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Vida Sana

​Mientras se acercaba el lunes después de la tragedia del tiroteo de Newtown  y alistábamos a nuestros niños para ir a la escuela, la mayoría de nosotros sentíamos pesadumbre en nuestros corazones. Yo lo viví. Había cierta ansiedad de mandar a nuestros hijos a la escuela.

Los días trascurridos después de la tragedia fueron desconcertantes. Darle sentido a la tragedia de Connecticut era un enorme reto, especialmente mientras surgían los detalles del tiroteo al mismo tiempo que llegaba información sobre las vidas de los hermosos niños y educadores. Es muy poco lo que se puede decir fuera de que fue una tragedia que nos sacudió el alma. No tiene ningún sentido lo que aconteció aquí en los Estados Unidos.

Y aunque hubo historias increíbles de heroísmo, sentimos que nos dejó muy adoloridos y con mucha tristeza, que aún sentimos ahora.

En mis más de cuatro años de experiencia usando las redes sociales en aquel entonces, no hubo otro tema jamás que rebasara todos mis canales como el de esta tragedia. Estábamos aterrorizados y horrorizados, tristes y aturdidos. Como lo dijo el presidente Obama, “Teníamos el corazón destrozado”. Cuando abrí las páginas de la edición del domingo del New York Times después de la tragedia, sentí un nudo en la garganta y lloré de nuevo – Simplemente me era imposible encontrarle sentido a la cantidad de niños de 6 y 7 años que habíamos perdido. Especialmente cuando yo tenía uno sentado junto a mí a la mesa del desayuno.

El hecho de ser un evento ocurrido al azar nos permitió a todos sentir los pormenores del horror y la pérdida de una manera muy personal.

Todos podemos y debemos seguir colaborando para lograr un futuro más seguro para nuestros hijos. No desfallezca en sus metas para lograr, o deje que otros miembros de la comunidad lo hagan, mejoras en la comunicación, acceso a la salud mental,  medidas para evaluar el control al acceso de las armas de fuego – al paso de los meses. El futuro se nos avecina con mucha rapidez.

Consejos para el regreso a la escuela después de una tragedia

  • La escuela de su niño es segura. El hecho es que estas espantosas tragedias no son acontecimientos normales. La escuela de su niño es un lugar muy seguro. Recuérdelo y recuérdele a sus niños, si se lo preguntan, que una tragedia como esta es una excepción.
  • Obtenga la información necesaria para sentirse seguro. Envié un correo electrónico al rector, al maestro de sus niños o a los otros padres de la escuela – quizá incluso comprométase a participar para a cerciorarse de que exista un buen mensaje de seguridad para enviar por teléfono o por correo electrónico, o súmese a los esfuerzos de las familias de la comunidad que quieren implementar la seguridad después de la tragedia. Esto podría ayudar a aliviar sus temores. Participe. Escriba una carta al presidente (The White House, 1600 Pennyslvania Ave., NW, Washington, DC 20500) o una a su representante del Congreso. Tomar acción después de una tragedia es el mejor remedio para curar la ansiedad
  • De vez en cuando deje de ver los reportajes de los medios de difusión. Como es el caso de cualquier sarta de noticias, es necesario compartimentar o separar los mensajes. Nuestra curiosidad por saber detalles es muy humana. Se deriva de la compasión que sentimos por nuestros propios hijos. El ver noticias sin descanso no sólo aumentará su ansiedad sino que le hará daño.
  • Plantéese ahora mismo un plan para el día de hoy. Visualice su idea de un día perfecto. Cuándo desea ver las noticias o los acontecimientos de las últimas horas, o si no lo quiere hacer. Si la información y los reportajes de última hora acerca de una tragedia específica lo ayudan a sentirse seguro, entonces incorpore estos reportajes en la rutina de su día. Sin embargo, hay que espaciarlos para que tenga algunos momentos en donde no se sienta atiborrado de información. Cierre la ventana de Facebook en el trabajo; vea las noticias solamente por periodos de media hora a la vez. El estrés que usted sienta debido a la tragedia es también importante para sus niños. Reciba información de su escuela en la mañana y de los medios de difusión a la hora que pueda lidiar con esta información. Si no, vuelva a sus actividades diarias lo mejor que pueda – sin las noticias.
  • Conéctese con el grupo de personas que le pueden brindar apoyo durante tiempos difíciles como son los días después de tragedias como estas. Por ejemplo, sus amigos, los miembros de su iglesia o lugar donde practica la religión, su médico o su familia. Estas personas pueden y quieren ayudarlo.

