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Problemas de Salud

El citomegalovirus (CMV) es un virus común que es parte de la familia de los virus del herpes . Infecta a la mayoría de personas en algún momento de su vida. Se puede propagar en los niños a través de los fluidos corporales como saliva, lágrimas, orina, sangre e incluso leche materna. Con frecuencia se transmite durante el cambio de pañales, durante el baño y durante otro contacto cercano. Los adolescentes y adultos transmiten el virus durante el contacto cercano como besar y relaciones sexuales.

El citomegalovirus es responsable de la infección congénita más común (presente al nacer) en los Estados Unidos. Los bebés pueden contraer infecciones de CMV de sus madres infectadas, algunas veces antes de nacer cuando el virus se transmite al feto a través de la placenta, o durante el parto si el tracto genital de la madre está infectado. También se puede transmitir a través de la leche materna infectada con CMV.

Los niños que tienen una infección del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) o cuyo sistema inmune se debilita por otra razón (por ejemplo, debido a un tratamiento de cáncer) también son particularmente susceptibles a las infecciones de CMV y sus complicaciones.

Una vez que una persona se infecta, el CMV permanece dentro la persona, generalmente en un estado de reposo o inactivo (latente), y se pueden activar de manera no continua y aparecer en las secreciones de esa persona. El virus se puede reactivar y ocasionar enfermedades si el sistema inmune de una persona lo debilita una enfermedad o medicina.

Señales y síntomas

Cuando un niño contrae una infección de CMV, generalmente tiene síntomas leves o incluso ningún síntoma en absoluto. Sin embargo, algunas infecciones ocasionan síntomas. Por ejemplo, cuando los adolescentes desencadenan una infección de CMV, puede parecer una mononucleosis infecciosa debido a la fiebre prolongada, dolor de garganta, dolores de cuerpo y fatiga.

La mayoría de bebés nacidos con una infección de CMV no tienen síntomas aparentes en el nacimiento y continúan estando bien. Sin embargo, algunos sufren pérdida auditiva o alguna dificultad de aprendizaje. En una menor cantidad de casos, estos bebés tienen síntomas al nacer como bajo peso al nacer, ictericia (color amarillo de la piel y los ojos), ganglios linfáticos inflamados y una erupción en la piel. Estos bebés tienen probabilidades de tener problemas durante toda su vida como sordera y retraso mental. En niños con sistemas inmunes debilitados, la infección de CMV puede afectar muchos órganos del cuerpo incluyendo los pulmones, hígado, riñones, médula ósea e intestinos. En niños con trasplantes de órganos, las infecciones de CMV están asociadas con el rechazo o malfuncionamiento del trasplante.

El período de incubación de la mayoría de infecciones de CMV es entre 4 y 16 semanas.

¿Cómo se realiza el diagnóstico?

La evidencia de una infección de CMV se puede encontrar a través de cultivos virales especiales de orina, saliva u otros líquidos corporales. Los exámenes de sangre mostrarán si una persona ha creado anticuerpos contra el virus. Existe una variedad de exámenes especiales que miden partes del virus y permiten que los médicos detecten si el CMV es la causa de una enfermedad particular.

Tratamiento

En la mayoría de niños, no hay necesidad de recibir ningún tratamiento específico para las infecciones de CMV. Sin embargo, las infecciones serias en niños con sistemas inmunes debilitados, como aquellos con infección de VIH o un trasplante de órganos, se puede tratar con una medicina denominada ganciclovir. Los estudios se han realizado para ver si es posible que el tratamiento de recién nacidos con infecciones de CMV sea útil.

¿Cuál es el pronóstico?

La mayoría de niños con infecciones de CMV continúan sin ningún síntoma y llevan vidas completamente normales, aún cuando el virus permanece inactivo en el cuerpo. Sin embargo, los adolescentes que contraen una infección de CMV al nacer pueden desarrollar una sordera o retraso mental.

Prevención

Los buenos hábitos de higiene personal, particularmente el lavado de manos regular, puede disminuir el riesgo de propagar el CMV. Cuando está cuidando a un niño con una infección de CMV, asegúrese de lavarse las manos con frecuencia, particularmente después de cambiar pañales. La mayoría de niños con CMV no tienen síntomas pero transmiten el virus en su orina, por lo que es importante recordar lavarse las manos cada vez que cambie el pañal de un niño. Se les debe indicar a los niños que no compartan sus vasos y utensilios ya que están contaminados con saliva y pueden propagar los virus de persona a persona.

 

Última actualización
5/19/2013
Fuente
Immunizations & Infectious Diseases: An Informed Parent's Guide (Copyright © 2006 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.