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Problemas de Salud

Ahora el yin y el yang: justo cuando pensó que era seguro hacer ejercicio… La epidemia de sobrepeso infantil es sin duda un problema grave en los Estados Unidos. Sin embargo, hay otro iceberg importante que apareció en el extremo opuesto del horizonte y es, demasiado ejercicio. Sí, regresan los terribles demasiados: demasiada obesidad y demasiadas lesiones por el exceso de presión por ejercitarse demasiado. Dos crisis trascendentales en nuestra población joven: obesidad y lesiones por uso excesivo. ¿Quién lo hubiera creído? Qué dilema. Tenemos niños triturando patatas fritas todo el día y niños pulverizando sus cuerpos en el pavimento. Dos situaciones que necesitan encontrar un punto medio feliz. En nuestro afán por promover el ejercicio, es crítico que evitemos caer en la trampa de la sociedad de exigir demasiado de los niños una vez se involucran en el mundo de los deportes u otras actividades de ejercicio.

Por un lado, hay demasiados niños con problemas de peso que necesitan ejercitarse. Por el otro lado, hay demasiados pequeños que tienen un problema de exceso de ejercicio y que deben reducirlo. Es la “batalla de los exagerados contra los que se consienten demasiado”, por ponerlo de alguna forma. Hay un aumento sustancial en la cantidad de lesiones por uso excesivo en nuestra población más joven y activa. Al igual que tenemos niños con problemas de salud que solían ser exclusivos de los adultos, también tenemos lesiones que solo presentaban los adultos y que ahora se están filtrando a nuestros jóvenes activos. A medida que los jóvenes empiezan a aumentar la intensidad y duración del entrenamiento a niveles de adultos, las lesiones del tipo de los adultos empiezan a aparecer. He notado un aumento sustancial en la cantidad y la gravedad de las lesiones deportivas de jóvenes en mi clínica en los últimos años. Algunas de estas lesiones son fracturas, desgarres de ligamentos o conmociones que muchas veces son difíciles de evitar, pero muchas de estas lesiones son causadas directamente por el uso excesivo y el entrenamiento inapropiado. Los niveles altos de ejercicio intenso y repetición en un cuerpo joven y en crecimiento pueden conducir a resultados indeseables, especialmente si el aumento del entrenamiento surge de la presión excesiva o de una falta de conocimiento sobre el desarrollo y la maduración de las destrezas.

En mi profesión de medicina deportiva pediátrica y de adolescentes, para mí es doloroso ver que una gimnasta de 13 años casi a nivel olímpico tenga que terminar su carrera debido a que sufre de varias lesiones por uso excesivo o una patinadora élite de patinaje artístico de 12 años de edad que trunca su carrera por una fractura por estrés en su pierna después de que se refirieron a ella como “una de las mejores para los próximos años”. La lista sigue y siempre es triste ver estas cosas. Los menores tan jóvenes con capacidad y talento no deberían tener que producir actuaciones de clase mundial a esa edad. Felicitaciones si pueden, pero, ¿cuál es la obsesión insaciable que tenemos de ver a puros niños alcanzar proezas atléticas a edades cada vez menores? A veces nadie tiene la culpa. Las lesiones por uso excesivo no siempre son resultado de un padre o entrenador insistente que hace que el atleta entrene en exceso. Algunas de estas lesiones las causa el simple hecho de que el niño está enamorado del deporte, todos ven el potencial y al pequeño atleta se le permite entrenar mucho más de lo que el cuerpo joven es capaz de soportar.

De los millones de jóvenes en nuestro país, hay un aumento muy positivo en la cantidad de niños que están involucrados en el ejercicio o actividades deportivas. Recuerde, sin embargo, que se ven números gigantes de lesiones estimadas, muchas de las cuales son resultado del uso excesivo, que debería prevenirse. Aunque es difícil saber los números exactos, podría apostar que con la cantidad de lesiones por uso excesivo que llegan a mi clínica, los números han de ser alarmantes.

