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Vida Sana

Los restaurantes de comida rápida han invadido cada esquina de los Estados Unidos y probablemente están en la conciencia de casi todo niño estadounidense. Muchos anuncios de televisión para estos establecimientos de comida están dirigidos específicamente a los niños, al igual que los juguetes promocionales y los parques de recreo que son parte de lo que ofrecen los restaurantes. Como resultado, millones de niños convencen a sus padres para hacer fila con sus carros en la ventanilla del autoservicio varios días a la semana, y en un mundo acelerado en el que los adultos y los niños con frecuencia parecen tener demasiado qué hacer durante el día, los padres se sienten muy felices al ceder a la conveniencia del restaurante de comida rápida local de vez en cuando. De hecho, 1 de cada 10 dólares de alimentos se gasta en establecimientos de comida rápida, totalizando una factura de alimentos colectiva de más de $34 mil millones al año. En muchas familias, 40% del presupuesto de alimentos familiar se gasta comiendo fuera de casa.

Sí, es posible hacer selecciones nutritivas en la comida rápida. Pero seamos realistas, hay muchas más opciones con alto contenido de grasa, azúcar y calorías, desde hamburguesas hasta papas fritas y batidos, que con frecuencia se sirven en porciones de tamaño gigante y que pueden sabotear los mejores esfuerzos de su hijo por controlar su peso. La comida rápida frecuentemente no proporciona un balance saludable de vitaminas y minerales y a menudo tienen un alto contenido de sal.

Cuando lleve a los niños a un restaurante de comida rápida, hable con ellos antes sobre elegir opciones más saludables. La comida rápida no necesariamente tiene que ser comida mala; las buenas elecciones pueden incluir

  • Un sándwich de pollo a la parrilla o asado (sin la piel y sin mayonesa)
  • Una hamburguesa de tamaño regular (no la más grande con todos los acompañamientos)
  • Una ensalada con una pequeña cantidad de aderezo
  • Una papa horneada simple (quizás con un poco de vegetales del bar de ensaladas)
  • Leche descremada o 1% de grasa (baja en grasa) o jugo de naranja (en lugar de un batido alto en grasa o una soda)

Si su hijo quiere comer papas fritas, divida una sola orden entre varios miembros de la familia. (Algunas cadenas cocinan sus patatas fritas con aceite vegetal en lugar de grasa animal).

Es posible que su hijo ame el precio de la comida rápida, y puede parecer el respiro que usted necesita al final de un día agotador. Pero si hace sus cálculos, se sorprendería de que en realidad cenar comida rápida es bastante costoso. Si cuesta $20 o $25 alimentar a una familia de 4 en un restaurante de comida rápida, y si usted come allí 3 o 4 veces a la semana, eso se puede convertir en una porción enorme del presupuesto familiar. Debe preguntarse si puede usar esa misma cantidad de dinero y comprar alimentos más nutritivos para su familia. En esos días en los que la familia sale a comer, evite la comida rápida y considere dividir las porciones, las que a menudo son demasiado grandes. Es aconsejable alejarse de los menús en buffet que pueden ser una tentación para que todos coman porciones demasiado grandes y se sirvan más de una vez.

Otra sugerencia importante es que haga la mayoría de tiempos de comida que sea posible en su casa. Cuando usted u otro adulto en el hogar cocinan, existe más control en lo que su hijo come. Convierta esos viajes al restaurante de comida rápida en un gusto de vez en cuando, no una salida diaria. Cuando tenga la oportunidad de sentarse a comer como familia, aprovéchela.

 

Última actualización
5/19/2013
Fuente
A Parent's Guide to Childhood Obesity: A Road Map to Health (Copyright © 2006 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.