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Problemas de Salud

El virus del Nilo Occidental ha recibido mucha atención en años recientes. Se propaga a los humanos a través de la picadura de un mosquito infectado. La primera epidemia ocurrió en los Estados Unidos en 1999. Aunque algunos niños se han enfermado cuando se infectan con el virus, en la mayoría de los casos los síntomas son leves.

Los mosquitos pueden ser portadores del virus al alimentarse de aves infectadas. Aunque otros animales se han infectado con el virus, incluso los caballos, murciélagos, ardillas y animales domésticos, los pájaros son el depósito más común. Una vez que el virus se ha transmitido al humano a través de una picadura, se puede multiplicar en el flujo sanguíneo de una persona y en algunos casos ocasiona enfermedades. Sin embargo, incluso si pican a su hijo, probablemente tendrá solo síntomas leves o ninguno. Entre las personas a las que se les ha picado y han contraído la infección, aproximadamente uno en cinco desarrollan síntomas leves parecidos a la gripe (es decir, fiebre, dolores de cabeza y dolores de cuerpo) y algunas veces un salpullido en la piel. Estos síntomas tienden a durar solo unos pocos días. En menos de 1 de 100 infecciones, puede ocurrir una enfermedad grave (denominada meningitis o encefalitis del Nilo Occidental), con síntomas como fiebre alta, tortícolis, temblores, debilidad en los músculos, convulsiones, parálisis y pérdida de conciencia.

Prevención

Como todas las personas, el riesgo de que su hijo se contagie del virus del Nilo Occidental con más probabilidad viene de las picaduras de los mosquitos. No puede contagiarse de la enfermedad por un compañero infectado o de tocar o besar una persona con la infección (o incluso al tocar un pájaro infectado con el virus).

No hay vacuna para proteger a su hijo del virus del Nilo Occidental. Pero puede reducir sus probabilidades de desarrollar la enfermedad al tomar pasos para reducir la oportunidad de que sea picado por un mosquito que podría llevar el virus. Aquí hay algunas estrategias que debe recordar.

  • Aplique repelente de insectos a su hijo, use suficiente para proteger la piel expuesta.
  • Las concentraciones de DEET varían significativamente de producto a producto, que van desde menos del 10 por ciento hasta más del 30 por ciento, así que asegúrese de leer la etiqueta antes de comprar. Entre mayor sea la concentración de DEET, mayor será la acción y la efectividad del producto. La efectividad tiene un pico de 30 por ciento, que es también el máximo de concentración recomendada para los niños. Revise la etiqueta para verificar este porcentaje ya que algunos productos pueden tener concentraciones mucho más altas que el 30 por ciento. La seguridad de DEET no parece relacionarse con su nivel de concentración; por lo tanto, un enfoque prudente es seleccionar la concentración efectiva más baja durante el tiempo en que su hijo esté al aire libre.
  • Evite los productos que incluyen DEET más un protector solar, ya que el protector solar debe aplicarse frecuentemente mientras que DEET debe aplicarse solamente una vez al día. Las aplicaciones DEET con más frecuencia pueden asociarse con la toxicidad. Además, asegúrese de enjuagar el DEET con jabón y agua al final del día. No aplique DEET con repelentes más de una vez al día en niños mayores.
  • No use preparación de DEET en infantes de menos de dos meses de edad. En niños mayores, aplíquelo con moderación alrededor de las orejas y no lo uso en la boca ni los ojos. No aplique sobre cortes.
  • Una alternativa para DEET, llamada Picaridin, tiene un uso más amplio en Europa, pero recientemente se ha comercializado para el uso en Estados Unidos. Es un producto con un olor agradable sin el residuo aceitoso de DEET. Se usa en concentraciones de 5 a 10 por ciento.
  • Cuando sea posible, vista a su hijo con manga larga y pantalón largo cuando esté en exteriores. Use mosquiteros sobre el portabebé.
  • Mantenga a su hijo alejado de las ubicaciones donde haya mosquitos o donde puedan poner sus huevos, como agua estancada (por ejemplo en los baños para pájaros o platos para agua de las mascotas).
  • Debido a que es más probable que los mosquitos piquen a los humanos en determinadas horas del día, más comúnmente al amanecer, en el crepúsculo y al empezar a atardecer, considere limitar la cantidad de tiempo que su hijo está en exteriores durante esas horas.
  • Repare cualquier orificio en sus mosquiteros.

 

Última actualización
7/9/2014
Fuente
Caring for Your Baby and Young Child: Birth to Age 5 (Copyright © 2009 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.