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Problemas de Salud

Si alguna vez ha tratado de perder algunas libras de más, sabe que el camino para adelgazar está lleno de retos. Es igual cuando su hijo sigue el mismo camino hacia una vida más saludable. No importa que tan meticulosos son usted y su hijo, siempre surgirán problemas y obstáculos. Aquí describiremos algunos obstáculos comunes, y las soluciones, que posiblemente ya ha enfrentado o que podría enfrentar en las próximas semanas y meses.

Muy a menudo, las preguntas o declaraciones que hacen los padres tienen el formato: “Sí…pero”. Por ejemplo: “Sí, mi hijo debe hacer más ejercicio, pero no hay tiempo”, o “Sí, me gustaría no tener galletas en la casa, pero ¿qué debo decirle a los otros niños que aún quieren comer galletas aquí”.

Todas las siguientes preguntas o declaraciones de los padres se presentan en este formato. Las soluciones pueden ayudarle a solucionar los problemas que surgen en su propio hogar.

“Sí, me gustaría darle a mis hijos más frutas y vegetales, ¡pero los productos frescos son demasiado caros!”

Las frutas y verduras frescas pueden ser más asequibles de lo que cree. Especialmente si las compra cuando están en temporada, tendrán un precio más razonable que en otras ápocas del año. Además, compare los costos de los productos con los de otros alimentos que ya compra para su hijo. Por ejemplo, los alimentos procesados, desde galletas hasta papas fritas, no solo son más caros, sino que además no son tan nutritivos como las frutas y verduras frescas.

Algunos estudios han confirmado que los productos frescos son más baratos de lo que piensa. En 2004, el Departamento de Agricultura de EE.UU. analizó y dio a conocer datos de las compras de alimentos de cada hogar realizadas en 1999, incluyendo varios tipos de frutas y vegetales. Los investigadores concluyeron que el estadounidense promedio puede comprar 4 porciones de vegetales y 3 porciones de fruta por solo 64 centavos de dólar al día. Si esta cifra se ajustara a los costos actuales, el precio podría ser un promedio de menos de un dólar al día. Sin importar cómo analice los números, eso es de mucha importancia.

Por cierto, el mismo estudio encontró que dos tercios de todas las frutas frescas y más de la mitad de los vegetales frescos cuestan menos que las versiones procesadas de los mismos productos.

“Sí, prefería darle de comer una variedad de vegetales a mi hijo con sobrepeso, pero definitivamente odia las verduras. El único ‘vegetal’ que come son las papas fritas. ¡Nada más”!

Como padre de familia, su trabajo es proporcionar a su hijo comidas bien balanceadas, incluyendo una variedad de verduras. Una vez que los alimentos están en el plato frente a ál, puede elegir si desea comerlos o no. Claro, puede ser frustrante cuando los niños empujan el plato y se niegan a probar algo nuevo, pero sea persistente. La buena noticia es que con el tiempo, la mayoría de los niños desarrollan un gusto por los alimentos saludables, incluso por algunos vegetales, de manera que estarán consumiendo una dieta balanceada.

Algunos niños pueden aceptar comer vegetales si les pide que le ayuden en la cocina, mientras prepara los alimentos. Pueden ser más receptivos si agrega los vegetales a un plato de pasta o si los cocina en sopas o pasteles de carne. Algunos jóvenes prefieren los vegetales crudos a los cocinados y, a menudo, comen refrigerios que consisten de tomates ”cereza” y vegetales cortados con salsa de yogur. Cuando coma en restaurantes, acompañe a los niños a que vean el bar de ensaladas; expóngalos a vegetales que quizá nunca hayan probado en casa.

Mientras tanto, continúe siendo un modelo a seguir. Si su hijo ve que come verduras, es más probable que las pruebe. Deje que se acostumbre a la idea de que los vegetales son parte de cada almuerzo y cena. Recuerde que su hijo debe comer por lo menos 1 porción de frutas y vegetales con cada comida y merienda para cumplir con las 5 porciones recomendadas al día.

