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Problemas de Salud

La artritis es una inflamación de las articulaciones que produce inflamación, enrojecimiento, calor y dolor. Aunque por lo general se piensa en ella como una enfermedad de las personas de edad avanzada, algunos niños también tienen esta condición. Las cuatro formas más comunes de artritis infantil son las siguientes:

La sinovitis transitoria (inflamación) de la cadera

Esta es la forma más común de artritis en los niños. Se puede desarrollar repentinamente entre los dos y los diez años de edad y puede desaparecer después de un corto tiempo, sin efectos graves duraderos. La causa más común es un virus, así que con frecuencia se ve después de una infección de las vías respiratorias altas. El tratamiento es el descanso y medicamentos antiinflamatorios (como el ibuprofeno) que puede hacer que los síntomas desaparezcan más rápido.

Infección bacteriana de la articulación

Cuando una articulación se infecta con una bacteria, esto causa dolor. Este dolor hace que el niño camine con un movimiento de cojera o que se niegue a soportar peso en esa extremidad o una disminución del movimiento si es en una extremidad superior. Debido a que es una infección bacteriana, el niño por lo general, también tendrá fiebre. Notifique al pediatra de inmediato si aparecen estas señales o síntomas. Si una infección incluye la cadera, puede ser una condición grave y necesita que se diagnostique y trate adecuadamente por un especialista (por lo general un ortopedista). El tratamiento puede incluir una aspiración con aguja de la articulación de la cadera, un drenaje quirúrgico y el uso de antibióticos por vía intravenosa (IV).

Enfermedad de Lyme

Una infección transmitida por la garrapata del venado puede causar un tipo de artritis conocida como la enfermedad de Lyme. (Se llama así porque se diagnosticó por primera vez en un niño de Old Lyme, Connecticut). Esta infección suele comenzar con una marca roja que se encuentra rodeada por un anillo o halo de luz, que se produce en la piel en el lugar donde picó la garrapata a su hijo. Después, puede aparecer un salpullido en otras áreas del cuerpo. El niño también puede desarrollar síntomas parecidos a los de la gripe, como dolor de cabeza, fiebre, glándulas inflamadas, fatiga y dolores y molestias musculares. Luego, la artritis se puede desarrollar semanas o meses después del salpullido en la piel.

Si la artritis es severa, se pueden recetar medicamentos para controlar la inflamación y el dolor hasta que la condición desaparece gradualmente por sí sola. Si la articulación está comprometida, la enfermedad de Lyme se trata con antibióticos. Sin embargo, American Academy of Pediatrics no recomienda tomar antibióticos de forma rutinaria después de la picadura de una garrapata en un esfuerzo para prevenir la enfermedad de Lyme.

Esto es debido al hecho de que la mayoría de picaduras de garrapatas no transmiten el germen que causa la enfermedad de Lyme, los posibles efectos secundarios del medicamento, su costo y el riesgo de que las bacterias se vuelvan resistentes a los antibióticos. Academy tampoco recomienda hacer pruebas de sangre a su hijo para la enfermedad de Lyme poco después de la picadura de una garrapata ya que puede tardar un poco en aparecer en la sangre. Para prevenir la enfermedad de Lyme, su hijo debe evitar áreas infestadas por garrapatas, como las regiones boscosas, las hierbas altas o los pantanos. Los niños también se pueden proteger de las garrapatas con el uso de  camisas de manga larga, metiendo sus pantalones dentro de sus calcetines, y usando un repelente de insectos que contenga DEET como ingrediente activo.

Casi todos los casos, la enfermedad de Lyme se pueden tratar fácilmente con antibióticos, incluso si se desarrolla la artritis.

Artritis idiopática juvenil (AIJ)

A la artritis idiopática juvenil (AIJ) se le ha referido como artritis reumatoide juvenil o artritis crónica juvenil. Esta es la forma crónica más común de inflamación de las articulaciones en los niños. La AIJ es una enfermedad desconcertante que es a menudo difícil de diagnosticar y difícil de entender para los padres. Los síntomas más comunes son: rigidez en las articulaciones e inflamación persistente de una o varias articulaciones, dolor y fiebre inexplicable. Si su hijo tiene alguno de estos síntomas o un patrón inusual de caminar, especialmente en la mañana o después de la siesta, llame al pediatra. Sorprendentemente, muchos y tal vez incluso la mayoría de los niños con AIJ no se quejan de dolor cuando los síntomas de la enfermedad se presentan por primera vez.

La AIJ ocurre con más frecuencia en los niños entre las edades de tres y seis años de edad y cerca del tiempo de la pubertad. Es inusual que la AIJ empiece antes de un año de edad o después de los dieciséis años de edad. Aunque esta condición puede ser discapacitante, con un tratamiento adecuado muchos niños se recuperan por completo en el momento de la pubertad.

