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Seguridad & Prevención

Los niños pueden enfrentar más eficazmente un desastre cuando sienten que comprenden lo que está ocurriendo y lo que pueden hacer para ayudar a protegerse a sí mismos, la familia y los amigos. Proporcione información básica para ayudarles a entender, sin proporcionar detalles innecesarios que pueden solo alarmarlos.

Para los niños muy pequeños, proporcione explicaciones concretas de lo que ocurrió y cómo les va a afectar (por ejemplo, la rama de un árbol cayó sobre los cables eléctricos y es por eso que las luces no funcionan). Permita que los niños sepan que hay muchas personas trabajando para ayudarles a ellos y su comunidad a recuperarse después de un desastre (tales como equipos de reparaciones de la empresa eléctrica o bomberos, policías, paramédicos u otro personal de emergencia). Comparta con ellos todos los pasos que se van a tomar para mantenerlos seguros; a menudo los niños se preocupan de que un desastre vuelva a ocurrir.

Es posible que los niños mayores quieran y se beneficien de información adicional sobre el desastre y los esfuerzos de recuperación. Independientemente de la edad, empiece por preguntarle a los niños lo que ellos ya saben y qué preguntas tienen y utilícelo como una guía para la conversación. Limite la cobertura de los medios sobre el desastre, si los niños van a ver la cobertura de los medios de comunicación​, considere grabarla (para permitir que los adultos la vean antes) y véalo junto con ellos para responder sus preguntas y ayudarles a procesar la información.

Asegúrese de pedir a los niños que hagan las preguntas y expresen las inquietudes que tienen. A menudo, ellos tienen temores basados en la información limitada o porque malinterpretan lo que les dijeron. Tranquilice a los niños cuando pueda hacerlo, pero si sus temores son realistas, no les dé una falsa tranquilidad. En cambio, ayúdeles a aprender cómo hacer frente a estos sentimientos.

Ayude a los niños a enfrentar situaciones difíciles:

Después de un desastre o crisis, los niños se benefician de adultos que los pueden ayudar a aprender cómo enfrentar estas situaciones eficazmente. Aunque no es útil que los adultos parezcan abrumados por el evento, es útil compartir algunos de sus sentimientos y lo que están haciendo para lidiar con esos sentimientos. No se puede esperar que los niños enfrenten sentimientos difíciles si no hay un modelo eficaz de respuesta. Permita que los niños "posean" sus sentimientos. Un niño que siente temor, tiene temor, incluso si los adultos piensan que la razón para temer es innecesaria.

Los niños no están tratando de lidiar sólo con el desastre, sino con todo lo demás que sigue. Es posible que tengan que reubicarse, al menos temporalmente, y podrían estar separados de sus amigos o incapaces de asistir a la misma escuela. Es posible que los padres tengan menos ingresos y que el cambio en las finanzas pueda tener un impacto en su capacidad de participar en actividades que disfrutaban o viajar a visitar a su familia fuera de la ciudad. Permita que los niños expresen su pesar por estas "pérdidas secundarias" (sin acusarlos de ser egoístas) y ayúdeles a encontrar formas de reducir el impacto o de encontrar alternativas.

Los niños, igual que los adultos, a menudo se sienten impotentes después de un desastre. Ayúdeles a averiguar lo que pueden hacer, que sea significativo para ellos, para ayudar a otras personas en su comunidad afectadas por el desastre.

Apoyo a los niños afligidos:

Los niños que han experimentado la muerte de un miembro de la familia o de un amigo, tienen que comprender y lamentar una pérdida personal, por encima y más allá de adaptarse a la propia catástrofe.

Información adicional:

Cómo ayudar a los niños a afrontar los desastres​ (ehealthMD) - Sitio web en inglés

Consejos para hablar con los niños después de un desastre (Oficina de Servicios sobre Sustancias y Salud Mental) - Sitio web en inglés

 

Última actualización
4/9/2014
Fuente
American Academy of Pediatrics (Copyright © 2012)
La información contenida en este sitio web no debe usarse como sustituto al consejo y cuidado médico de su pediatra. Puede haber muchas variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar basado en hechos y circunstancias individuales.

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