“Sí, sé que mi hijo con sobrepeso no debería comer postre con la cena todas las noches o tomar jugo endulzado cuando lo desee, pero me siento muy mal si se queja por sentir que no puede comerlos.”.

No pierda de vista por qué está haciendo estos cambios en la dieta. Como padre de familia, la salud de su hijo debe ser una prioridad, y puede requerir realizar algunos ajustes en lo que come y la cantidad de actividad física que realiza.

Por supuesto, no quiere que su hijo se sienta privado de algo, y no hay necesidad de eliminar completamente sus postres favoritos. Sin embargo, guarde esas golosinas, como el helado o las galletas con chispas de chocolate, para ocasiones especiales y cuando lo haga, sírvalas en porciones de tamaño adecuado. Al mismo tiempo, le presentamos postres más saludables como un plato de fresas o un pedazo de bizcocho a base de claras. En lo que a bebidas se refiere, prefiera con más frecuencia la leche baja en grasa o el agua en lugar de jugos o refrescos cargados de azúcar. En poco tiempo, su hijo dejará de exigir las golosinas altas en calorías y grasa que antes anhelaba.

“Sí, estoy dispuesto a eliminar los alimentos poco saludables de mi casa, pero otros adultos que viven en mi hogar aún no han adoptado esta visión. Dicen que han bebido refrescos azucarados toda su vida y no están dispuestos a renunciar a ellos”.

Si otros adultos en el hogar insisten en seguir teniendo bocadillos altos en grasa o bebidas altas en calorías en la alacena o en el refrigerador, ese tipo de tentaciones no es justo para su hijo. Para apoyar los esfuerzos de su hijo para bajar de peso, es esencial que participe toda la familia. La familia debe sentarse y discutir las implicaciones de seguir teniendo un estilo de vida con malas opciones de alimentación. Si las demás personas aún no están convencidas de las posibles consecuencias de seguir así, tal vez su pediatra pueda hablarles. Con la salud de su hijo en juego, su pediatra podría motivar a los demás miembros de la familia para que intenten cambiar. Si necesitan tomar refrescos azucarados, pídales que los consuman en el trabajo y que no lo hagan en la casa.

“Sí, mi propia madre parece entender lo importante que es que mi hijo adelgace, pero aún piensa que es prerrogativa de la abuela darle dulces cada vez que la visita. ¿Cómo puedo convencerla de deshacerse de las golosinas?”

La respuesta a esta pregunta no es muy diferente a la anterior acerca de si otras personas en el hogar no pueden dejar de tomar refrescos. Necesita hablar con la abuela sobre los riesgos de salud que enfrenta su hijo, a menos que coma alimentos más nutritivo durante comidas y refrigerios. Tan acostumbrada como pueda estar la abuela a hornear galletas cuando la visitan los nietos, es posible que pueda apelar a su fuerte deseo de darle a su hijo la mejor oportunidad de vivir una vida sana. Comuníquele las opciones de alimentos nutritivos que puede tener disponibles la próxima vez que la visite la familia.

“Sí, estoy consciente que cuando la familia sale a cenar, la mayoría del tiempo debemos mantenernos alejados de los restaurantes de comida rápida, pero cada vez que pasamos cerca de uno de estos lugares, mi hijo suplica que nos detengamos”.

Está bien comer en restaurantes de comida rápida de vez en cuando. Sin embargo, debido a su alto contenido de grasa, no debe convertirse en un hábito. Pruebe y fomente el consumo de opciones más bajas en grasa en los restaurantes de comida rápida.

