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Seguridad & Prevención

Durante los primeros dos a tres años de vida, su hijo atraviesa una fase de meterse cosas que no son alimentos a la boca. Morderá sus juguetes, probará la arena en el área de juego y tomará una muestra de la comida para gato si se da la oportunidad. Tan molesto como puede ser este comportamiento, pocas de estas cosas le causarán un daño grave, siempre y cuando usted mantenga los venenos y objetos afilados lejos de su alcance. Sin embargo, el plomo es una sustancia peligrosa que su hijo puede consumir sin que usted lo sepa.

Contrario a la creencia popular, el envenenamiento con plomo no lo causa masticar un lápiz o que lo apuñalen con la punta del mismo. El tan llamado plomo en un lápiz en realidad es grafito inofensivo, y no hay plomo en la pintura que recubre el exterior. El envenenamiento con plomo es ocasionado más a menudo al ingerir el plomo que se encuentra en el polvo, pedazos de pintura vieja o tierra, al inhalar plomo en el aire o al beber agua de tuberías forradas o soldadas con plomo. También puede haber plomo en materiales de pasatiempos como vitrales, pinturas, soldaduras y pesos para pesca. Puede encontrarse en mini-persianas fabricadas fuera de Estados Unidos antes de julio de 1997. Si usted compra mini-persianas nuevas, busque las que tienen una etiqueta que dice "nueva fórmula" o "fórmula sin plomo". El plomo también podría estar en alimentos cocinados o almacenados en algunos platos de cerámica importada. No sirva sustancias ácidas (por ejemplo, jugo de naranja) en estos platos, ya que los ácidos pueden filtrar el plomo de los platos hacia la comida. A pesar de que las latas de alimentos con bordes soldados pueden agregar plomo a la comida que tienen dentro, estas latas por lo general han sido reemplazadas con recipientes de aluminio sin uniones en los Estados Unidos.

El plomo era un ingrediente permitido en las pinturas para casa antes de 1978 y por lo tanto, es posible que se encuentre en las paredes, jambas de las puertas y marcos de ventanas en varias casas antiguas. A medida que la pintura envejece, se descascara, se pela y se despega en forma de polvo. Los niños pequeños podrían sentirse tentados por esos pequeños pedazos y los prueban o comen por curiosidad. Incluso si no se comen el material intencionalmente, el polvo puede caer en sus manos y en sus alimentos. Algunas veces el acabado que contiene plomo ha sido cubierto con otras capas de pinturas más nuevas y más seguras. Sin embargo, esto le puede dar un falso sentido de tranquilidad ya que la pintura subyacente aún puede descascararse o despegarse con las nuevas capas y caer en las manos de los niños pequeños. A pesar de que ha habido una disminución en los altos niveles de plomo en la sangre de los niños, aproximadamente medio millón a un millón de niños en los Estados Unidos aún tienen altos niveles inaceptables. Vivir en una ciudad, ser pobre y ser afroamericano o hispano, todos son factores de riesgo que aumentan las posibilidades de tener un nivel elevado de plomo en la sangre. Pero incluso los niños que viven en áreas rurales o que son de familias acomodadas también pueden estar en riesgo.

A medida que un niño continúa consumiendo plomo, este se acumula en el cuerpo. A pesar de que tal vez no se note por algún tiempo, finalmente puede afectar muchas áreas del cuerpo, incluso el cerebro. El envenenamiento con plomo puede causar discapacidades de aprendizaje y problemas conductuales. Niveles muy altos muy probablemente causarán los problemas más graves, pero la extensión del daño para cada niño en particular no se puede predecir. El plomo también puede causar problemas estomacales e intestinales, pérdida de apetito, anemia, dolores de cabeza, estreñimiento, pérdida auditiva e incluso baja estatura. La deficiencia de hierro aumenta el riesgo de envenenamiento con plomo en los niños, que es la razón por la cual estos dos trastornos a menudo se encuentran juntos en los niños.

Prevención

Si su casa fue construida después de 1977, cuando las regulaciones federales restringían la cantidad de plomo en la pintura, el riesgo de tener cantidades peligrosas de plomo en el polvo, pintura o tierra de su residencia es bajo. Sin embargo, si su casa es más vieja, la probabilidad de tener cantidades peligrosas de plomo allí puede ser muy alta, especialmente en los hogares más antiguos (aquellos construidos antes de 1960). Si piensa que es posible que su casa tenga plomo, limpie cualquier polvo o astillas de pintura usando agua. Durante esta limpieza, si agrega detergente al agua, eso ayudará a pegar el plomo en el agua. También, mantener las superficies (pisos, áreas de las ventanas, patios, etc.) limpios puede disminuir la probabilidad de que su hijo esté expuesto a polvo que contenga plomo. Las ventanas antiguas son de particular preocupación debido que la pintura en los marcos de ventanas con frecuencia se daña y la acción de abrir y cerrar las ventanas puede producir polvo que contiene plomo. No aspire las astillas o polvo ya que la aspiradora esparcirá el polvo por el agujero de escape. También es una buena idea hacer que su hijo se lave las manos con frecuencia, especialmente antes de que coma.

