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Vida Sana

Suena la alarma del despertador y su hijo adolescente, con ojos de dormido, se da la vuelta, oprime el botón de repetición de alarma y regresa a la tierra de los sueños. Para cuando la alarma vuelve a sonar, su hijo tiene apenas unos pocos minutos para subirse al autobús. Se viste, se cepilla los dientes y sale disparado por la puerta. ¿Qué falta en esta rutina? El desayuno.

Para muchos adolescentes, esta rutina matinal se ha vuelto algo muy común, pero esto es un problema. “Se cree que el desayuno es la comida más importante del día”, dice William Cochran, M.D., American Academy of Pediatrics (Fellow of the American Academy of Pediatrics, FAAP), exmiembro del Comité de Nutrición de la American Academy of Pediatrics y Vicedirector del Departamento de Pediatría de Geisinger Clinic en Danville, Pa. “Por ser la primera comida, pone el cuerpo en marcha para el resto del día”.

Sin embargo, aproximadamente del 8% al 12% de todos los niños en edad escolar se saltan el desayuno, afirma Cochran. Para el momento en que los niños entran en la adolescencia, entre el 20% y el 30% ha abandonado por completo a la comida de la mañana.

Por qué no desayunan los adolescentes

Los niños de todas las edades tienen muchas excusas para saltarse el desayuno. Muchos adolescentes mayores están ocupados hasta tarde por la noche haciendo las tareas escolares, actividades extracurriculares y trabajos de medio tiempo. Se acuestan tarde y luego se levantan y salen corriendo para la escuela, con demasiada prisa para comer.

El problema es mucho más frecuente en las niñas y los adolescentes mayores, aunque los varones y los adolescentes más jóvenes definitivamente no son inmunes a esto. Un factor que agrava el problema es la biología. A medida que los adolescentes se van haciendo mayores, es frecuente que tengan tendencia a dormirse más tarde (incluso es natural que los adolescentes no puedan dormirse hasta las 11 p.m., según la National Sleep Foundation [Fundación Nacional del Sueño]) y despertar más tarde por la mañana. Este cronograma biológico no coincide con el que establecen las escuelas. Cuando esto sucede, la mayoría de los niños prefieren dormitar 15 minutos más a levantarse para comer un plato de cereal.

“Muchos no duermen lo suficiente”, señala Marcie Beth Schneider, M.D., FAAP, miembro del Comité de Nutrición de la AAP y médica especializada en adolescentes en Greenwich, Conn. “A menudo, se despiertan demasiado cansados o con demasiadas náuseas para comer”. Los expertos creen que es posible que algunos, en especial las niñas, también eviten el desayuno como un método para controlar el aumento de peso.

Desayunar es saludable

Sin embargo, la realidad es que hay más probabilidades de que saltarse el desayuno cause aumento de peso que de que lo prevenga. Un estudio de 2008 citado en la publicación Pediatrics encontró que los adolescentes que desayunaban a diario tenían un índice de masa corporal más bajo que los adolescentes que nunca desayunaban o que solo lo hacían ocasionalmente.

Irónicamente, los que desayunaban comían aún más calorías, fibra y colesterol en su dieta, en general, en comparación con los niños que se saltaban el desayuno. Pero los niños que desayunaban también tenían dietas con menos grasas saturadas. “Se sabe que el factor más importante para predecir el exceso alimentario es la insuficiencia alimentaria,” sostiene el Dr. Schneider. “Muchos de estos niños se saltan el desayuno y el almuerzo, pero luego llegan a su casa y no paran de comer”.

Desayunar también tiene repercusiones en el rendimiento escolar. “Un estudio tras otro demuestra que los niños que desayunan tienen un mejor rendimiento” dice el Dr. Schneider. “Les va mejor en la escuela y tienen mejor concentración y más energía”.

En general, los niños que desayunan tienen mejor salud integral, lo cual puede atribuirse a los tipos de alimentos que suelen asociarse a la comida de la mañana. El desayuno ofrece una excelente oportunidad de fortalecer a su hijo adolescente con nutrientes que pueden quedar relegados con facilidad durante el resto del día. “El desayuno es un muy buen momento para consumir fibra en forma de cereales y panes integrales”, indica el Dr. Cochran. La fibra puede ayudar a controlar el peso y también ha sido ligada con niveles más bajos de colesterol.

