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Problemas de Salud

Cada año, muchos padres se apresuran a llevar a sus hijos al consultorio del pediatra o a la sala de urgencias después de que han sido mordidos por animales o por otros humanos. Tenga en cuenta las siguientes estadísticas: hay aproximadamente 4.5 millones de mordidas de perro reportadas anualmente en los Estados Unidos, junto con 400,000 mordidas de gato y 250,000 mordidas de humanos. Es probable que el número real de mordidas sea mucho mayor. Mientras que muchas de estas mordidas ocasionan solo lesiones menores, otras son mucho más graves. En muchos casos, estas mordidas producen infecciones. Esto ocurre en más de 50% de las mordidas de gatos y 15% a 20% de las mordidas de perros o humanos.

Muchas personas no se dan cuenta que la mayoría de mordidas vienen de animales domésticos que el niño conoce, no de animales salvajes ni desconocidos. Una preocupación importante para los padres respecto a las mordidas de animales es el riesgo de que el niño contraiga rabia. La rabia es una infección viral muy grave que afecta el sistema nervioso central y el cerebro, ocasionando fiebre alta, dificultado para tragar, convulsiones y eventualmente, la muerte.

Afortunadamente, la rabia en los humanos es rara actualmente (la mayoría de animales domésticos han sido vacunados contra la rabia), pero aún así, el animal que muerde a su hijo posiblemente deberá ser confinado y observado por 10 días para ver si hay signos de rabia. (No intente capturar al animal usted mismo. Comuníquese con los oficiales de control de animales.) Sin embargo, el confinamiento no es siempre posible, especialmente cuando un animal salvaje es responsable de la mordida. El mayor riesgo de rabia viene de los animales salvajes que los murciélagos, mapaches, zorros, zorrillos y coyotes.

Aún cuando no haya rabia, se puede presentar una infección en el lugar de la mordida. Comuníquese con su pediatra si hay alguno de los signos siguientes presente:

  • Pus o supuración de la herida ocasionada por la mordida
  • Inflamación y sensibilidad en el área alrededor de la mordida
  • Marcas rojas que se extienden desde la mordida
  • Glándulas inflamadas que ocurren sobre la mordida

Prevención de mordidas e infecciones

Para prevenir las mordidas y las infecciones asociadas a las mismas, hay algunas sugerencias que debe tener en cuenta.

  • Enseñe a su hijo a evitar el contacto con los animales salvajes. También debe permanecer lejos de los animales muertos, cuyos tejidos del sistema nervioso y saliva pueden contener el virus de la rabia y que puede estar infestado con pulgas o garrapatas que transmiten bacterias, virus y otros organismos infecciosos.
  • Nunca deje a un niño solo con un animal. Incluso la interacción por juego entre el niño y un animal doméstico puede causar demasiada emoción al animal y ocasionar una mordida inesperada.
  • No permita que su hijo moleste a un animal doméstico, ni que juegue bruscamente con él (por euemplo, jalarle la cola) o que agarre sus juguetes, huesos o comida.
  • Eduque a su hijo a que no debe besar ni poner su cara cerca de un animal, ni debe despertar a un animal cuando está durmiendo ni molestarlo mientras come. Enseñe a su hijo como comportarse cuando se le acerca un perro desconocido. No debe correr para huir del perro ni hacer movimientos agresivos, sino que en lugar de eso debe ver al perro, permitirle que lo huela y luego debe alejarse lentamente.
  • Instruya a los niños mayores a reconocer los signos de un perro potencialmente inseguro, incluyendo el cuerpo rígido, una cola parada o medio parada, una expresión de mirada perdida, ladrido histérico o una posición agachado.
  • Cubra y asegure todos los contenedores de basural, los cuales evitarán que los mapaches y otros animales salvajes sean atraídos a su casa y a los lugares donde los niños están jugando. Cómo se tratan las mordidas de los animales, aquí hay unos lineamientos sobre cómo tratar una mordida de un animal o reducir el riesgo de presentar una infección.

Cómo se tratan las mordidas de los animales

Aquí hay algunos lineamientos sobre cómo tratar una mordida de un animal para reducir el riesgo de presentar una infección.

  • Aplique presión firme en el área de la mordida con un vendaje o una toalla limpia hasta que el flujo de sangre cese. Si no puede detener la hemorragia, comuníquese con su pediatra.
  • Lave la herida suavemente pero minuciosamente con jabón y agua, séquela y cúbrala con una gasa.
  • Comuníquese con su pediatra cuando la mordida de un animal penetre la piel, incluso si la herida parece pequeña. Su pediatra puede decidir suturar (coser) la herida y quizás le recete antibióticos o tratamiento para prevenir la rabia o el tétano. Se administran antibióticos para la mayoría de mordidas moderadas a severas, heridas penetrante so mordidas en la cara, las manos, los pies o el área de los genitales. También se utilizan para niños con un sistema inmune debilitado.

Si el animal no está disponible para observarlo y el riesgo de rabia se considera alto, su médico dará a su hijo un tipo específico de inmuno gobulina y empezará una serie de vacunas contra el virus de a rabia, as cuales evitarán que ocurra la infección. La inmuno globulina se inyecta en la herida de la mordida. Se debe administrar tan pronto como sea posible para que sea más útil.

¿Qué debe hacer en caso de mordidas de humanos, quizás de un hermano o compañero de juegos? Comuníquese con su pediatra y describa la herida. Es posible que su pediatra desee saber si la mordida ha perforado la piel y si a lesión es lo suficientemente grande para requerir puntos. Si su médico desea examinar la mordida, lávela con jabón y agua antes de salir para la visita al consultorio. Para las heridas menores que casi no penetran la piel, un lavado profundo y un vendaje posiblemente será todo lo que necesite.

 

Última actualización
6/30/2014
Fuente
Immunizations & Infectious Diseases: An Informed Parent's Guide (Copyright © 2006 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.