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Vida Sana

Cuando su hijo está enfrentando mucho estrés, puede beneficiarse de su ayuda para entender cuál es la mejor forma de hacerle frente. Tómese el tiempo para hablar con él acerca de las presiones que siente y la ansiedad en su vida. Los niños en edad escolar a menudo encuentran difícil sentarse y hablar estos temas. Pero hágale saber que está interesado y que le preocupa, y que le gustaría ayudar. Aborde cada situación como un problema por resolver.

Tal vez deba ponerse en el lugar de su hijo e imaginar lo que está sintiendo. Hablen acerca de algunos de sus comportamientos y demostraciones de emoción que haya notado recientemente, los cuales le sugieren que él puede estar luchando con algunos problemas. Gradualmente, sus esfuerzos pueden ayudarle a que convierta sus sentimientos en palabras.

Ayude a su hijo a entender su propio temperamento. Utilice algunas afirmaciones de guía sobre observaciones que ha hecho de él. Diga cosas como "Sé que reaccionas bastante enérgicamente al estrés". O, "Parece ser que prefieres tomarte tu tiempo para tomar decisiones". Esto puede ayudar a promover su opinión y ayudar a su hijo a luchar.

Juntos, usted y su hijo deben evaluar las situaciones o actividades que están produciendo problemas. ¿Hay problemas con amigos que deban resolverse? ¿Es necesario reafirmarle que, a pesar del divorcio u otra perturbación familiar, aún la aman ambos padres? ¿Necesita recortar su programación de actividades extra curriculares o elegirlas más cuidadosamente?

Aclaren los problemas juntos e identifiquen un número de posibles soluciones. Analice las influencias que pueden estarse sumando a la dificultad que su hijo está teniendo para ajustarse o manejar la situación, y busque formas en las que él puede cambiarlas.

Si su hijo parece tener muy poco tiempo libre, ayúdele a modificar su programación de manera que pueda relajarse y jugar. Probablemente aumentará su creatividad e ingeniará sus propias formas de recreación. Anímelo a usar su imaginación y destrezas para crear juegos y placer. Recuerde, su trabajo no se trata de mantenerlo entretenido; de hecho, la mayoría de niños disfrutan del tiempo de juego libre de un paso acelerado y la tensión que normalmente acompañan una sobre programación formal.

Tal vez también quiera proteger diez a quince minutos de tiempo cada día para dedicarlos exclusivamente a su hijo en una actividad que él elija y dirija. Esto puede promover la cercanía familiar a la vez que ofrece un poco de tiempo libre de estrés.

Si siente que necesita ayuda adicional en el área del manejo del estrés, habla sobre esto con el pediatra de su hijo, quien puede hablar con usted y su hijo y ayudar a la familia a desarrollar caminos menos estresantes para que el joven trate de seguirlos. En algunos casos, cuando su hijo está haciéndole frente muy mal y el estrés está interfiriendo con su funcionamiento diario, el médico podría remitirlo a un consejero profesional.

Es probable que también tenga que analizar usted su propia vida. Los niños bajo estrés a menudo tienen padres que también están bajo estrés, y parte de la ansiedad resultante se transfiere de padres a hijos. Si está pasando por una crisis personal, un divorcio por ejemplo, o ha llenado el día de su hijo con actividades debido que usted mismo está sobre comprometido, tal vez sea tiempo de hacer cambios en su propia vida, calmando el estrés personal que podría tener un impacto indirecto sobre su hijo también.

 

Última actualización
3/31/2014
Fuente
American Academy of Pediatrics (Copyright © 2013)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.