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Misión

​La American Academy of Pediatrics (AAP) ha emitido una lista especifica con pruebas y tratamientos que son comúnmente administrados a los niños, pero que no siempre son necesarios, como parte de la campaña Elegir con Sensatez - Choosing Wisely® (Sitio web en inglés), una iniciativa de la Fundación ABIM.  La campaña Elegir con Sensatez ayuda a concientizar al público sobre la necesidad de analizar estas pruebas y tratamientos en su totalidad.

Los pediatras quieren las mejores pruebas y tratamientos posibles para sus pacientes, y quieren usarlos apropiadamente.

La lista de la AAP a continuación identifica 5 recomendaciones basadas en evidencia que pueden promover y estimular conversaciones entre los padres y los médicos sobre qué cuidado es realmente necesario.

Cinco pruebas o tratamientos para decidir si hacer con el médico de su niño:

  1. Los antibióticos no deben usarse para las enfermedades virales respiratorias (sinusitis, faringitis, bronquitis).
    • Aunque las tasas de las recetas de antibióticos para niños han disminuido, todavía permanecen muy altas.  La prescripción innecesaria de medicamentos para uso de las enfermedades virales respiratorias puede resultar en la resistencia a los antibióticos y contribuir al incremento de costos de la salud y riesgos de efectos adversos.
  2. Los medicamentos para la tos y los refriados no se deben recetar o recomendar para las enfermedades respiratorias en niños menores de cuatro años de edad. 
    • La investigación revela que estos productos ofrecen muy poco alivio para los niños pequeños y pueden presentar graves efectos secundarios.  Muchos de los productos para la tos y los resfriados para niños tienen más de un ingrediente, aumentado la posibilidad de una sobredosis accidental si se combina con otro producto.
  3. Los escaneos por tomografías computarizadas (TC) no son necesarios para la evaluación inmediata de lesiones menores a la cabeza; el criterio de observación clínica/Red de Investigación de Atención Pediátrica Aplicada de Urgencia (PERCARN por sus siglas en inglés) debe ser utilizado para determinar si se necesita la imagen.
    • Las lesiones leves de la cabeza ocurren con frecuencia en niños y adolescentes.  Aproximadamente el 50% de los niños que se presentan a las unidades de urgencias de los hospitales con lesiones en la cabeza, reciben un escaneo por TC, y muchos de estos no son necesarios.  La exposición innecesaria a los rayos X presenta un riesgo importante para los niños, incluyendo el riesgo de por vida al cáncer debido a que el tejido cerebral del niño es más sensible a la radiación ionizante.  Los escaneo innecesarios generan costos indebidos al sistema de atención médica.  La observación médica previa a la decisión sobre el escaneo por TC para niños con lesiones leves de la cabeza es una medida apropiada.
  4. Las técnicas de neuroimagen (Tomografía, IRM) no son necesarias para los niños con una convulsión febril simple.
    • Los escaños por tomografía computarizada (TC) son asociados con la exposición a la radiación que pudiera escalar a un futuro riesgo de contraer cáncer.  Las IRM también están asociadas con los riesgos de la sedación y sus altos costos.  La literatura científica no apoya el uso de las radiografías del cráneo para la evaluación de los niños con convulsión febril.  Los médicos clínicos que evalúan a infantes o niños pequeños después de una convulsión febril simple deben dirigir su atención a la causa de la fiebre del niño.
  5. Los escaneos por tomografía computarizada (TC) no son necesarios para la evaluación de rutina de un dolor abdominal.
    • El uso de imágenes por TC en la unidad de urgencias para evaluar a un niño con dolor abdominal está aumentando.  El riesgo de por vida de adquirir el cáncer debido a la exposición excesiva a la radiación constituye una gran preocupación debido a la sensibilidad aguda de los órganos de los niños.  También existe la posibilidad de sobredosis por radiación debido al uso inapropiado de la TC.

 

Última actualización
3/18/2014
Fuente
American Academy of Pediatrics (Copyright © 2013)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.