No se conoce todavía la causa exacta de la AIJ. Los investigadores creen que la AIJ puede ser provocada o quizás está relacionada con una infección viral en los niños que tienen una anormalidad en su sistema inmune (resistencia a la enfermedad). En algunos niños, el virus causa solo una enfermedad leve. Pero para otros, el virus causa que el sistema inmune reaccione de manera exagerada y desencadena la inflamación, la inflamación de las articulaciones y el dolor.

Las señales, los síntomas y los efectos a largo plazo pueden variar dependiendo del tipo de AIJ. Una forma de AIJ conocida como AIJ sistémica, no causa solo fiebre y dolor de articulaciones, sino que también puede dañar los órganos internos. Cuando la AIJ sistémica afecta los órganos internos, el niño puede desarrollar ya sea pericarditis (inflamación de la cubierta externa del corazón), miocarditis (inflamación del músculo del corazón), pleuritis (inflamación de la mucosa de los pulmones) o neumonitis (una inflamación del tejido pulmonar).

La inflamación también puede ocurrir en el cerebro y su recubrimiento, esta condición se denomina meningoencefalitis, pero es menos común que las otras condiciones descritas anteriormente. Existen otros dos tipos de AIJ: AIJ oligoarticular (que afecta a una o más articulaciones) y poliarticular (que afecta a muchas articulaciones). La AIJ oligoarticular puede estar asociada con la inflamación del ojo, que a su vez puede causar glaucoma o cataratas. La AIJ oligoarticular es la forma más común, que afecta con mayor frecuencia a las niñas. También tiene el mejor pronóstico respecto a la discapacidad y el resultado final.

Tratamiento de AIJ

Se han realizado grandes progresos en el tratamiento de la AIJ y otras formas de artritis. El tratamiento varía dependiendo del tipo de artritis que tiene el niño y a menudo incluye medicamentos, ejercicio, terapia física y posiblemente férulas. Es importante seguir el tratamiento recomendado por el médico para garantizar el mejor resultado para el niño.

Para AIJ, la terapia tiene como objetivo reducir la inflamación. Se puede usar inicialmente la aspirina en niños con una enfermedad leve, ya que reduce la inflamación de las articulaciones y el dolor. Además, la aspirina es de muy bajo costo y fácil de administrar. Sin embargo, en algunos niños la aspirina puede tener efectos secundarios indeseables, como el malestar estomacal. Además, la terapia con aspirina se debe suspender si el niño tiene varicela o enfermedades similares a la gripe, relacionadas con una enfermedad que se llama síndrome de Reye. Si la aspirina no está funcionando o produce efectos secundarios inaceptables, el pediatra le puede recomendar el uso de medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE) como el ibuprofeno. Al igual que la aspirina, estos son medicamentos de acción rápida, pero con menos probabilidades de causar efectos secundarios.

Especialmente para los niños con muchas articulaciones afectadas por la artritis, cada vez es más común el cambio a medicamentos que detienen el rápido crecimiento excesivo del tejido-recubrimiento de las articulaciones o que reducen la inflamación. Si la AIJ es severa o no está mejorando con el tratamiento de primera línea, el pediatra puede referir a su hijo a un reumatólogo pediatra para este tipo de tratamiento. Tales medicamentos requieren de un control cuidadoso pero pueden mejorar de gran manera la vida de los niños con artritis.

Hay también otras terapias disponibles que han probado ser de ayuda para los niños con inflamación en una o dos articulaciones. Por ejemplo, un medicamento esteroide antiinflamatorio se puede inyectar directamente a las articulaciones afectadas y puede restaurar rápidamente la función de su hijo incluso en las articulaciones severamente afectadas.

Aunque no hay manera de prevenir la AIJ, es posible retrasar la progresión de la enfermedad. El ejercicio juega un papel importante en el retraso de la progresión de la AIJ y en prevenir que las articulaciones se vuelvan demasiado rígidas. Si bien a veces puede ser incómodo, especialmente cuando las articulaciones de un niño ya están irritadas, es importante que los padres ayuden a sus hijos a superar el malestar para los beneficios a largo plazo.

Vivir con AIJ requiere de muchas adaptaciones, no solo para el niño enfermo sino para sus padres y otros miembros de la familia. Pero trabajar como equipo ayudará a reducir el riesgo de que el niño tenga problemas o consecuencias a largo plazo. El pediatra le puede recomendar organizaciones de artritis que le pueden proporcionar información útil sobre esta compleja enfermedad.

 

Última actualización
5/19/2013
Fuente
Caring for Your Baby and Young Child: Birth to Age 5 (Copyright © 2009 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.