Seguro, su hijo se lastima en el jardín, en el recreo y en deportes. Sin embargo, las lesiones deportivas se han vuelto más aceptables socialmente en comparación con otras formas de lesiones. No hay duda de que sí ocurren lesiones en las actividades y los deportes y que muchas veces son pura mala suerte. Por el otro lado, las lesiones por uso excesivo deberían estar bajo más control porque suelen ocurrir después de un aumento significativo en la actividad. Si tantas lesiones son potencialmente prevenibles porque son causadas por el hecho de que los cuerpos jóvenes hacen demasiado ejercicio intenso, esto no debería pasarse por alto. Es posible que las familias vean orgullosas ese tipo de lesión como una señal de la capacidad atlética de su hijo, pero esas lesiones no se verán tan bien cuando les dé artritis a los 45 años o estén marcados por una cicatriz de una cirugía de reemplazo de la rodilla en el futuro y ¿a quién le toca vivir con las consecuencias?

Entonces, muy poco ejercicio, demasiado ejercicio... ¿existe un punto medio feliz? El ejercicio debe fomentarse, pero en nuestra sociedad, los deportes se han convertido en sinónimo de competencia, ganar y fama. (¿Dónde están el bienestar físico, la salud y la diversión en esa lista?) Todos quieren que sus hijos sean atletas estrella, los atletas estrella más jóvenes, los atletas más exitosos, los atletas con las mejores becas a las mejores universidades con los mejores equipos deportivos y ojalá los atletas que obtiene esa anhelada medalla mundial o cheque de pago por deportes profesionales. De alguna forma han de creer que el éxito de sus hijos hará que otras personas los vean como mejores padres. Piénselo. Los cavernícolas se pegaban en el pecho; nosotros no deberíamos.

Con toda la atención que se presta a estar en primer lugar -y cualquier cosa menos que eso es un fracaso- no es de sorprenderse que la presión por destacarse empiece a edades muy tempranas. Se convierte en algo arraigado. Se convierte en la norma. Se convierte en aceptado. Nuestra naturaleza competitiva nos hace querer ser los mejores. Ese deseo por sí solo es saludable y nos permite a la mayoría alcanzar muchas de las metas de nuestras vidas y tener un maravilloso sentido de valor propio. Sí, es fácil ver cómo ese principio se puede distorsionar muy rápido, especialmente si los mentores adultos de nuestros jóvenes son quienes llevan a cabo la distorsión.

BIEN. ¿Podemos hablar? Como especialista en medicina deportiva de jóvenes, sigo diciendo que parte del motivo de este fenómeno de exigencia y uso excesivo es simplemente falta de conocimiento. Creo que muchas personas tienen muy buenas intenciones, pero simplemente no saben por lo que pasa el cuerpo para florecer atléticamente a cualquier nivel. Los niños no son adultos con ropa de niños, por lo que aprender sobre cómo son diferentes puede tener un efecto enorme en sus logros y salud, y darles una experiencia deportiva positiva y éxito verdadero. Se necesita mucho esfuerzo para que todos entiendan las presiones e influencias que hay sobre sus niños, por qué los niños pueden o no pueden hacer ciertas cosas a ciertas edades y que demasiado estrés por ejercicio en un cuerpo joven y en crecimiento puede causar lesiones. Espero que al entender esto haya una reducción en el estrés innecesario que se pone sobre los niños y adultos, se anime a los jóvenes sabiendo que el ejercicio es bueno a todos los niveles, se prevengan expectativas irreales de los padres y entrenadores, se evite que los padres alcancen sus metas indirectamente a través de los hijos y se reduzca el número de lesiones por uso excesivo en nuestros atletas jóvenes. El conocimiento es como el oro. No todos tienen mucho, pero lo que tienen es muy valioso.

 

Autor
Paul R. Stricker, MD, FAAP
Última actualización
5/19/2013
Fuente
Sports Success Rx! Your Child’s Prescription for the Best Experience (Copyright © 2006 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.