Consejos para ayudar a los niños que permanecen atemorizados

  • Primero – recuerde que usted conoce a sus niños mejor que nadie. Antes de explicarles o de ofrecerles detalles o explicaciones que usted crea que son necesarios para ellos, pregúnteles qué han escuchado o de que están enterados y qué opinan y sientan al respecto. Escúchelos detenidamente antes de hablar. Sin embargo, recuerde que quedarse callado no ayuda en situaciones de crisis – si sus niños no hablan nada al respecto, inicie el dialogo y comience a hablar. Continúe formulando preguntas durante la presente semana y las que siguen.
  • Hable sobre todas las medidas de seguridad que tiene en su propia casa y escuela para proteger a sus niños del peligro.
  • Escúchelos con atención para identificar errores de comprensión para que les pueda ayudar a aclarar la mala información o conceptos erróneos. ¡Esto es algo que nosotros podemos hacer bastante bien!
  • Si sus niños no están enterados de la tragedia, considere la posibilidad de hablar con ellos antes del regreso a la escuela. Es muy probable que varios de sus compañeros sepan acerca de los eventos ocurridos durante una tragedia o tiroteo, así que es mejor que ellos se enteren de estos acontecimientos por usted.
  • Tenga en cuenta que la edad del niño es un factor importante aquí. Los niños menores de 8 años no tienen un entendimiento acertado del tiempo y del espacio. El ver imágenes o filmaciones de una escuela puede confundirlos y podrían creer que algo malo está pasando en su propia escuela. Sea muy cuidadoso al exponerlos a los medios de difusión (televisión, impresos, navegación por internet) que contenga imágenes o palabras que ellos puedan identificar o leer.
  • Ser honesto es lo mejor. Responda con franqueza, pero evite detalles explícitos. Por ejemplo, no es necesario que un niño pequeño sepa la edad de los niños que fueron asesinados en un tiroteo. No es necesario que un niño pequeño sepa el tipo de armas o balas o ni siquiera cuántos niños o profesores murieron. Sin embargo, lo que los niños realmente quieren saber es lo que usted piensa y cómo se siente. Hable acerca de cómo hace usted para lidiar con su propia tristeza o emociones difíciles. No es necesario que usted sepa el porqué de lo que ha pasado – Está bien decirles a los niños que usted no sabe por qué ha sucedido esta tragedia.
  • En la tarde después de la escuela, hable con sus niños sobre su día en la escuela. Hágales preguntas no definidas para ver de cuánto se han enterado o cómo se sienten. Continúe averiguando durante las próximas semanas. Este tipo de experiencias traumáticas desafortunadamente no desaparecen al siguiente día.
  • Si su niño tiene dificultades para recibir y aceptar noticias trágicas, no dude en consultar con el médico de su niño o con un profesional de enfermería. Nosotros estamos entrenados para brindar apoyar a los niños y a las familias que sufren.

Información adicional :

Nota del editor: La medicina del doctor mamá: Cómo encontrar la calma y tener confianza en nuestras habilidades como padres, la salud infantil y equilibrio entre el trabajo y la vida familiar (Mama Doc Medicine: Finding Calm and Confidence in Parenting, Child Health, and Work-Life Balance) - Copyright © 2014 American Academy of Pediatrics - será publicado en marzo del 2014.


 

Autor
Wendy Sue Swanson, MD, MBE, FAAP
Última actualización
12/11/2013
Fuente
Mama Doc Medicine: Finding Calm and Confidence in Parenting, Child Health, and Work-Life Balance (Copyright © 2014 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.