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Problemas de Salud

Las mejoras en la calidad del equipo de protección, como rodilleras, hombreras y cascos, han hecho que la participación en los deportes sea más segura que nunca antes. Aun así, los cuerpos de los niños siguen siendo vulnerables a las lesiones. A medida que los niños pequeños avanzan por la infancia media, volviéndose más fuertes, más rápidos, más grandes y más agresivos, la incidencia de lesiones aumenta. Los estudios demuestran que cada año, 2 a 3 por ciento de los niños de cinco a siete años de edad experimentan lesiones que requieren más que algunos días de descanso y recuperación; esa cifra aumenta a 5 a 10 por ciento entre los niños de nueve a diez años de edad.

La prevención de lesiones debe ser una preocupación primordial. Su niño debe usar casco, protectores bucales, protectores para la cara, rodilleras y coderas, protección para los ojos, protección para los genitales y otro equipo apropiado para el deporte.

La mayoría de lesiones relacionadas con los deportes involucran tejidos suaves del cuerpo y no los huesos. Aproximadamente dos tercios de las lesiones son esguinces (sobreestiramiento o sobretensión de los músculos) o luxaciones (torceduras de las articulaciones con desgarre parcial de los ligamentos).

Muchas lesiones son ocasionadas por el exceso en el uso o tensión repetitiva en la parte del cuerpo afectada. Cuando un niño hace ejercicio en exceso o no entrena adecuadamente, por ejemplo, lanza demasiadas entradas o lanza de forma incorrecta, la tensión que se acumula en las articulaciones y músculos puede causar daño.

Las lesiones por uso excesivo con frecuencia se pueden prevenir si aconseja a su niño que deje de hacer ejercicio al sentir las primeras molestias. "Si no duele no sirve" puede ser una frase contagiosa, pero es un mal consejo. "Lento pero seguro" tiene más sentido.

Una vez ocurre una lesión, se debe diagnosticar y tratar adecuadamente. Todos los niños con lesiones que aparentan ser menores se pueden beneficiar de que un pediatra los examine. Además de recomendar tipos específicos de tratamiento, el médico puede sugerir que su niño reduzca el nivel de participación atlética para permitir que la lesión sane mientras evita utilizar la parte lesionada del cuerpo. Las lesiones deportivas mal tratadas y que no han sanado por completo pueden iniciar una etapa de problemas para toda la vida. Debido a que sus niños pequeños o en la infancia media no pueden contemplar el futuro seriamente, los padres deben ser firmes para asegurar que se sigan las indicaciones del médico.

También es importante identificar la causa de las lesiones antes de volver a practicar deportes. ¿Estaba en malas condiciones el campo de juego? ¿No se utilizó el equipo de seguridad? ¿El entrenamiento o acondicionamiento no era adecuado? ¿El entrenamiento era deficiente? Si los padres pasan por alto estos factores, seguramente las lesiones volverán a ocurrir.

Los niños que practican deportes son mucho más vulnerables a sufrir lesiones severas y sus rodillas son las más afectadas en comparación con otras partes del cuerpo. Los tobillos, hombros y codos son particularmente susceptibles a las lesiones que pueden colocar a los niños pequeños en la lista de discapacitados durante el proceso de curación.

 

Última actualización
10/1/2013
Fuente
Caring for Your Teenager (Copyright © 2003 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.