Cuando visita este tipo de restaurantes, ordene cuidadosamente para la familia y busque opciones que mantengan feliz a su hijo, sin sabotear sus esfuerzos por comer más saludable. Siempre que sea posible, por ejemplo, seleccione para su hijo un emparedado de pollo a la parrilla sin aderezo. Si insiste en comer una hamburguesa, elija la más pequeña, no la más grande que parece que podría alimentar a toda la familia. Ordene una ensalada con aderezo bajo en grasa para que pueda comerla como complemento de su comida.

En lugar de depender demasiado de los restaurantes de comida rápida, opte por comer en restaurantes formales con más frecuencia y busque opciones saludables en el menú. Divida la cena entre ustedes dos. ¡Ahorrará dinero y comerá más sano!

“Sí, comer antes de acostarse puede no ser una buena idea para mi hijo cuando está intentando perder peso, pero cuando yo era pequeño, mi madre siempre nos daba galletas y leche antes de ir a dormir. Es algo que me siento cómodo haciendo y sería difícil hacer las cosas de manera diferente”.

Los hábitos son difíciles de romper, pero por el bienestar de su hijo necesita hacer algunos ajustes. Un refrigerio antes de acostarse no tiene nada de malo, pero es posible que tenga que cambiar el tipo de bocadillos que ofrece a su hijo.

En general, trate de limitar el número de bocadillos a 2 por día. Para los bocadillos que se comerán tarde en la noche, elija opciones que contribuyan a una alimentación sana en general. Podría elegir

  • Palomitas de maíz en lugar de galletas untadas con quesos altos en grasa.
  • Yogur congelado en lugar de helado
  • Totopos en lugar de papas fritas
  • Galletas Graham (y leche) en lugar de galletas con chispas de chocolate
  • Una fruta en lugar de dulces azucarados

“Sí, entiendo que la alimentación saludable es la mejor manera para que mi hijo pierda peso, pero a veces pienso que podría beneficiarse con una pequeña ayuda, y las dietas de moda prometen resultados rápidos. ¿Qué tiene de malo seguir una de estas dietas durante unas semanas para tener un buen comienzo”?

La mayoría de gente ha perdido peso en algún momento de su vida, pero luego lo recuperó. Saben que las dietas de moda no funcionan, al menos a largo plazo, pero las promesas seductoras en las portadas de revistas y cubiertas de libros suelen ser demasiado tentadoras para resistirse.

Lamentablemente, las dietas de moda pueden ser peligrosas. A menudo hacen hincapié en un solo alimento o grupo de alimentos y pueden ser especialmente peligrosas para los niños en edad de crecimiento, para quienes la nutrición equilibrada es muy importante.

Debe poner primero la salud y el bienestar de su hijo. No se deje convencer por promesas de pérdida de peso de un día para otro. Por el contrario, adopte un plan de buena nutrición y actividad física. La pérdida de peso de su hijo será gradual y segura y tendrá la mejor oportunidad de éxito permanente.

“Sí, creo que puedo controlar lo que mi hijo come en casa, pero cuando está en la guardería, no tengo ningún control sobre lo que el proveedor de atención infantil le da. Le sirven lo que comen los demás niños”.

Exprese su preocupación al personal de la guardería. Incluso si el centro sirve comidas idénticas a todos los niños, haga algunas sugerencias para mejorar el menú para que incluya alimentos más saludables. El personal puede ser mucho más flexible de lo esperado y podría estar dispuesto a atender sus solicitudes, tal vez servirle a su hijo en el almuerzo, un emparedado de pavo y una ensalada pequeña en lugar de una hamburguesa y papas fritas.

Si siente que los empleados se resisten un poco a este cambio, ofrezca empacar el almuerzo y/o las meriendas de su hijo para asegurarse que come los alimentos que corresponden al compromiso de la familia de comer alimentos más nutritivos.

“Sí, me encantaría inscribir a mi hijo con sobrepeso en un programa de acondicionamiento en Y, pero no puedo pagarlo”.

