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Problemas de Salud

El sobrenombre familiar para mononucleosis (o mono), “la enfermedad del beso”, es un poco engañoso. Aunque es verdad que el virus de Epstein-Barr (EBV) es responsable del 85 por ciento de los diagnósticos de la mono y se puede contraer por medio de la saliva de otra persona, es posible que un adolescente lo adquiera al beber del mismo vaso o al compartir una pajilla con una persona que está infectada. Debido a que la mono también viaja a través de las gotas de mucosidad, la exposición también se puede originar al sentarse muy cerca de un portador del EBV en medio de un ataque de tos o al estornudar. 

Un 10 por ciento adicional de los casos los ocasiona un segundo virus muy común de la familia del virus del herpes: citomegalovirus (CMV). El CMV y EBV son infecciones oportunistas. Es posible que se almacenen en el cuerpo de una persona durante toda una vida sin incidente. Es solo cuando el sistema inmunológico no está al mismo nivel que estos virus ocasionan problemas. “Una vez que haya padecido de mono, generalmente no la vuelve a padecer”, explica la Dra. Meg Fisher del Hospital para niños de St. Christopher, en Philadelphia. “Sin embargo, es posible que nunca deje de ser contagioso”.

La mononucleosis puede ocurrir casi a cualquier edad, pero la incidencia máxima es entre los quince y treinta años de edad. El índice de la mono es alto entre los estudiantes universitarios, indudablemente porque comparten habitaciones con otros y tienen la tendencia a contagiarse, particularmente alrededor de los finales. 

Es posible que entre las señales y los síntomas que sugieren una mononuleosis infecciosa estén:

  • Fiebre (101 a 104 grados F) y escalofríos
  • Dolor de garganta
  • Fatiga
  • Ganglios linfáticos inflamados en la ingle y axila, y particularmente en la parte trasera del cuello
  • Dolores
  • Pérdida del apetito
  • Parches blancos en la parte trasera de la garganta
  • Dolor de cabeza
  • Hipersensibilidad a la luz
  • Párpados hinchados
  • Bazo e hígado inflamados
  • Anemia
  • Pocas veces, ictericia amarilla o salpullido

Los primeros síntomas de la mononucleosis son con frecuencia difíciles de describir en adolescentes y adultos jóvenes. Muchos no presentan síntomas en absoluto. Los adultos y niños pequeños pueden desarrollar síntomas atípicos, los cuales complican el proceso de diagnóstico. Sin embargo, la mayoría de adolescentes se contagian con el cuarteto clásico de características: dolor de garganta, fiebre, fatiga e inflamación de los ganglios. Los ganglios linfáticos, suaves pero firmes al tacto, pueden crecer al tamaño de un huevo pequeño. 

Cómo se diagnostica la mononucleosis infecciosa

Examen físico y un minucioso historial médico, más uno o más de los siguientes procedimientos:

  • Conteo sanguíneo completo (CBC), en busca de un aumento en la cantidad de glóbulos blancos denominados linfocitos
  • Prueba de títulos de anticuerpos en la sangre para el virus de Epstein-Barr, para detectar la presencia de los anticuerpos del EBV
  • Prueba de aglutinación de anticuerpos heterófilos en la sangre, diagnosticar los anticuerpos heterófilos, un tipo de anticuerpos comunes del EBV; también se denomina prueba Monospot

Cómo se trata la mononucleosis infecciosa

Reposo en cama, suficientes líquidos, dieta bien balanceada: No existe ningún tratamiento para la mono, como tal. Las terapias que se describen en la  tabla que se muestra a continuación son estrictamente para controlar el dolor asociado, la fiebre y la garganta inflamada. Los síntomas generalmente completan su ciclo en el transcurso de una a tres semanas. Sin embargo, algunos adolescentes, permanecen enfermos durante meses. “La mononucleosis es una enfermedad increíblemente variable”, indica la Dra. Fisher, miembro del comité de la American Academy of Pediatrics sobre enfermedades infecciosas. Incluso después de que los primeros efectos desaparecen, es posible que la fatiga y la debilidad permanezcan durante varias semanas o más. 

Los pacientes de mono solían estar encerrados en cama de cuatro a seis semanas, seguido de otros tres meses de actividad limitada. “Ahora”, menciona la Dra. Fisher, “algunos adolescentes se sienten mejor en una semana y pueden regresar a sus rutinas diarias completamente”. Bueno, casi. La mitad de todos los pacientes desarrollan un bazo inflamado. El órgano como glándula, ubicado en la parte izquierda superior del abdomen, almacena y filtra la sangre. Si el esfuerzo excesivo o el impacto traumático al cuerpo llegan a ocasionar que se rompa el bazo, la hemorragia interna puede ser fatal. Afortunadamente, esta complicación es extremadamente rara. Pero como medida de precaución, los adolescentes que se recuperan de la mono deben evitar los levantamientos pesados, los deportes de gran esfuerzo y de competencia durante aproximadamente un mes, o hasta que su pediatra les de la autorización. Un dolor repentino e intenso en el abdomen izquierdo superior que no se quita después de cinco minutos garantiza un viaje inmediato a la sala de emergencia del hospital o una llamada telefónica a servicios médico de emergencia local.

Mantener cómodos a los pacientes jóvenes: Tratamiento de los síntomas comunes de la mononucleosis

Síntomas

Para hacer que su hijo adolescente se sienta mejor, intente esto

Dolor/fiebre 

Leves combinaciones de analgésicos/antipiréticos (acetaminofén, ibuprofeno)
A los niños menores de 18 años de edad no se les debe suministrar aspirina, la cual aumenta el riesgo de la enfermedad potencialmente mortal denominada síndrome de Reye.

Dolor de garganta 

Gárgaras de agua tibia y sal
Bebidas frías y bebidas congeladas
Pastillas para la garganta y caramelos duros para chupar

Amigdalitis estreptocócica 

El antibiótico de la penicilina o eritromicina, recetada por el pediatra. (Recuerde que la mono en sí, siendo un virus, no responde a los antibióticos). 

 

 

Última actualización
5/19/2013
Fuente
Caring for Your Teenager (Copyright © 2003 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.