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Vida Sana

Los deportes desafortunadamente son sinónimo de competencia intensa con demasiada frecuencia. Los niños pueden participar en actividades deportivas de todos los niveles, tener éxito y experiencias gratificantes, y aún así no tener la presión de los intensos eventos de ganar o perder. Si eligen ser activos en deportes más competitivos y avanzar a un nivel de edad y aptitud en el cual la competencia es más apropiada, la preparación para competir está influenciada por el desarrollo mental y emocional además de la madurez química y la mejora motora. Si se ha establecido un buen cimiento de soporte, la casa de la autoestima es sólida y no la pueden resoplar, soplar o desvanecer las presiones ventosas del lobo malo ni sacudir los tormentosos resultados de ganar o perder. Con este cimiento positivo que vemos a jóvenes atletas esforzarse por perfeccionar los niveles de aptitud y competir porque en realidad disfrutan las actividades recreativas o deportes en los cuales participan.

Los adolescentes que se esfuerzan por lograr una identidad entre sus hermanos o compañeros de clase, pueden descubrir un área única de mejora y logro en una actividad como cierto deporte, instrumento musical o actuación artística, que hace que la confianza en sí mismos pueda florecer. Sin embargo, si su identidad se ve identificada significativamente con el deporte o la actividad y fallan, su identidad también puede fallar.

Los padres que viven a través de los logros de sus hijos pueden caer en ese oscuro agujero y poner demasiado estrés sobre el hijo para que continúe desempeñándose sin permitir que haya espacio para un segundo lugar. Los atletas jóvenes tienen una estructura psicológica joven, de manera que no se les puede tratar como atletas adultos. Este es un punto que no se puede resaltar lo suficiente. (Coloque campanas, pitos y fuegos artificiales aquí). No se debe poner a los jóvenes en una intensa o significativa situación de ganar o perder hasta que tengan la confianza de que su valor no se basa en el resultado de la actividad deportiva.

Las buenas noticias son que la mayoría de niños y adolescentes practican algún deporte y compiten sin ningún efecto negativo a largo plazo, y la investigación demuestra que la gran mayoría de niños que participan en los deportes no sufren de estrés excesivo. Sin embargo, existen lesiones psicológicas importantes para el joven a quien se le coloca en un deporte en el cual no está interesado o preparado o para el cual se le presiona demasiado. Los atletas de más edad en deportes de la escuela secundaria, universidad, nacionales, olímpicos o profesionales se esfuerzan por cumplir estándares ambiciosamente altos que se ponen a sí mismos. Sin embargo, con pocas excepciones, los niños pequeños y los atletas jóvenes rara vez muestran estos rasgos a menos que haya habido una considerable influencia y presión de los padres o entrenadores para lograr ciertas metas.

Es necesario y crucial que a los jóvenes que participan en actividades y deportes se les den las oportunidades de tener éxito así como oportunidades para tener un resultado exitoso de un evento impróspero. ¡En realidad, el éxito en los deportes viene de aprender de fracasos anteriores! En realidad el éxito viene de los jóvenes que tratan de mejorar sin importar en qué lugar llegaron a la meta. En realidad el éxito viene de una experiencia positiva en los deportes o en el ejercicio en la cual participan porque es placentera, en vez de participar para agradar a todos los demás. Pensar que nunca pueden fallar no les da a los jóvenes la oportunidad de alcanzar todo su potencial porque siempre estarán intimidados o se reprimirán solo para estar seguros.

Parte del remedio de tratar con las subidas y bajadas de la montaña rusa de los deportes implica saber que ningún día será igual al anterior. Algunas veces podemos subirnos en esa montaña rusa alzando nuestras manos al aire; algunas veces nos cuesta no devolver las palomitas de maíz que nos comimos. Así es con los deportes y las actividades. Algunos días nos sentimos bien y se puede lograr mucho. Otros días simplemente no cuadran y el rendimiento será deficiente. Pero si se enfrenta cada día con la misma actitud de siempre tratar de mejorar la técnica y la forma y dar nuestro mejor esfuerzo sin importar cuál sea el resultado, cada día de entrenamiento o competencia se puede aceptar como un evento exitoso. Cada día es diferente para todos. Esa es la realidad. Este enfoque puede afectar significativamente una experiencia porque el punto de vista es distinto y evita ver los días malos como fracasos. Los entrenadores y los padres de familia deben dar un ejemplo y enseñar a hacer énfasis en el esfuerzo en vez de ganar. Este es un concepto que los jóvenes rara vez descubren por sí solos. ¡Aplausos para los que sí lo hacen!

 

Autor
Paul R. Stricker, MD, FAAP
Última actualización
3/27/2014
Fuente
Sports Success Rx! Your Child’s Prescription for the Best Experience (Copyright © 2006 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.