El desayuno también es una oportunidad para darle a su hijo calcio y vitamina D, que fortalecen los huesos. Los niños entran en los años más importantes para el desarrollo de los huesos en la adolescencia, y los huesos continúan desarrollándose hasta aproximadamente los 25 años. Aunque la vitamina D es más conocida por fomentar la absorción del calcio, hay nuevos estudios que muestran que es posible que la vitamina D también estimule la inmunidad y ayude a prevenir las infecciones, las enfermedades autoinmunes, el cáncer y la diabetes. Como resultado, la AAP recientemente duplicó el consumo recomendado de vitamina D de 200 unidades internacionales (UI) al día a 400 UI.

La exposición al sol hace que la piel produzca vitamina D pero, en general, los expertos advierten que no es recomendable depender del sol para obtener vitamina D, ya que la exposición excesiva al sol aumenta el riesgo de cáncer de piel. En lugar de eso, los expertos recomiendan obtener vitamina D de los alimentos, incluidos los huevos y los alimentos fortificados, como los cereales para el desayuno, la leche y el yogur. Todas esas son opciones perfectas para la comida de la mañana. La vitamina D también se encuentra en el salmón, el atún y otros tipos de alimentos provenientes del mar. Los niños que no obtienen suficiente vitamina D de los alimentos deben considerar la posibilidad de tomar un suplemento.

Manos a la obra

Hoy en día, época en que el aumento de peso y la obesidad se están volviendo una importante preocupación para la salud pública, los expertos coinciden en que es importante hacer el esfuerzo para que los adolescentes se sienten a desayunar. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los EE. UU., el 17% de los adolescentes del país de entre 12 y 19 años tienen sobrepeso o son obesos. Esto da pie a futuros problemas de salud graves, como la diabetes y las enfermedades cardíacas.

Entonces, ¿cómo hacer para que su hijo adolescente coma algo por la mañana? Comience por fijar la hora de acostarse más temprano. Esto ayuda a asegurar que su hijo se levante con tiempo para comer algo. Luego, transforme el desayuno sea una prioridad en su hogar.  Lo ideal sería que toda la familia puede sentarse junta para tomar el desayuno. Esta es una práctica que debería comenzar mucho antes de la adolescencia. “Las familias que comen juntas tienden a comer en forma más saludable”, afirma el Dr. Cochran. “Esto también les da a los padres la oportunidad de ser el ejemplo a seguir en términos de nutrición y comportamientos alimenticios”.

Si resulta demasiado difícil organizar para que todos se sienten a comer, pruebe tener disponibles alimentos fáciles de comer que su hijo pueda tener a la mano. El yogur, las barras de granola, el cereal seco, las barras de desayuno, las frutas frescas y las frutas secas o deshidratadas son buenas opciones. Deje que su hijo tome estos alimentos y los coma camino a la escuela si es posible, o aliéntelo a ir a la escuela y comprar algo para desayunar. Actualmente, la mayoría de las escuelas ofrecen esta posibilidad. “Lo ideal es que haya algo de cada grupo de alimentos en el desayuno,” señala el Dr. Schneider. Pero cualquier cosa nutritiva que tome cuando está saliendo sirve. “Lo importante es que coman un poco de carbohidratos saludables, que proporcionan energía”, dice el Dr. Schneider.

Hay bebidas que los niños deberían omitir de su comida de la mañana: el café y las bebidas energéticas. Si bien se entiende su deseo por una bebida estimulante rápida, la cafeína aumenta la presión arterial y la frecuencia cardíaca en los adolescentes, explica el Dr. Schneider.

Consejos prácticos: Un desayuno saludable en movimiento

No se puede negar la realidad: es común que los adolescentes estén apresurados, y la mañana no es una excepción. Si bien lo ideal es sentarse a comer un desayuno que tenga los cuatros grupos de alimentos básicos, la segunda opción es desayunar algo que pueda comerse en el camino. Su hijo adolescente debería llevar fuentes de carbohidratos (una buena fuente de energía para los adolescentes) como estas siempre que salga apresurado para ir a la escuela por la mañana:

  • Barras de granola.
  • Barras de desayuno.
  • Fruta seca o deshidratada.
  • Fruta fresca.
  • Cereal seco.

Este artículo fue publicado en Healthy Children Magazine.  Para ver el ejemplar completo, haga clic aquí.

 

Última actualización
4/14/2014
Fuente
Healthy Children Magazine, Summer/Back to School 2009
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.