Otro paso es identificar superficies en su hogar que tengan pintura contaminada con plomo o áreas con cantidades peligrosas de plomo en el polvo o tierra. Es necesaria una inspección de la casa para hacer esto, y puede obtener ayuda de su departamento de salud local o estatal para encontrar un inspector de plomo en su área. Algunas veces, los departamentos de salud proporcionarán la inspección ellos mismos, pero más a menudo usted tendrá que pagarla.

Si vive en una casa más antigua que necesita reparaciones, debe asumir que el proceso de reparación podría potencialmente generar cantidades peligrosas de polvo de plomo. Así que a menos que sepa con seguridad que cualquier pintura que se vaya a eliminar no contiene plomo, debe buscar la asesoría de un experto antes de iniciar las reparaciones. Los proyectos de renovación que alteran la pintura de plomo los deben realizar personas con un entrenamiento especial en prácticas de trabajo seguro con plomo. El lijado y raspado de la pintura puede generar grandes cantidades de polvo, y la exposición a este polvo durante o luego de la renovación es una forma común en que los niños pueden envenenarse con plomo. El método más seguro es que la familia se mude mientras se lleva a cabo la renovación y hasta que se haya completado la limpieza final. Comuníquese con su departamento de salud local o estatal para obtener información más detallada.

Casualmente, en una casa alquilada, el dueño es el responsable de todo el mantenimiento y esto incluye el repintado y reparaciones necesarias. Si sospecha que hay niveles no saludables de plomo en el edificio y el dueño no responde o no utiliza prácticas de trabajo seguro con respecto al plomo al realizar las reparaciones, solicite ayude al departamento de salud de su comunidad. Algunas veces las acciones legales pueden convencer al propietario para que haga reparaciones seguras.

También, llame a su departamento de salud loca, para ver si el plomo en el agua es un problema de su comunidad. O comuníquese a la Línea directa de Agua potable segura de la Agencia de Protección Ambiental (1–800–426–4791) para averiguar si su suministro de agua local presenta un riesgo de exposición a plomo.

Tratamiento

Los niños con envenenamiento por plomo rara vez muestran algún síntoma físico. Sin embargo, los problemas de aprendizaje y comportamiento ocasionados por el plomo pueden aparecer en un niño en edad preescolar o es posible que no aparezcan hasta que el niño llegue a la edad escolar. En ese momento deben aprender tareas más complicadas como leer o aritmética y es posible que tengan dificultad para mantenerse al día con el trabajo de clase. Es posible que algunos incluso se vean demasiado activos, debido a los efectos del plomo. Por esta razón, la única forma segura de saber si su hijo ha estado expuesto a plomo en exceso es realizarle una prueba. Se recomienda una prueba de sangre para detectar plomo a la edad de uno y dos años para niños con alto riesgo de exposición a plomo. En las comunidades en las que el riesgo de alto contenido de plomo en la sangre es bajo, una serie de preguntas determinará si es necesaria una prueba de sangre. Los departamentos de salud locales y del estado han desarrollado lineamientos con base en los riesgos para sus áreas.

La prueba de detección más común para el envenenamiento por plomo utiliza una gota de sangre de un pinchazo en el dedo. Si los resultados de esta prueba indican que un niño ha estado expuesto a plomo en exceso, se realizará una segunda prueba usando una muestra más grande de sangre obtenida de la vena del brazo. Esta prueba es más exacta y puede medir la cantidad exacta de plomo en la sangre.

Los niños que tienen envenenamiento por plomo deben ser retirados inmediatamente de la casa en donde están expuestos a esta sustancia tóxica. En raros casos, es posible que requieran un tratamiento con un medicamento que aglutina el plomo en la sangre y aumenta grandemente la capacidad del cuerpo para eliminarlo. Cuando es necesario el tratamiento, normalmente se usan medicamentos orales con base a un tratamiento ambulatorio. Mucho menos frecuentemente, el tratamiento puede implicar hospitalización y una serie de inyecciones.

Algunos niños con envenenamiento por plomo requieren más de una ronda de tratamiento. Desafortunadamente, los tratamientos estándar para los niños envenenados con plomo producen solo una reducción a corto plazo o marginal de los niveles de plomo en el cuerpo del niño y no reducen la probabilidad que el niño tiene de desarrollar problemas de aprendizaje o conductuales relacionados con el plomo. A los niños que tienen envenenamiento por plomo se les debe monitorear la salud física, conductual y rendimiento académico durante varios años y deben recibir educación especial y terapia para ayudarles a sobreponerse a los problemas de aprendizaje y conductuales. El mejor tratamiento para el envenenamiento con plomo es la prevención.  

 

Última actualización
5/19/2013
Fuente
Caring for Your School-Age Child: Ages 5 to 12 (Copyright © 2004 American Academy of Pediatrics)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.

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