Los niños pueden disfrutar de los beneficios de la actividad física sin afectar el presupuesto familiar. El juego es la mejor manera en que los niños pueden aumentar su actividad. No necesita equipo de ejercicio costoso como bandas para correr, ni tiene que inscribirlos en clases con cuotas de inscripción muy altas. Los juegos al aire libre en un área segura pueden ser una gran ayuda para aumentar la actividad física.

Caminar, por ejemplo, es una de las mejores formas de ejercicio y no requiere ningún equipo especial, más que un buen par de zapatos para caminar. Si toda la familia participa, es más probable que su hijo con sobrepeso se sienta motivado a caminar con regularidad. De hecho, las mejores formas de actividad física son las actividades familiares. Llámelas de diversión para que su hijo no sienta que se está perdiendo el programa formal en Y.

“Sí, mi hijo sabe que tiene que realizar más actividad física, pero tiene demasiadas  tareas, además de clases de piano después de la escuela, y simplemente no hay tiempo para hacer ejercicio”.

Muchos de los niños de hoy llevan vidas muy ocupadas. Parece como si las actividades planificadas comienzan inmediatamente después de la escuela y continúan hasta bien entrada la noche. Si lo piensa, es probable que haya algún momento en la tarde o noche de su hijo, incluso solo 15 o 20 minutos, donde podría realizar alguna actividad física.

Recuerde, la actividad debe convertirse en una prioridad en la vida de su hijo. Esto significa que el ejercicio prevalece sobre los videojuegos o navegar en Internet casi siempre. Después de la escuela, ¿puede jugar pelota con los vecinos en el parque de la esquina o hacer los ejercicios que se muestran en el vídeo que le pone en la televisión?

Francamente, no son muchos los niños que no tienen unos minutos para realizar alguna actividad física todos los días. La actividad física promueve el desarrollo físico y mental y es esencial para el desarrollo de la coordinación.

“Sí, mi hijo con sobrepeso debería realizar más actividad física, pero no creo que sea seguro para él jugar al aire libre en nuestro vecindario”.

No deje que sus preocupaciones sobre seguridad mantengan a su hijo sedentario. Hay muchas otras maneras para que se mantenga activo que no sean jugar en el jardín o en un patio del vecindario. Puede participar en un programa de natación en Boys & Girls Club o unirse a una clase de karate. Puede permanecer activo dentro de la casa al bailar su música preferida, hacer girar un aro de hula, saltar la cuerda o hacer tareas como ordenar su habitación.

“Sí, comer bien y mantenerse activo tiene sentido, pero mi hijo adolescente debe perder tanto peso que hemos hablado acerca de la cirugía para la pérdida de peso. ¿Es esto algo que debemos considerar?”

Aunque la gran mayoría de las cirugías de derivación gástrica se realizan en adultos, un número relativamente pequeño de adolescentes se ha realizado el procedimiento. Sin embargo, esta es una cirugía mayor y la decisión de someterse a la operación no debe tomarse de prisa.

La cirugía para adelgazar es recomendable solo para adolescentes extremadamente obesos, en quienes no funcionan medidas de pérdida de peso más conservadoras, especialmente si también han presentado afecciones médicas relacionadas con la obesidad como la hipertensión arterial, la diabetes y la apnea del sueño.

Su pediatra puede realizar una evaluación inicial para determinar si su hijo adolescente es candidato para la cirugía.. Si el pediatra lo remite para una consulta con un cirujano especialista en pérdida de peso que realiza este tipo de cirugía, usted y su hijo adolescente se reunirán con ál, así como con otros especialistas, tales como psicólogos y nutricionistas. Usted y su hijo adolescente tendrán la oportunidad de hablar sobre los beneficios potenciales de la cirugía, además de obtener respuesta a sus preguntas sobre las complicaciones que algunas veces se asocian con la operación, tales como las infecciones, hemorragia y coágulos sanguíneos.

 

Última actualización
3/10/2014
Fuente
Adapted from A Parent's Guide to Childhood Obesity: A Road Map to Health (Copyright © 2006 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.