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Problemas de Salud

Ningún deporte es 100 por ciento seguro. Pero los padres, jugadores y entrenadores pueden hacer mucho para minimizar los riesgos de lesiones de los jóvenes atletas.

La frecuencia y el tipo de lesión varían dependiendo de la naturaleza y de las exigencias del deporte. Los deportes de contacto y colisión, como el basquetbol, hockey sobre hielo y fútbol soccer están relacionados a un riesgo mayor de lesiones severas como luxaciones, esguinces, contusiones, fracturas y dislocaciones. Los deportes de resistencia pueden tener índices menores de lesiones pero pueden tener una proporción más alta de lesiones por abuso como tendinitis, apofisitis y fracturas por tensión. A continuación encontrará algunas sugerencias para minimizar las lesiones.

Asegúrese de que su hijo compita contra jugadores de tamaño y desarrollo comparables.

Los atletas jóvenes pueden tener la misma edad y sin embargo, variar considerablemente en altura, peso y madurez física. Esto puede poner a un niño menos desarrollado en desventaja competitiva y poner en peligro su seguridad, particularmente cuando los jugadores de fuerza y tamaño distintos compiten en deportes de contacto o colisión. “Incluso a nivel de escuela secundaria”, observa el Dr. Luckstead, “hay diferencias de tamaño entre un alumno de segundo grado y uno de último”.

Exhorte a los atletas jóvenes a que se entrenen para su deporte en lugar de confiar en el deporte para que los ayude a estar en forma.

El acondicionamiento físico apropiado puede ser de gran beneficio en mantener a un jugador fuera de la lista de discapacitados y a la cabeza de su juego. Pida al entrenador de su hijo adolescente que le ayude a diseñar un régimen de ejercicios adecuado.

No abuse ni use excesivamente los brazos y piernas.

En años recientes, una epidemia de dolor de codo recurrente debido al abuso provocó que Little League Baseball, Inc., limitara a los lanzadores menores de trece años a seis entradas por semana; los lanzadores de trece a dieciséis años de edad pueden lanzar un máximo de nueve entradas. La organización también instituyó descansos obligatorios entre apariciones en el montículo. Desde entonces, la incidencia de dolor de codo recurrente disminuyó dramáticamente.

Los corredores pueden evitar lesiones por abuso si corren en terrenos suaves y planos y alternen días de corridas agotadoras con ejercicios menos exigentes. Deben alcanzar gradualmente su objetivo de entrenamiento. Se ha sugerido que se deben evitar los incrementos de más de 20 por ciento. Por ejemplo, si el millaje total de una semana es veinte millas, el millaje máximo para la semana próxima no debe ser más de veinticuatro millas.

Estirar y calentar antes de la práctica y de la competencia ayudan potencialmente a mejorar el rendimiento y disminuir las lesiones.

Para aumentar la flexibilidad también es útil estirarse después de la actividad. Ya sea antes o después de los ejercicios, los músculos se deben calentar antes de estirarlos.

Los descansos para tomar agua se deben programar por lo menos cada veinte minutos para evitar la deshidratación.

La reposición inadecuada de líquidos puede disminuir la fuerza y la resistencia de los músculos y puede aumentar el riesgo de lesiones relacionadas con el calor. El agua simple usualmente es adecuada para reponer la pérdida de líquidos, pero los atletas pueden sentirse inclinados a beber más si el líquido tiene sabor y contiene glucosa y electrolitos.

Use el equipo correcto de la manera correcta.

Los adolescentes con frecuencia usan equipo usado o “heredado” que puede no ser del tamaño correcto ni ajustarse para su uso específico. Una raqueta o mazo que no esté bien ajustado puede provocar compensaciones de técnicas no deseadas o la frustración de rendimiento menos que óptimo. Lo mismo podemos decir del equipo de protección como cascos y rodilleras o coderas. Si el equipo no se ajusta ni recibe el mantenimiento correcto, compromete su eficacia. Asegúrese de reemplazar el calzado atlético cuando las suelas de los zapatos comiencen a mostrar señales de uso y desgaste.

Cuando practique o juegue en climas cálidos, debe tomar precauciones para evitar enfermedades provocadas por calor como calambres, agotamiento por el calor o insolación.

Hacer ejercicio en clima seco y levemente cálido generalmente no es problema para los adolescentes a menos que haya mucha humedad. En condiciones de temperatura alta y mucha humedad, los jóvenes tardan más en ajustarse que los adultos. Los adolescentes tienen menos capacidad de sudoración que los adultos y pueden generar más calor durante la actividad. Con las precauciones adecuadas, les lesiones por calor y la deshidratación se pueden prevenir en casi todos los casos.

  • Al inicio de una onda de calor o un programa de ejercicios vigorosos, los ejercicios deben ser más cortos y menos agotadores. Gradualmente, la duración e intensidad pueden aumentar en un período de diez a catorce días.
  • Las prácticas y los juegos se pueden realizar en la mañana o al final de la tarde, cuando el calor es menos agobiante.
  • ¡Beba! Los adolescentes deben tomar de 10 a 15 onzas de agua fresca antes de los ejercicios y 8 a 10 onzas cada veinte a treinta minutos cuando ya se están ejercitando. Las bebidas energéticas sólo son necesarias para actividades prolongadas (maratones). Ni los jugos de frutas ni las gaseosas califican entre las bebidas de campeones, de hecho, ambas pueden molestar el estómago de sus hijos e interferir con la absorción de líquidos.
  • Los niños y las niñas deben vestir una sola capa de ropa ligera y absorbente a fin de facilitar la evaporación de sudor y dejar expuesta tanta piel como sea posible. Las prendas empapadas en sudor se deben reemplazar con prendas secas.

 

Última actualización
5/19/2013
Fuente
Caring for Your Teenager (Copyright © 2003 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.