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Problemas de Salud

Las fiebres por lo general no necesitan tratarse con medicamento a menos que su hijo esté incómodo o tenga un historial de convulsiones febriles. La fiebre puede ser importante para ayudar a su hijo a combatir la infección.

Incluso las temperaturas altas no son en sí peligrosas o significativas a menos que su hijo tengo un historial de ataques o una enfermedad crónica. Incluso si su hijo tiene un historial de convulsiones relacionadas con la fiebre y usted trata la fiebre con medicamento, aún podría tener este tipo de ataques. Es más importante observar cómo se comporta su hijo.

Si come y duerme bien y tiene períodos en los que juega, probablemente no necesita ningún tratamiento. Debe hablar con el pediatra sobre cuándo debe tratar la fiebre de su hijo.

Sugerencias para tratar la fiebre

  • Mantenga la habitación de su hijo y su casa agradablemente frescos, y vístalo con ropa ligera.
  • Anímelo a beber líquidos adicionales u otros líquidos (agua, jugos de frutas diluidos, soluciones orales de electrolitos preparadas comercialmente, gelatina, helados de hielo, etc.).
  • Si la habitación está caliente o mal ventilada, coloque un ventilador cerca para mantener el flujo de aire. 
  • No es necesario que su hijo permanezca en su habitación o en cama cuando tiene fiebre. Puede estar por toda la casa, pero no debe correr ni cansarse demasiado. 
  • Si la fiebre es un síntoma de una enfermedad altamente contagiosa (por ejemplo, varicela o influenza), mantenga a su hijo alejado de otros niños, personas mayores o personas que no puedan combatir bien la infección, como personas con cáncer.

Baño de esponja

En la mayoría de casos, usar acetaminofén o ibuprofeno oral es la forma más conveniente de hacer que su hijo con fiebre se sienta más cómodo. Sin embargo, algunas veces tal vez deba combinar esto con un baño de esponja con agua tibia, o solo el baño de esponja.

El baño de esponja es mejor que administrar acetaminofén o ibuprofeno si:

  • Se sabe que su hijo es alérgico a, o no puede tolerar los medicamentos antipiréticos (contra la fiebre) (un caso poco común).

Se recomienda combinar el baño de esponja con acetaminofén o ibuprofeno si:

  • La fiebre está provocando que su hijo esté extremadamente incómodo. 
  • Está vomitando y no puede mantener el medicamento en el estómago.

Para bañar a su hijo con baño de esponja, colóquelo en la bañera regular (tina o bañera para bebés), pero coloque solamente 1 a 2 pulgadas de agua tibia (85-90 grados Fahrenheit o 29.4-32.2 grados Celsius). Si no tiene un termómetro para baño, pruebe el agua con la parte de atrás de su mano o muñeca. Debe sentirse ligeramente tibia. No use agua fría, ya que puede ser incómoda y puede causar escalofríos, lo cual puede aumentar su temperatura. Si su hijo empieza a temblar, entonces el agua está demasiado fría. Los escalofríos pueden hacer que la fiebre empeore; saque a su hijo del agua si tiembla.

Siente a su hijo en el agua, es más cómodo que recostado. Luego, con un paño o esponja limpios, esparza una capa de agua sobre su tronco, brazos y piernas. El agua se evaporará y enfriará el cuerpo. Mantenga la habitación aproximadamente a 75 grados Fahrenheit (23.9 grados Celsius) y continúe dándole el baño de esponja hasta que su temperatura haya llegado a un nivel aceptable. Nunca ponga alcohol para frotar en el agua; puede absorberlo la piel o ser inhalado, lo que puede causar graves problemas, como coma.

Usualmente el baño de esponja bajará la fiebre uno o dos grados en un plazo de treinta a cuarenta y cinco minutos. Sin embargo, si su hijo se resiste enérgicamente, deténgase y déjelo que simplemente se siente y juegue en el agua. Si estar en la tina lo hace estar más incómodo y molesto, es mejor sacarlo aún si la fiebre no ha cambiado. Recuerde, una fiebre menor de 105 grados Fahrenheit (40.5 grados Celsius) en sí no es perjudicial.

 

Última actualización
7/1/2013
Fuente
Caring for Your Baby and Young Child: Birth to Age 5 (Copyright © 2009 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.