oro’ sigue siendo la temperatura rectal”, dice el Dr. Vickers.

Cuando se ha identificado una fiebre, puede comenzar a tratarla si es necesario, en base a la edad de su hijo y otros síntomas. A pesar de que es posible que instintivamente quiera llevar a su hijo el consultorio mádico, tal vez no sea necesario, especialmente si el niño parece estar bien una vez que le baje la fiebre.

“Lo que les digo a los padres cuando me llaman a media noche es, ‘No entre en pánico’. La fiebre por sí sola no es algo por lo que haya que entrar en pánico. Les pregunto cómo luce el niño y cómo está actuando; ¿se está comportando normalmente?” dice la Dra. Huggins. “Luego nos enfocamos en cómo bajarle la fiebre. Con la gran mayoría de infecciones virales, una vez que le baja la fiebre, todo mejora”.

Cómo evitar la fiebre

A pesar de que no es necesario tratar todas las fiebres, hay algunas cosas que puede hacer para ayudar a que su hijo está más cómodo. Si le da acetaminofén o ibuprofeno, normalmente se le reducirá la fiebre. “Asegúrese de darle la dosis adecuada”, recomienda la Dra. Huggins. “Consulte la etiqueta y si tiene menos de dos años de edad, comuníquese con su pediatra o farmacáutico”.

El sentido común es igual de importante para tratar las fiebres, dice el Dr. Vickers. “Use la cabeza. No le ponga mucha ropa al niño; no importa lo que diga la abuela”. Lo mismo aplica para darle un baño de alcohol al niño, una práctica antigua que ya no se recomienda.

La fiebre también hace que el niño pierda líquidos más rápidamente, así que ofrázcale a su bebá suficientes líquidos para evitar la deshidratación. Los síntomas de deshidratación incluyen llorar sin lágrimas, boca seca y menos pañales mojados.

Estar preparado puede ayudarle a sentir menos temor por la fiebre. Mantenga su termómetro digital listo y accesible de manera que no tenga que buscarlo una vez que su hijo se enferme. Tenga a la mano acetaminofén o ibuprofeno para niños. Y asegúrese de tener a la mano el número de teléfono de su pediatra.

Cuándo llamar al médico

  • Su hijo tiene menos de 2 a 4 meses de edad y tiene fiebre.
  • Su hijo está aletargado, se niega a comer, tiene sarpullido o tiene dificultad para respirar.
  • Observa síntomas de deshidratación, como boca seca, mollera hundida o una cantidad mucho menor de pañales mojados.
  • La fiebre de su hijo dura más de unos pocos días.
  • Su hijo experimenta una convulsión febril

Cómo tomar la temperatura por el método rectal

Tomar la temperatura por el mátodo rectal es la forma más exacta de medir la verdadera temperatura corporal de un niño pequeño. La American Academy of Pediatrics exhorta a los padres a que eliminen los termómetros de mercurio de sus hogares para evitar la exposición accidental y el envenenamiento. Aquí encontrará los pasos para tomar la temperatura rectal:

  1. Utilice un termómetro rectal (preferiblemente digital) que tenga un bulbo redondo en el extremo.
  2. Limpie la punta del termómetro con alcohol para frotar o agua y jabón.
  3. Lubrique la punta con un lubricante soluble en agua.
  4. Coloque a su bebá sobre su estómago en una superficie firme o en su regazo. O, si su hijo se siente más cómodo sobre su espalda, levante cuidadosamente sus piernas y proceda con el paso 6.
  5. Estabilice a su hijo colocándole una mano sobre la espalda baja justo arriba de las nalgas. Si su hijo se está moviendo, pídale a alguien que le ayude a sujetarlo.
  6. Introduzca lentamente el termómetro lubricado en la abertura anal aproximadamente media pulgada, deteniándose si siente alguna resistencia. Nunca fuerce el termómetro.
  7. Suavemente sujete el termómetro en su lugar entre su dedo índice y pulgar mientras mantiene su mano sobre las nalgas de su bebá.
  8. Espere hasta que el termómetro suene o haga una señal de que ha terminado. Una lectura de 100.4 grados Fahrenheit o más, por lo general se considera una fiebre.

Convulsiones febriles

¿Qué son?

Un ataque febril es un efecto secundario relativamente común y no dañino de las fiebres en los niños pequeños.

¿Cómo luce?

Es un ataque de todo el cuerpo en donde es posible que su hijo no reaccione, luzca extraño, dá tirones, se agarrote o trabe los ojos.

¿Qué debe hacer?

Mantenga la calma y mueva a su hijo a un lugar seguro en donde no se pueda lastimar. No le coloque nada dentro de la boca. Las convulsiones febriles por lo regular duran menos de un minuto, pero pueden durar hasta 15 minutos. Llame al 911 si el ataque dura más de unos cuantos minutos. Dele seguimiento con su pediatra a todos los ataques febriles.

 

Última actualización
11/4/2014
Fuente
Healthy Children Magazine, Winter 2008
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.